-Muchas gracias por preocuparte por mí. –Dijo. –Jamás pensé que te importase tanto, ya que nos conocemos desde hace cuatro días.

-Me caes muy bien. ¿Por qué no me iría a preocupar por ti? También podría haber reaccionado de esa forma si a cualquiera de los demás le hubiese pasado eso.

Michael me miro y empezó a reírse. Inevitablemente, yo también.

-Tú también me caes bien. Si te pasase algo también lloraría por ti.

En cuanto terminó de decir eso se apoyo en mi hombro y se durmió. Aquellas palabras consiguieron que me emocionase. Ya tenía dos verdaderos amigos desde que empezasen las pruebas de Los elegidos. Sabía que aquel chico que tenía apoyado en mi hombro me importaba demasiado. Quizás esa fuese la parte de cariño que necesitaba para concentrarme y mover objetos con la mente. Necesitaba a Michael en mi vida. El pacto que hice con Paula de protegerla, de ahora en adelante también se le aplicaría a él.

-Gracias a ti también por intentar protegerme de aquel rayo. –Dije, pero ya estaba dormido.

Todos nos despertamos casi a la vez. El sol asomaba por la apertura de la cueva e iluminaba todo. Abrimos las mochilas y empezamos a comernos la poca carne que nos quedaba hasta agotarla. Stan dijo que mientras venían hacia la cueva, pudo ver un manzano a unos pocos metros. Nos levantamos y fuimos al manzano en busca de suministros. Cuando llegamos, vi que el árbol era bastante alto, lo que implicaba que uno de nosotros tendría que trepar al árbol y recoger las manzanas. En vez de eso se me ocurrió una idea mejor. Todos tenían que comprobar si podían hacer lo mismo que yo, por eso les propuse que intentasen arrancar la manzana del árbol con la mente. Estuvieron todos de acuerdo. Nos pusimos alrededor del árbol y uno a uno, intentaron tirar las manzanas. Nadie lo conseguía al principio y lo mejor que se me ocurrió decirles era que pensasen en algún momento de su vida que les provocase un toque de rabia y otro de cariño. La primera persona en conseguirlo fue Paula. No me hizo falta preguntarle en que pensaba cuando hizo que la manzana se descolgase de el árbol y fuese directa hacia su mano. Pensaba en Emma. Los siguientes en conseguirlo fueron Debbie y Phil. Una de las manzanas salió disparada hacia donde yo estaba, y entonces mire a Phil.

-Ya estamos en paz. –Dijo entre risas.

Poco a poco lo iban consiguiendo todos. El ultimo en conseguirlo fue Jack. Cuando hubimos terminado de vaciar el árbol de manzanas, las metimos en las mochilas y nos alejamos. El descubrir que todos teníamos un poder hizo que se notase en el ambiente el alivio. Sabíamos que con un poder como este teníamos una oportunidad muy grande de superar la prueba. Cada vez nos estábamos acercando mas a la montaña y eso también nos alegraba mucho. Nadie hablaba. Solo se oía el ruido de nuestras pisadas en la nieve. El silencio era inquietante, hasta que alguien lo rompió.

-Chicos. Mirad esto. –Dijo Lily.

En un árbol había colgado algo. Lily alzo la mano derecha y atrajo un sobre hacia ella. Era blanco y estaba bien cerrado. Todos nos pusimos en corrillo alrededor de Lily, que abrió el  sobre y empezó a leer en voz alta.

-Vimos lo que Jordan hizo ayer y también hemos podido ver el jueguecito que os habéis montado en el manzano. Sabéis que los Infractos nunca han tenido ningún poder, pero vosotros en cuestión de días habéis conseguido aquello que ningún otro consiguió. Por eso, -Hizo una pausa. – a partir de ahora las cosas no serán tan fáciles como os las habíamos puesto. Queremos poner en práctica vuestro poder y saber si podéis hacer más cosas con él. Por ello, hemos soltado a los rastreadores. No tardaran en encontraros. Habéis desencadenado algo muy especial. No lo echéis a perder. Buena suerte.

Todos nos quedamos mirando a Lily, que terminó de leer la carta. Podrían habernos hecho cualquier cosa, pero soltar a los rastreadores era lo peor que se les podría haber ocurrido. Note como Paula me agarraba fuertemente la mano. La miré y pude ver en su rostro como el miedo la invadía.

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