Capítulo IV: Mi triste realidad.

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20-02-2013

No puedo creer lo que mi mama fue capaz de hacer, como se atrevió, odio que actué así, me da tanta rabia, me da asco que haya hecho eso, Andy esto me pone muy nerviosa.

Te lo voy a contar para que entiendas, hoy cuando llegue a casa de ir de compras por algunas cosas que aun me faltan, vi que mi madre salió de un auto, la trajo un tipo. Fui a reclamarle eso y ella me dice que es un amigo y que la verdad si suele pretendenderle pero que ella no sabe si dar atención o no al tipo este. ¿Cómo que no sabe? después del daño que mi papa nos hizo al abandonarnos, la dejo sola, nos dejo sola a mí y a mi hermana, por su culpa tuvimos que pasar muchas cosas, todos los hombres son unos malditos, los odio a todos, son la peor escoria que pudo haber existido en este mundo de mierda en el cual tratamos de sobrevivir.

Eso me puso muy nerviosa la verdad, estuve llorando en mi cuarto como puede ser que esto pase, mi mama está loca o algo así, y lo peor del caso que la estúpida de mi hermana se puso feliz porque mama sale con alguien, además no tuvo el descaro de contarme sino tuve que verla con mis ojos, Andy no se qué hacer, no quiero a mi mama con un hombre a su lado que nos haga daño como mi papa, todos los hombres solo hacen daño a las mujeres son unos malditos cerdos, los odio, los odio a todos, nunca me casare ni tendré nada con ninguno todos me dan asco, prefiero volverme lesbiana que un hombre me vuelva a tocar con sus manos asquerosas, manos sucias llena carnalidades y egoísmo.

Esta noche ya no quiero salir de mi cuarto pero mi madre quiere hablar conmigo ahora pero no quiero hablar con ella y menos de eso, ella nunca va entender que los hombres son el mal encarnado nunca va entender mis razones de porque odio tanto a los hombres, nunca va entender que ellos son están para dañar, ella nunca va entender nada, porque nunca, pero nuca va saber la verdad, seguro ya te preguntaras que verdad Andy pero no es el momento que lo sepas, es algo muy intimo para mi, muy personal, algo que me quema por dentro, algo que haga que salga esa guerrera que tengo dentro, esa vil asesina de hombres, cazadoras de almas vacías, sale con una furia descomunal incomparable con ninguna otra emoción.

Andy voy hablar con mama, seguro hablamos mañana de nuevo porque esa conversación no creo que dure poco, y además yo no pienso callarme, no pienso permitir que un hombre vuelva entrar en mi casa sea donde sea y se lleve la poca tranquilidad que me dejaron aquel día.

21-02-2013

No te digo buenos días porque aun no es de día y no hay nada de bueno, son las 3 am de la mañana no puedo dormir, he dado vuelta y vuelta en mi cama, ya he contado todas las manchas de la pared y del techo, la verdad lo que paso ayer me dejo pensando, en muchas cosas, me dejo pensando en lo que soy, en lo que era, y en como seré después.

Cuando mi mama y yo conversamos al principio fue algo muy incomodo y de los gritos pero después trate de calmarme, pero ni aun así llegamos a ningún acuerdo y Salí de ahí y me encerré en mi cuarto, me mire al espejo, tenía tanta rabia, abrí el segundo cajo de mi estante, quite una pequeña navaja que tengo ahí cortar cosas, sin pensarlo me encerré en mi baño, cerré con furia la puerta, y sin sacar una lagrima, con el rostro totalmente neutro y con una mirada fija, comencé a marcar mis piernas, todas con furia, mis muslos, sin impórtame el dolor o que tanta sangre salga, solo quería apagar ese dolor interno que me consumía, esa rabia ese descontrol, odiaba hacerme eso, pero odio aun mas pensar que podría vivir con un hombre de nuevo. Hacia un tiempo que no me cortaba, por eso lo hice en mis piernas para que no se note nada y nadie pueda fastidiarme con comentarios estúpidos que no me importan.

Estaba muy enojada, aun lo estoy, pero conmigo misma por volver hacerme daño por culpa de un hombre, solo ellos hacen que sufra, como quisiera que todos pero todos mueran especialmente dos, uno de ellos mi papa, por abandonarnos a mí y a mi hermana cuando más lo necesitábamos, mi mama quedo sola, sin saber qué hacer, tuve que sacarnos adelante con mucho sacrificio, ella no se merecía algo así, y no se merece ningún hombre, ninguno, me tiene a mí para apoyarla ahora.

