Prólogo

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   Hoy por fin planeaba decirle toda la verdad a Matt, quería confesarle el amor que por tanto tiempo había mantenido en secreto. Él era un buen chico, diría que uno de los mejores que he conocido, era atento, divertido y caballeroso. Pero por alguna extraña razón sus relaciones jamás duraban lo suficiente e internamente estaba agradecida por ello. Hace un par de meses había vuelto a quedar soltero y era mi oportunidad de tomar ventaja de ello. Tenía que lograr que se fijará en mí, por eso la mejor opción era contarselo todo.

    -¿Qué haces sentada? levanta tú trasero de allí y ven a ayudarme- Dijo Matt señalandome su libro de Lenguaje.

   - Por si no te habías percatado, yo ya termine la parte que me correspondía- le indique cruzandome de brazos.

  -Por Dios no seas tan quejumbrosa y ven a socorrerme, sabes que si no fuese por ti el calvo profesor de lenguaje ya me hubiese comido hace un buen rato- No pude evitar reirme por su muy mala elección de palabras.

  -Al menos aceptas que si no fuera por mí, hubieses tomado medidas tan drásticas como venderle tú cuerpo al tan sensual y deseable profesor de Lenguaje- Moví mis cejas de arriba hacía abajo para recarcar mi punto.-En resumidas palabras, me debes la vida- Matt puso sus ojos en blanco.

  -Ok super heroína, ven a ayudarme o debere ir a ofrecer este apetitoso cuerpo a algún profesor por allí- Está vez fue mi turno de voltear mis ojos y me senté junto a él. Cuando llegue a su lado me dio una de sus típicas sonrisas rompe corazones, la cual hacía que mi corazón se acelerara drásticamente.

  -Prometo llevarte a comer lo que quieras una vez terminemos- Matt me miro dulcemente y depósito un sonoro beso en mi mejilla. Por Dios él si que sabía como convertirme en papilla.

  -Ok, tú ganas-  Le dije ya dándome por vencida.

   Una vez que habíamos terminado el trabajo por completo encamine a Matt hacía la puerta.

  -Eres la chica más dulce y genial en esta tierra- Matt se volteó y me dio un beso en la frente.

  -Sólo lo dices porque te ayude con el trabajo- Dije dándole un suave golpe en su hombro. Tomó mi mano llevándola hacía su pecho y me miro dulcemente.

  -Estoy hablando muy en serio, eres la mejor- Sus ojos me transmitían la misma sinceridad que su voz y no pude evitar sonrojarme.- Bueno ya es tarde, para mañana dejáramos lo que te debo-. Me dio una última sonrisa y estaba dispuesto a irse cuando lo detuve, tenía que decirselo ahora, tenía que hacerlo antes de que todos estos sentimientos me consumieran.

  -Matt yo...-Mordí mi labio con nerviosismo y lo mire directamente a los ojos, su rostro solo me reflejaba confusión.

  -¿Qué sucede?- Un nudo enorme se formo tanto en mi garganta como estómago, haciéndome más dificultoso el poder hablar.Era ahora o nunca

  -Matt tú me gustas- Escupí las palabras rápidamente preparándome psicológicamente para su rechazo, pero cuando finalmente me digne a mirarlo, una gran sonrisa se encontraba plasmada en su rostro.

  - Tú también me gustas- Mi corazón dio un brinco y si fuese posible mi pulso se aceleró mucho más. Esto tenía que ser un sueño, uno muy hermoso para ser real. Cuando mi pulso logro volver casi a su estado habitual volví a mirarlo y sentí como mi corazón se comenzaba a resquebrajar en ese momento, él me miraba con cariño, no un cariño romántico, un cariño que sientes hacia una amiga o hermana, él había malentendido todo.

  -Matt no me gustas de la forma en la que te agrada un amigo, me gustas en serio, de una manera romántica- Ví como la piel de Matt palidecia varios tonos.

  -Angie yo...- Esta vez fue su turno de morder su labio con nerviosismo. Ahora si se venía el verdadero rechazo y no me sentía preparada para ello, pero si quería lograr que estos sentimientos se extinguieran por completo, debía escucharlo.- Mira me agradas, eres una buena chica, pero jamás podría enamorarme de ti- Ok, eso si había dolido mucho más de lo que imaginaba, ¿Cómo que jamás lograría enamorarse de mi?¿Tan detestable era?.

  -¿Cómo que jamás?- Matt se rasco la nuca y me miro con lastima, conocia esa mirada, era la mirada que hacia cuando quería decir algo pero no se atrevía-¡ Simplemente escupelo! ya dejate de andar con rodeos, te conozco bastante bien como para saber que hay algo que no quieres decirme-. Ya me encontraba bastante lastimada, no creia que esto pudiese volverse peor.

  -No podría enamorarme de ti porque eres...- Volvio a darme la mirada de hace unos segundos.

  -soy que...!diablos¡-

  -¡Eres fea! eso es lo que ocurre- Si pensaba que esto no podía ponerse peor, estaba muy equivocada, esto era rotundamente horrible. Nunca en la vida esperas que tu mejor amigo y el amor de años, te diga que jamás se fijaria en ti por ser fea. Si antes mi corazón era un sin fín de piezas rota, en este momento ya no me quedaba nada, me encontraba vacia. Pero aún me quedaba hacer la pregunta más importante después de esta revelación.

  -¿Entonces porqué decidiste ser mi amigo?- No podía ser posible, había vuelto a hacer esa mirada.- Solo dilo de una vez por todas-.

   -Al principio fue por lástima y por las calificaciones.... pero Angie te tomé cariñ-

  -!Callate! simplemente callate, no eres más que un puto aprovechador, no se como incluso llegué a pensar que eras bueno, Dios que equivocada estaba, solo eres otro estúpido más, solo te importa el físico, si hubiese sido linda como tus novias anteriores seguro y tu respuesta sería otra, pero gracias al cielo descubrí la persona de mierda que eras, no quiero volver a verte jamás en mi vida, quizas yo soy fea por fuera, pero tú estás jodido y podrido por dentro- Me gire sin mirarlo y sin esperar a que dijiese algo dandole un sonoro portazo en la cara, el estaba muerto desde ahora para mí, y mi corazón había muerto con él.

Los Conflictos de ser fea.¡Lee esta historia GRATIS!