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Abrí los ojos y frente a mí, vi a todos los Infractos mirándome. Estábamos en una cueva poco profunda. Una hoguera lo iluminaba todo. Me senté como pude y apoye la espalda contra la pared. Nadie dijo nada, hasta que Talia dio un paso hacia delante y empezó a hablar.

-¿Cómo has hecho eso? –Dijo sin expresión alguna en la cara.

No supe a que se refería hasta que empecé a recordar que es lo que pasó. Había parado un rayo con mis manos, había lanzado a una chica contra unos árboles y había mandado de una especie de impulso a unos chicos hacia la nada. No sabía que podría responder a esa pregunta así que levante los hombros en un intento de expresar una duda que era totalmente real. Hubo otro largo silencio hasta que una voz que venía de la otra punta de la cueva dijo:

-Dejadle en paz. ¿Cómo va a saber cómo hizo lo que hizo? –Pude reconocer esa voz. Era la de Phil. Estaba sentado con las pierna y los brazos cruzado y mirando fijamente como la llamas se movían.

En cuanto dijo eso, todos volvieron a centrarse en mí.

-Sabes que no queremos incomodarte Jordan, -Dijo Talia. – pero necesitamos respuestas. En cuanto pusimos un pie aquí, no dijeron que no teníamos un poder y ahora vas tú y montas un espectáculo.

-Chicos, mirad, no sé cómo pude haber hecho todas esas cosas. Solo sé que la rabia me invadió por dentro y no pude ni tan siquiera controlarla un poco. Pero sé una cosa. Si yo pude hacer eso, vosotros también.

-Hazlo otra vez. Mueve algo. –Dijo Jack. –Queremos ver si cuando estas tranquilo eso pasa o si solo lo puedes hacer cuando te enfadas.

Moví la cabeza en modo de aceptación en respuesta a su petición. Vi un puñado de piedras pequeñas en el suelo. Me quedé mirándolas un buen rato. Entonces levante la mano. Intente concentrarme lo máximo posible. Pero nada.

-No puedo hacerlo.

-Prueba pensando en lo que paso. Intenta volver a revivir ese momento. –Dijo Paula con el tono de voz más amable que le salió.

Volví a intentarlo de nuevo, pero esta vez concentrándome en revivir aquellos momentos. Cerré los ojos. Pensé en como aquellos rayos nos atacaban, en como uno de los rayos hizo que retrocediésemos, en como aquellos imbéciles nos amenazaban y sobre todo en como por un momento pensé que Michael estaba muerto. Los ojos se me abrieron de golpe y noté como aquel cosquilleo que me invadió la última vez, me recorría de nuevo el cuerpo. Cuatro piedras se levantaron y salieron disparadas. Chocando contra la pared en la que estaba Phil. Todos se quedaron boquiabiertos, mirando a Phil.

-Lo veis, os dije que le dejaseis en paz.

-Lo siento Phil, lo pensé que irían a ir hacia ti. –Me disculpé.

Todos volvieron a fijarse en mí. Nadie dijo nada. Eso me hizo suponer que estaban esperando una respuesta respecto a lo sucedido.

-Aun no sé como lo hago, pero recordar lo sucedido me ha hecho sentir una mezcla entre rabia y cariño. Creo que si pensamos en algún momento en el que hayamos tenido ambos sentimientos juntos, nos ayudaría a mover objetos.

Incluso a mí me sonaba estúpido. Pero era cierto. Cuando pienso en cómo nos acorralaron como a animales y en cómo veía el cuerpo quieto de Michael, no podía controlar esa energía que provocaba el movimiento de las cosas.

-Vale. Vamos a hacer una cosa. Vayámonos todos a dormir y mañana intentaremos saber si todos y cada uno de nosotros puede hacer lo mismo que Jordan. –Dijo Tali.

Todos se dispersaron y se fueron a tumbarse. Me ofrecí a hacer la primera guardia y como siempre Michael decidió acompañarme.

Los demás ya se habían dormido y lo único que se oía era como el fuego quemaba la madera. Ninguno de los dos habló. Paso un buen rato en silencio hasta que Michael lo rompió.

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