**Editado**

Haley:

Me doy vuelta y dejo de verlo. Incapaz de seguir mirando esos ojos siquiera por un segundo más.

-Feliz puto cumpleaños para mí.- Digo antes de tragarme dos shots más, sabiendo que tengo que esperar un minuto para que el alcohol haga efecto. Estoy impaciente así que le pido dos shots más al barman.

Mientras este hace mi pedido, me doy vuelta para oír la conversación de las chicas plásticas que se encuentran a mi lado. -Nos sigue mirando.- Una de las rubias falsas dice.

-Me está mirando a mí,- Dice la otra.

-¡Ja! Por favor Jessica, me está mirando a mí,- Le dice la pelirroja a la rubia.

-De hecho, a la que está mirando, es a ella,- La rubia que no es Jessica dice.

Estos seis pares de ojos curiosos de voltean hacia mí. Sus miradas queman mi piel mientras me mira de arriba hacia abajo, pensando en si soy lo suficientemente linda como para ser el centro de atención de EL Theo James.

-Es linda,- Jessica esperta cruzando sus brazos bajo sus pechos.

-Aunque, no es tan linda como tú,- la pelirroja se une al 'juicio de Haley.'

-Bueno, eso es obvio, ¿no lo crees, Tiffany?- Dice Jessica.

Ruedo los ojos y me tomo los dos shots restantes. Justo cuando el efecto empezó, me arrepentí de haberme tomado la cantidad que me tomé. Le pagué al barman. Mi cabeza comenzaba a girar.

Perdiendo completamente mi sano juicio, me doy vuelta y veo a Theo. Su mirada no me ha dejado de acosar desde que éste se dio cuenta de que estaba aquí.

Agarrando mi cartera me levanto del banco y me dirijo hacia la puerta de salida. Oh Dios, mi cabeza va a explotar. Estoy ebria. Sí, lo estoy. Creo. Bueno pero que Theo esté aquí, más el alcohol que he bebido, son la principal causa de esta sensación. ¡Mi cabeza va a explotar! El aire fresco no me ayuda. La primera brisa que chocha con mi cuerpo casi provoca que me caiga al suelo. Gracias a Dios que decidí venir caminando, porque de ninguna manera podría manejar en este estado. Si tan sólo no tuviera que caminar por esa parte de la ciudad que, de verdad, asusta. Si tan sólo no estuviera tan lejos. Si tan sólo pudiera caminar.

Esto es más difícil de lo que pensaba. Justo cuando creí que recuperé mi equilibrio y pensé que por fin podía caminar derecho, me encontraba en la mitad de la calle en vez de la vereda. Cuando me di cuenta, no hice nada más que reírme. Ni siquiera yo puedo negar lo tonta que soy cuando estoy ebria.

Mientras camino en la mitad de la calle, veo un grupo de hombres que se acercan hacia mí.

-¡Hey!- Uno de los hombres grita. Se ve joven. De tal vez unos diecinueve o veinte. Por su apariencia no podría ser más viejo que eso. Sus amigos deberían tener la misma edad que él. Aunque son todos musculosos, de espaldas anchas y torsos tonificados.

Alzo mi mano y la agito con entusiasmo. -¡Holaaaa!- Digo en un tono muy cursi. No sueno para nada a Haley.

Los chicos se miran entre sí sonriendo y se dirigen hacia mi.

-Wow, eres un mierdita perdida, ¿no es así?.- Uno de ellos dice, mirándome como si fuera carnada.

-Eso no es muy educado de su parte,- dije acusándolo con mi dedo índice.

-Y ebria,- dice uno distinto. Hay como cinco de ellos. Ni siquiera puedo contar.

-Bueno, fue bonito conocerlos, pero ya me voy.- Digo tratando de zafarme de ellos, ya que han formado un circulo a mi alrededor. Tal vez si no estuviera en este estado podría aplicar algunas de mis técnicas de autodefensa. Pero ahora no puedo recordar ninguna.

-No lo creo cariño.- Dice el que primero me llamó.

Uno de los tipos agarra mi trasero.Me estremezco y me doy vuelta.

-Tiene un buen culo,- dice. -Me imagino como se verá sin esos jeans.

-Vamos a descubrirlo.

-¡No, no lo descubramos!- Digo empujándolos, pero son muy fuertes.

Los tipos me rodean. Siento manos por todas partes. Agarran mi trasero, mis pechos, mi cintura. Me tocan los cinco sin parar. Como si no pudieran obtener lo suficiente.

De inmediato me tenso. Me congelo. Paro de pelear con ellos. Los recuerdos me llenan de nuevo, sin poder completar mi objetivo de escape. Mi mente se bloquea y mi estomago se encoge. Mi cabeza esta girando y no puedo hacer nada mas que llorar mientras ellos desabrochan mis jeans y tratan de sacan mis bragas y siento los dedos de un tipo por todas partes, en mi interior.

Esto cuenta como violación.

Eso me enfurece. ¡No tiene derecho a hacerme esto! Grito y trato de empujarlos con todas mis fuerzas pero uno de ellos me golpea. Me pega en el rostro provocando que me vaya directo al suelo.

Ahogue un grito y trate de pararme pero los tipos no me dejaron. se agacharon alrededor mío y trataron de sacarme de nuevo las bragas pero yo seguía pateando y pateando. Ya no puedo más. Siento una patada en mis costillas y pego un grito ahogado.

-¡Paren!- Grito, -¡basta!

Las lagrimas siguen cayendo por mis mejillas y me encuentro llorando histéricamente mientras ellos siguen en su intento de quitarme la ropa.

-¡Suéltenme!

De la nada, como si fuera magia, el tipo que me quería sacar las bragas es lanzado por el pavimento hasta que chocó con unos contenedores de basura. Los otros cuatro se detienen y miran asustados.

No puedo mirar bien porque mi cabeza sigue girando gracias al alcohol y lo que acaba de ocurrir.

Me encuentro en el piso, llorando descontrolada mente mientras escucho los gritos de lo que sea que esté pasando a mi alrededor. Mi mejilla esta mojada por sangre que proviene de mi nariz gracias al golpe que me propinaron en el rostro. Cuando el liquido llega a mi boca, me sabe a metal. Solo espero que mi piercing de la nariz no se haya rasgado.

El sonido a mi alrededor desaparece y siento dos manos tibias alejando mi brazos de mi rostro.

Theo me mira, su cara esta llena de una capa de sudor mientras respiraba agitadamente. Su mirada estaba llena de furia y preocupación.

Sigo llorando mientras el me rodea. Me hago una bolita en sus brazos mientras caminamos lejos del lugar de mi segunda violación.

Feliz cumpleaños para mi.

Lovespoken - Theo James (traducción) BAJO EDICIÓN¡Lee esta historia GRATIS!