Tercer acto: Sobredosis

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Bitches im back

 Han de decir que molesto mucho con este tipo de mensajitos, pero creo que ahora si es importante:

No me odien si me tardo mucho en actualizar. Mi mamá está a NADA de averiguar de mis gustos bizarros – cofcofyaoicofcof –  y estoy más alerta de lo normal, además de que ya se vienen mis exámenes.  Pd- en mi defensa puedo decir que me tarde porque (creo yo) que este capítulo está muy largo.

´´LO…    SIENTO´´

Tras unos minutos de escuchar a la débil voz disculparse, puedo notar que sigo durmiendo. Proviene de algún lugar; sin embargo, no puedo decir de dónde, pues ni siquiera puedo mover alguna parte de mi cuerpo.

Todo sigue oscuro y no me encuentro en ningún lado.

´´LO…    SIENTO…´´

Creo haber escuchado esa voz en otro lugar, pero no me acuerdo de donde. Es triste y distante, cargando con una culpa que quizá no es suya. Quiero alzar los brazos. Quiero tomar su rostro en mis manos. Quiero abrazar a la persona que se disculpa. Pero no veo a nadie en ningún lado.

´´LO…    SIENTO´´

>>Ya basta<< mi voz no aparece.

Cada vez más débil, la voz se va alejando como si se fuera en el viento, pero solo hace frio. El mundo se ha oscurecido y solo existe el frio.

´´L…O…                                S…I…E…N…T…O…’’ 

Un sonido tajante me despierta. La alarma del reloj de Sei que este mismo apaga. La cálida mano de Aoba aún me sostiene y puedo decir que nadie se ha movido de la posición en la que nos encontrábamos. Ahora Sei, agita con desesperación el reloj, quizás molesto por la hora tan temprana que ha sonado. Lo miro con los ojos entre abiertos y logro formular una pequeña sonrisa. Suelto un suspiro  Sei me mira con un adorable rostro adormilado.

-Buenos… ¿días? – me pregunta, no muy seguro si estoy despierta o no. Su voz es débil por la ilusión de falta de sueño.

-Buenos días – respondo haciéndole saber que ya estoy despierta – Sei – agrego con una sonrisa y me la devuelve con aire infantil.

Sei alza la cabeza para mirar por la ventana la luz de la mañana. Es más temprano de lo que creí, cuando dirijo la mirada a su misma dirección.  El sol apenas se asoma de entre algún edificio. Midorijima de la mano con la mentira y corrupción, apenas se va despertando. Aoba aprieta mi mano como si estuviera en un mal sueño y un gemido que ignoramos se escapa por accidente de sus labios cerrados. Trato de sentarme, pero el peque no me suelta, de esa forma me resigno.

Sei mece su cabeza con suavidad atrás y adelante, intentando despejar el sueño de su cabeza.

-¿Dónde estuviste anoche? – Pregunta entre bostezos – era tarde libre de Rib…

-Mmmmmmm – suelto un sonido desde mi garganta que sale sin intención – libre de Rib, tienes razón – mi voz es débil – trabaje, pequeño. – otra maldita mentira.

Sei al igual que Aoba es unos, notorios, centímetros más alto que yo. El apodo se me quedo de cuando éramos niños. Constantemente veíamos Sei postrado en la cama, por la fragilidad de su cuerpo, quizás un error al nacer. Aoba y yo nos sentábamos junto a él  para contarle de gente aburrida, que a esa edad era extraordinaria. Los días alejados de las sabanas (se llevan la cuenta con los otros) eran probablemente los de la más preciosa libertad falsa que he tenido; la cual aún no sabíamos que era falsa. Aoba por otro lado, parecía más niña que yo. Nunca se cortaba el cabello y yo, como toda una tomboy, no soportaba tenerlo debajo de los hombros, quizás porque sentía mucho calor con él. Era varios centímetros más alta que él y cuando Kojaku nos conoció, juro que Aoba era una niña y yo un varón con facciones femeninas, pero todo estaba al revés. Los dos eran de un tamaño muy pequeño a mi parecer, y hasta el día de hoy lo son. Tengo miedo que esta mini metrópolis los vaya a lastimar.

Midnight in a perfect world (fanfic DRAMAtical Murder)¡Lee esta historia GRATIS!