29. Roberto.

8 2 0

~Narra Ana~

Salgo corriendo de allí. No se a donde voy pero solo corro. Necesito huir de el pasado y de la pena. De la jodida rabia que me da el pensar que el seria bueno. Que no seria como esos famosos que se le subía la fama a la cabeza. Que equivocada estaba. El es exactamente así. Duele. Mi corazón duele. Siento como si me costase respirar pero aun así corro por los pasillos del hospital hasta que me encuentro en la salida. Respiro con dificultad hasta que me calmo. Miro a mi alrededor hasta que veo algo que me extraña. Veo a Paulina ella esta hablando con un hombre. El hombre es mas o menos de su altura, barrigudo y calvo. Parece que ambos discuten pero queda claro cuando el le levanta la mano como para pegarle pero al final se retracta cuando ve que esta en un lugar publico. Mira al rededor como queriendo comprobar que nadie ha fijado su atención en ellos mas del tiempo necesario y entonces coge a Paulina del brazo y comienza ha arrastrarla hacia un coche negro. No lo dudo. Cojo carrerilla y voy hacia ellos. Mientras corro pienso. El me saca una cabeza y seguro que tiene mas fuerza que yo. ¿Que voy ha hacer? Placarlo me parece una buena idea. Ya estoy casi donde ellos cuando lo decido así que aumento mi velocidad por que he decidido que utilizare la fuerza de correr. A los pocos segundo ya estoy allí. Me lanzo encima de el con tal fuerza que me lanza a mi también y caigo rodando por la acera. En el proceso me golpeo la cabeza y me vuelvo a desmayar.

~Narra Paulina~

Salgo afuera del hospital con tal de tomar un poco el aire. Allí dentro se siente fatal. Voy hasta un banco y me siento. Al hacerlo se nota mas mi panza. Dios. Que voy ha hacer con un bebe. Me cago en Roberto que no pudo utilizar protección y además de dejarme un trauma me dejo con un bebe al que cuidar. Cuando me entere de que estaba embarazada y se lo dije a mi mama ella me dijo que lo mejor era abortar. Pero, ¿como podía matar a una cosita tan pequeña y que no tenía culpa de nada? No pude y menos cuando me enseñaron sus latidos. Era mi bebe. Mi pequeño bebe inocente.

-¿Dulce de azúcar?-sentí esa voz y me tense. Debe de ser mi imaginación. El no puede estar aquí. Es imposible. No pudo encontrarme de ninguna manera.

Me giro lentamente hasta que le veo. Su calva brillando a la luz del sol, su pansa tapada bajo una camisa y su sonrisa de "soy de confiar". Ahí esta la persona a la por la cual ahora llevo un bebe en mi vientre y a la cual ahora llamo por su nombre por que no se merece que le llame papa.

-Roberto-susurro más para mi misma que para el pero el lo siente y sonríe mas.

Escondida (Niall Horan)¡Lee esta historia GRATIS!