Sigo mirando como las manitas del reloj se mueven y la hora pasa y yo sentada en mi cama escribiéndote sin poder cerrar los ojos, y con unas ganas inmensa de poder desahogarme y quiero hacerlo contigo, ya lo he decidido, tu eres mi única amigo, y mereces saber mi historia y de porque odio tantos a los hombres y tengo muy justas razones.

Todo fue cuando tenía 13 años, a como dos cuadras de la casa que vivíamos había un taller mecánico, donde había varios hombres que trabajaban y siempre cuando pasaban me decían cosas y me molestaban en especial dos, pero nunca les di importancia.

Una tarde fui a estudiar con una amiga y mama no podía pasar a buscarme así que fue sola a casa. Se puso muy de noche la verdad no me di cuenta, iba caminando cuando a escuche como uno de los tipos me vio y comenzó a decirme cosas, yo me di cuenta que estaban un poco con alcohol encima, como siempre así que decidí como siempre ignorar y camine un poco más rápido, y cuando iba doblar la esquina, choco con el otro, que me dice

-¿Estas apurada niña?

Yo solo me quede callada e intente continuar y me agarra del barco con fuerza y me lleva hacia él, pude percibir ese olor a alcohol barato tan horrible que casi vomite en su cara.

-Solo déjame por favor, no me hagas nada, suplique.

-Tranquila, aquí no te vamos hacer nada malo

Al decir eso el otro tipo ya estaba detrás de mí. Yo ya estaba asustada quise zafarme pero me tenían acorralada y no había nadie en la calle para ayudarme.

Me agarraron me taparon la boca con sus manos sucias llena de grasa de motor, y en una distancia de 50 metros estaba su taller, me llevaron a la fuerza hasta ahí, donde ya no había nadie.

Estaba muy asustada, no sabía que me iban hacer, yo intente gritar pero me tapaban la boca, hice todo lo que podía saque mis fuerzas de todos lados, pero me metieron en un cuarto donde había un pequeño y sucio colchón en el fondo del lugar.

-Aquí aunque grites y grites nadie te va escuchar, te conviene niña quedarte quieta y portarte bien con nosotros.

Yo gritaba, suplicaba que me dejen salir, pero uno se tira encima mío y empezó a besarme y a quitarme la ropa con fuerza, yo trataba de defenderme pero el otro ya había terminada de sacarme el uniforme y de agarrarme con fuerza, me tenían totalmente dominada, ya no había de otra, ese iba ser mi destino.

Me violaron una y otra vez ambos tipos, uno terminada, comenzaba el otro, y así fueron varias veces, yo estaba totalmente destruida, llena de suciedad, de sudor y de sangre, ese día perdí lo más preciado que tiene una persona, perdí mi dignidad, perdí la magia de mi juventud que apenas empezaba, perdí mi inocencia, perdí mi luz que se apago para siempre, perdí todo.

Cuando se cansaron, uno se quedo dormido encima mío y otro al lado, no sabía qué hacer, estaba al pie de la locura, quería ahí mismo morirme y no tener que enfrentar la sucia realidad en la cual estaba viviendo, no me quedo de otra, me levante como pude, me vestí, Salí de ese lugar, pero no era la misma Emma que entro era otra, tenía otra mirada, tenía otra forma de ver el mundo.

Llegue a casa, nadie me vio al llegar me, metí al baño, ahí fue la primera vez que comenzó todo, abrí el botiquín, estaba unas tijeras y comencé a cortarme las piernas con furia, no sabía ni porque lo hacía solo quería desahogarme, no podía llorar, era tanta mi desesperación que ni eso podía, me duche con agua tibia, me senté en la ducha, me sentía sucia, me sentía una mierda, sentía como que todo ya no tenía sentido, porque a mí, yo nunca me merecí eso, ahí comencé a llorar tanto, no quería salir al mundo a tener que superar esto, y nunca lo tendría que saber nadie, hasta hoy, tu eres el primero Andy que lo sabes, nunca le conté nada a mi madre ni nadie, tampoco volví a ver a esos cerdos que me quitaron mi inocencia, se los trago la tierra, y nunca, pero nunca me volví a ver a mi misma, Emma ya no era la misma, ella quedo sepultada en ese asqueroso taller mecánico, era otra la que ocupaba este cuerpo que ya no era templo de pureza sino manchada por un bajo deseo carnal, esa era yo, y esa aun soy yo, y esa seré para siempre, todo por unos hombres, los odio, todos son una bazofia, nunca pero nunca volveré a permitir que un hombre me toque siquiera un cabello, ya no volveré a pasar por eso jamás.

Diario de un Emo II¡Lee esta historia GRATIS!