Capítulo 8:

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       Llegamos a un edificio antiguo y Oliver abre la puerta, encabezando el pequeño gupo que somos. Después le seguimos los demás.

        Michael no se está quieto, es peor que Ben, ¡mucho peor! Y eso ya es decir, Ben cuando quiere es un diablillo.

        -Dan, ¿el tercero o el cuarto?-Pregunta Oliver empezando a subir escaleras.

        -El primero-Responde Michael-. Pareces tonto, tío. 

        Oliver pone una mueca y llegamos al primero. Miro a los lados, rezando para que todo esto sea una broma, que entremos a esa casa y aparezcan mis amigos y familia riendo. Ojalá.

        -Es esa-Explica Dan, señalando una puerta con una D pintada.

        Oliver da con los nudillos a la puerta tres veces y, en poco tiempo se abre.

        -¡Deen! ¡Daniel! ¡Michael...! ¡Michael tu pelo!-Exclama un chico.

        Sí, no creo que tenga más de 21 años... Pero...

        El chico me mira con una ceja alzada y me intimida.

        -Ella es la reina Elisabeth-Se burla Michael-. No se te ocurra pasarte con ella, o acabarás mal, Leo.

        Ruedo los ojos y todos entramos en la casa.

        -¿Para qué venís? Siempre que os veo, es porque necesitáis de mí...-Ríe-. Mi compañera...

        -Sí, bueno, sabes que somos amigos por beneficios-Bromea Dan sentándose en un sofá.

        -Oh, Daniel, eres tú el único que me da el coñazo todas las semanas-Se ríe el tal Leo.

        -Es por mi hermano, sabes que odio esta casa-Sube los pies a la mesa.

        -Basta-Dice Oliver firme-. Leo, ¿dónde está?

        -¡Leo! ¿Leo ha venido alguien?-Se escucha una voz femenina  un gran peso sale de mí.

        -Sí, Bib, ven al salón, reclaman tus servicios.

        Todos se miran y yo no sé qué hacer. Me cruzo de brazos y me fijo en el pasillo.

        Se escuchan unos pasos nerviosos hasta que, una chica rubia con mechas... azules y moradas aparece. Viste con una camisa verde de cuadros y unos pantalones negros, acompañado de unas botas.

        -¡Hola!-Saluda energética, y no tarda en darme un abrazo-. Me llamo Bibian, las dos con B.

        -Hola... Soy Lizzy... las dos con Z...

        Abraza a todos los demás y a todos les dice algo:

        -Michael... la semana que viene cambiamos, ¿sí? Daniel, quita los pies de la mesa y dame un buen abrazo. ¡Oliver! Quita esa cara, anda.

        Todos parecían adorar a Bibian, y con razón, todos menos Oliver.

        -Bibiana-Dice Michael-. Tienes que hacer de Lizzy una chica que... pegue con Oliver.

        Miro a Michael y después a Oliver.

        -¿Cómo?-Ella ríe y me mira-. ¿Estás saliendo con Deen?

        -No-Responde él-. Y no me llames Deen. Sólo hazlo, por favor-Se sienta donde antes estaba Dan.

-Bueeeeeno, ven aquí, señorita-Bibian me coge de la mano y no tarda en encerrarnos en una habitación-. ¿Lista?

Chocolate con sal y viceversa | REFORMANDO |¡Lee esta historia GRATIS!