Cassie Walker

Una vez más, golpeo el brazo de Austin y lo escucho quejarse. Me mira con el ceño fruncido, pero no dice nada. Aún no puedo creer que el día en el que se tiene que ir para Estados Unidos, haya llegado al fin. No me sorprende, ni tampoco me alegra, pero no le deseo mal allá, así que, aquí estoy, azotando mis puños en su brazo cada 5 segundos. Pero mi frustración aumenta y por ende, mis golpes se han intensificado, hasta causarle ya un dolor y un color rojizo va tornando en su piel blanca.

Su mano detiene la mía, antes de impactarla de nuevo:- Ya, Cassie, que me duele.- se queja. Pero no puedo dejar de golpear de nuevo su brazo:- Cassie, no me maltrates.

-A ver, cariño, ya deja de pegar.- un par de brazos me jalan hacia atrás, pero no hago nada para liberarme.

-Aún no puedo creer que te vas.- digo finalmente.

Una sonrisa burlona se asoma en sus labios:- Vamos, Cassie. No arruines el momento.- dice con sarcasmo.

-Como sea.- suspiro. Me separo del cuerpo de Ed:- ¿A qué hora dices que sale tu vuelo?- le pregunto a Austin.

El chico mira el reloj de su muñeca:- Dijeron que a las... 3:30.- baja su brazo a su costado:- No deben tardar en llamar mi vuelo.

-¿Y cuándo dices que regresas?- Ed pregunta, enganchando su brazo derecho en el cuello de Austin.

-El día que ellos quieran soltarme.- responde con cierto sarcasmo en su voz.

Sé que lo hace, solo para no responderle bien a Ed. Sé que no le agrada mucho su presencia, pero como está conmigo lo aguanta solo por mí. Halagada no me siento, pero no me molesta que haga ese gesto. Vuelvo a sentarme en las bancas color azul y espero paciente a que mencionen el número del vuelo y el nombre del lugar.

-Pasajeros con destino a Los Ángeles, California. Favor de pasar a la sala 39.- anuncian por el alta voz y miro a Ed abrazando al chico.

Suspiro con pesadez. Tener que escuchar de nuevo todo, me pone más tensa. Me pongo de nuevo de pie y me acerco al chico:- Te voy a extrañar.- le susurro en su oído cuando le abrazo.

Él me regresa el gesto:- Tranquila, pequeña, que volveré.- dice seguro de sus palabras.

-Vamos, Mahone, que se te hace tarde.- Ed nos separa de un solo movimiento:- Te van a dejar aquí, sino te apuras.

-Ya sueltame.- se queja. Coje su maleta del suelo y vuelve a darme un abrazo, dejando un beso en mi frente:- Te llamo en cuanto llegue a San Diego.

-Claro.- asiento. Me separo de él:- Buen viaje y cuidate mucho, Austin.- sonrío de lado.

-Siempre lo hago.- me guiña un ojo.

-Adiós, hombre.- dice Ed, estrechan sus manos y se dan el abrazo tan característico de ellos:- Queremos detalles del negocio.

-Aún no me dan trabajo.- comenta, colgando su mochila en el hombro:- Adiós.- se despide una vez más y se encamina directo al pasillo.

Siento un brazo que se engancha en mi cuello y un beso es depositado en mi sien. Sonrío de lado, recargando mi cabeza en su hombro, mientras esperamos a que Austin desaparezca de nuestra visión. Cosa que no tarda mucho. Se gira para mirarnos y levanta su mano para despedirse, nosotros le respondemos el saludo y de esta forma se mete al pasillo.

-¿Quieres ir por una pizza?- Ed me pregunta y no espera a que le responda, cuando camina conmigo aún abrazado a mi cuello.

  ~~*~~  

Casada por su obsesión || Libro #1¡Lee esta historia GRATIS!