Paso 5; Atrévase

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Tardé mucho, lo sé. Lamento haber dicho que subía el fin o al día siguiente, pero se me atravesaron varias cosillas y no pude. Cuando iba a subir se me borró el cap y empecé de 0, y la escuela no me daba mucho tiempo tampoco. Pero les aseguro que no volverá a pasar :')

Otra cosa, le faltan muy pocos capitulos a la historia D:

Leed y disfrutad —tengo un acento pésimo xD

<3

"No se como decirlo"

"Está bien, Maï. Tómate un minuto."

Para mí un minuto son 60 segundos, pero al parecer, para Maï significa quedarse dormida. No me dijo que era lo que me quería contar sobre Joel. Me dejó con la duda toda la noche. Después de una hora de que ella se quedó dormida, salí con cuidado por la ventana y regresé a casa, llegando a la una de la mañana. Intenté dormir, pero simplemente no podía, no cuando Maï salía con un tipo que la había llevado a un club de esa calaña.

Desperté asustado, me había quedado dormido y se me hizo tarde para llegar a la escuela. Me vestí y me fui sin desayunar, tan solo tomando una manzana por el camino. Afortunadamente no vivía tan lejos de la escuela, así que fui corriendo. Si tuviera una motocicleta, esto no pasaría.

Llegué a la entrada justo cuando estaban cerrando. Miré mi reloj.

¡2 minutos!

¡Había llegado dos minutos tarde y me cerraron la puerta justo en la cara!

Imploré al director que me dejara pasar pero el se negó rotundamente. Miré alrededor con frustración. No podía faltar a clases, ya tenía faltas de sobra. Miré el muro de dos metros y medio que se alzaba a la izquierda, por el estacionamiento. Me acerqué a el de forma sigilosa; subí con sumo cuidado al capó de la camioneta roja y me colgué del muro, agradeciendo mi antigua vida de animador. Logré sentarme en la orilla y brinqué a la oportuna jardinera.

—Ouch —intenté reprimir un grito al doblarse mi tobillo.

—¡Alto ahí, señor! ¡Ya le he dicho que no podía pasar! —gritó enfurecido el director.

—¡No me pueden negar el derecho a estudiar o a entrar a la escuela para hacer de este país un lugar mejor! —el director me comenzó a perseguir y tiré mi manzana, la cual pisó accidentalmente y resbaló. Contuve una carcajada mientras seguía corriendo y cojeando a la vez rumbo a mi salvación. Con algo de suerte, no recordaría mi rostro y se olvidaría de lo que hice.

Entré corriendo al salón de clases y el anciano profesor ni siquiera lo notó.

—¡Hey, chico! Luces como si huyeras de un loco chimpancé violador con SIDA.

—Me escapé del director —contesté jadeando —, brinqué el muro de la escuela y tropezó con mi manzana.

—Al menos no fue un chimpancé.

—La próxima vez, llevaré una bomba de humo. Cuando esté confundido, entraré corriendo a la vez que grite: ¡Por Narnia!

Luke me dio una palmada en el hombro y dejó ahí su mano hasta que vi entrar a Maï y detrás de ella venía Joel, cargando su mochila. ¿Qué asuntos familiares habrá tenido en un lugar como ese? Aún me enfadaba de solo mirarlo. Al menos yo tenía a… bueno, yo tenía a Luke. Lo miré y le sonreí. El me miró frunciendo el ceño y fijó su vista al frente.

—Aún te ves fatal. —Me dijo durante el receso.

—Casi no dormí nada anoche. Además, ver a Maï junto a Joel clase tras clase no me está sirviendo de nada. Necesito distracción. Y mi tobillo me duele.

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