Capítulo 1

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Para mi mala suerte tenía que ir a la escuela, temprano; muy temprano, no tenía ganas de desayunar, me dio asco ver tan solo la leche, así que tomé mi mochila salí como todas las mañanas por esa puerta, caminé hacia la parada de mi camión mientras pensaba que día me esperaba, si era bueno o malo, o de plano común y corriente, no quise pensar en eso, mejor me detuve a pensar cualquier tontería, llegó el micro y me subí, puse mis audífonos y ya no supe del mundo, me encerré en la música deje el reproductor en modo aleatorio, y se puso New York City de Emigrate pasaron 10 canciones más y llegué a mi destino, vi que era un poco tarde asi que caminé rápido, en cuanto me di cuenta llegué a la escuela.

Me acerqué a la jardinera con unas amigas, con las que usualmente me juntaba siempre, hablaban de la tarea que les faltaba, la preocupación por sus calificaciones etc., terminó su conversación acerca de sus labores y continuaron hablando de sus novios; yo solo estaba sentada escuchando su conversación aburrida y a veces cosas sin sentido. Fuimos a clase de matemáticas, otro tanto aburrida, quería que pasara algo interesante algo que diera algún sentido ir a la escuela pero pues fue una suposición algo tonta, las chicas me pidieron que las acompañara al baño, accedí; quería caminar un rato, y despejarme, esta vez no las espere afuera y entre con ellas, escuché unas voces pero no fue muy común el tono. Vi una sombra corrió de un lado para otro, la silueta de la sombra se me hizo muy extraña corrí para tratar de alcanzar a ver, pero cuando salí a ver lo que había observado no encontré nada, me había parecido ver correr a un hombre vestido de monje o algo parecido, regresé al baño con las chicas, les pregunté que si habían escuchado unas voces, pero dijeron que no, nada, tomándome por una loca, estaba segura de lo que había visto nadie podía engañarme; no estaba ni tomada ni drogada asi que explicación tendría, quise dejarlo por la paz y no adentrarme en esa silueta extraña, pero aun así esa silueta quería que pensara en ella porque lo que la imagen que había visto rondaba en mi cabeza, terminaron las clases, no puse atención a ninguna de ellas, no era para más, era un ¿fantasma?, ¿un espíritu? No sabría decir bien, caminé hacia la parada, llegó mi camión y sin más subí, el camino a mi casa un tanto aburrido, en el momento que tenía que bajar, toqué el timbre y vi justo la silueta que vi en los baños de la escuela, bajé rápido y cuando busqué la silueta, otra vez  no estaba, comenzaba a preocuparme, pensé que tenía un tumor en el cerebro, pero no, tendría otros síntomas o si ya estaba enloqueciendo, llegué a mi casa inmediatamente subí a mi cuarto, puse un poco de música para relajarme y tratar de olvidar lo que había visto, pero simplemente no podía, de un momento a otro me quedé dormida.

Mi sueño comenzó en un monasterio, pero en sí yo era invisible, nadie podía verme; de pronto vi  a un monje, rezando con su espalda descubierta, tenía cicatrices profundas, era caucásico, su pelo negro, lacio, vi que tomó un trapo negro, lo abrió con mucho cuidado, no alcancé a ver que era; él con delicadeza optó por mostrar que era, era un objeto raro cuyo nombre no sabía pero parecía que iba a hacerse daño, no tardó mucho para demostrarme para que servía, él comenzó a golpearse la espalda, haciendo gestos de dolor pero rezando al mismo tiempo, terminó de flagelarse cuando volteó hacia a mí, siendo el único que se había percatado de mi presencia, fue hacia a mí con una mirada perversa, me tomó de los hombros y me besó un tanto salvaje, el beso comenzó a intensificarse, mi boca contra la de él, sus labios los sentía tan reales, sus manos en mis hombros, incluyendo su excitación, comencé a recorrer su cuerpo con mis manos, sus brazos eran fuertes y grandes; él comenzaba a bajar, recorriendo mi cuello con sus labios, él; ese extraño, comenzaba a excitarme, sus manos recorrían todo mi cuerpo, cuando escuché un ruido y los dos paramos, en ese momento él me miró a los ojos y me dijo: "nos volveremos a ver", pero él estaba muy seguro de lo que decía y sin más desperté.

Mamá me fue a despertar para que fuera a comer, yo estaba muy desconcertada de todo lo que había soñado, parecía que el me conocía a la perfección y yo a él, un monje cometiendo un pecado de lujuria, simplemente eso no iba con el monasterio ni la iglesia, tal vez por eso se castigaba tanto. Bajé inmediatamente a comer, quise olvidar lo que había soñado, mi mamá por el momento no me preguntó acerca de la escuela, estuvo bien, porque yo repasaba mi sueño detalladamente, el monje era muy atractivo en todo los sentidos, pero tenía algo oscuro que me atraía; mi mamá no hablaba ni emitía sonido alguno, asi que comí rápido y subí a mi cuarto de nuevo, volví a poner el celular en música, busqué una canción para relajarme y pensar del sueño, me recosté en mi cama, y las imágenes del sueño regresaron a mí, el monje, yo que podría ser para estar allá adentro, las mujeres no pueden entrar ahí, la duda me estaba matando y mi cabeza imaginaba muchas cosas, el tiempo pasó muy rápido pensando en ese monje, nunca había puesto tanta atención en mis sueños y si les prestaba atención no me quedaba tan intrigada como ahora, podía ser de mi vida pasada; pero quién era yo para decir semejante tontería.

Ya no tenía que hacer, la música seguía escuchándose y me incorporé, para ver la hora pero vi que ya era tarde, y ahora me acomodé bien en mi cama para poder conciliar el sueño, cuando menos lo espere me quede totalmente dormida y curiosamente muy profundo; inmediatamente entré en un sueño donde me vi caminando en unos pasillos, estaba oscuro completamente pero yo podía ver muy bien, caminé yo no sabía hacia donde iba pero mis pies sí; seguí caminando hasta llegar a una puerta, no podía abrir y la traspasé me quedé parada y miré hacia el Cristo estaba crucificado que estaba colgado, estaba ahí nuevamente hincado rezando, esta vez no vi el trapo negro cerca de él, lo llamé pero no emití sonido alguno, él volteó rápidamente, se alegró de verme, se acercó tiernamente y me dijo con una voz suave y seductora: 

—la bruja, sedujo al monje, arrastrándolo al purgatorio, disfrutando del pecado y hundiéndolo en el

 yo solamente sonreí, sus palabras me excitaron, el solo oír su voz me ponía en todos mis sentidos, sin esperar más nos besamos; sentí tan real el sueño de nuevo, mi entrepierna comenzaba a mojarse, estaba realmente confundida sintiendo nuevamente sus labios carnosos, danzando en mi boca, mordió mi labio y me excité un poco más, él apartándose de mí dijo:

—ya es tiempo... el momento ha llegado. 

Desperté de golpe, ¡¿qué demonios acaba de pasar?!

El morador de las tinieblas¡Lee esta historia GRATIS!