19 de abril, 2008

23 1 0

Después de clases, iba caminando con Josefa, mi mejor amiga. Era la única en la que confiaba. Ese día había peleado con mi mejor amigo y me sentía muy mal, así que iba muy triste. Antes de esto, había tenido unos problemas familiares. Por eso fuí con un psicologo. Josefa siempre me ha apoyado, en las buenas y en las malas.

Josefa me miró y me dijo "Como lo siento... Pero tengo que ir a donde mi primo y debo ir por otra calle..." Sólo la miré y le dije "No te preocupes... Seguiré sola" Me abrazó y me dijo "No te hagas nada" Reí y le dije "Tranquila". Se fue y seguí caminando. Llegué a mi casa, me encerré en el baño, me miré y me fijé en cada uno de mis defectos, hasta los más minimos. No sé qué me pasó, en el momento que me fijé en mi pelo cayeron unas lágrimas y tomé las tijeras. Corté mi pelo sin importar que quedara mal. 

Después de todo eso, me miré y la verdad no quedó mal. Salí y mi mamá me quedó mirando y me dijo "Tú te lo cortaste?" La miré y acentí. "Pues, la verdad, te quedó muy bien... No te retaré ni nada. Es tu pelo, tu sabes que haces." Me abrazó y la abrazé. "Iré a hacer unas tareas donde Paolo. Es en grupo y nos juntaremos todos en su casa" Dije, ella me miró y me dijo "Cuídate, y no llegues tan tarde." La miré y sonreí "Tranquila... no tardaremos, es facil lo que hay que hacer."

Fuí a mi pieza y saqué un bolso negro que tenía lleno de chapitas y parches, y eché dos cuadernos. Me bañé, cambié de ropa y tomé el bolso. "Yo voy!" Grité. "Cuídate mucho... Te quiero!" Respondió mi mamá. Me puse audífonos y puse música. Paolo es con quién tuve esa discusión de hoy, y ahora aprovechando ese trabajo le pediría perdón. Cuando llegu´´e a su casa, él estaba afuera, sólo. Fuí corriendo hacie el, el me miró y abrió los ojos como plato. Lo abrazé y le decía "perdóname" él sólo me miró y me abrazó. Me dijo "perdóname tu a mí..." Después de separarnos me miró y me dijo "¿Que te hiciste en el pelo?" Lo miré y dije "Perdón" Me miró y sonrió. Después de eso llegaron todos los del grupo de trabajo. 

Después de hacer todo ya eran las 8:42 p.m. y yo debía irme. Así que me despedí de todos y Paolo me acompañó hasta la puerta. "No te hagas nada." Fué lo que me dijo cuando ya iba caminando. Sólo miré para atras y sonreí. Al llegar a casa, sólo llegué a acostarme. Fue, la verdad, un día muy agotador. Aparte, tocó clase de deportes, más me cansé. Al acostarme, me puse mis audífonos y me dormí escuchando música, pero no sé que me despertó a las 12:27 a.m. 

******

No está basada en hechos reales.

Los hombres también merecen rosas. -(PAUSADA)-¡Lee esta historia GRATIS!