Me llamo Nayra y tengo diecinueve años. Soy de piel morena, con el pelo castaño y los ojos marrones. Mido metro sesenta y cinco y tengo curvas donde tengo que tenerlas. A ver, no soy una top model, pero soy bastante guapa.

Mi madre es descendiente de los indios quechua (de ahí mi nombre) y se casó con un hombre quileute. Mi padre nos abandonó cuando yo tenía cinco años y mi madre murió a los pocos meses. Me crie con mi tía y mi primo Sam en una reserva quileute en Forks, un pequeño pueblo de Washington.

Cuando cumplí dieciséis me fui a California y me gané la vida trabajando como modelo temporal. A los pocos meses, me llegó una carta que decía que mi padre había muerto y que me había dejado su dinero, así que no me iba mal. Lo consideré como una compensación por todos esos años en los que jamás le importé.

Hace unos meses, volví a Forks y me enteré de la existencia de vampiros y hombres lobo. Mi primo Sam y la mayoría de los chicos quileute son hombres lobo y una familia del pueblo, los Cullen, son vampiros. Y existe una especie de tratado según el cual, normalmente, los Cullen no pueden pisar la reserva y los quileute no pueden pasar a sus tierras.

Desde entonces vivo en la reserva de nuevo, cerca de mi primo y su manada.

Viviendo con los Quileutes¡Lee esta historia GRATIS!