Tras el final del almuerzo, volvimos a nuestras clases. Una chica rubia estaba sentada a mi derecha, me miraba con desprecio, como si le hubiera hecho algo, no le di mucha importancia y seguí concentrándome; algo que se me hacia muy difícil , después de la conversación con Alexander y Claire.

Las horas pasaron muy lento, era mi ultimo año en la secundaria, había elegido la carrera de psicología, ya que me llamaba mucho la atención desde niña, aparte de escribir. Iba a recoger mis cosas, hasta que sentí un fuerte golpe en el rostro, mi vista se veía borrosa, como si hubiera tomado veinte botellas de whisky en un día, intenté levantarme pero ahora había recibido una fuerte patada al estomago.

—¡Aléjate de mi novio!— Fue lo único que pude escuchar claramente.

¿Esto era alguna clase de broma o que? El primer día de escuela, un chico intentando ligar conmigo, que me enteré que estoy maldita por un estúpido libro y ahora que era una "roba novios". Lo único que faltaba eran las cámaras ocultas, o que hoy fuera el día de los inocentes.

—¿Quien eres? Ni siquiera te conozco— dije media aturdida, lentamente me incorporé, para ser chica, tenia algo de fuerza.

—No te hagas la tonta, te vi con el, te miraba como un idiota, mientras ponía su brazo arriba tuyo.— Después de esa frase, me di cuenta, hablaba de el chico que intento ligar conmigo.

—Así que ese pervertido es tu novio, enséñale "modales", porque estaba medio molesto— dije limpiándome la boca, que tenia un poco de sangre.

—Es una advertencia.

—La verdad es que pareces una niña de ocho años.

—Veo que te uniste a los emos— dijo provocando la risas de todos, eso realmente me hizo enojar.

Cerré mi puño con furia, Alexander me miraba junto con Claire, sus miradas melancólicas, ni siquiera se defendieron, ya los consideraba mis amigos y algo que me molestaba muchísimo, aparte de que molestaran a Jeremy, era que se metieran con la gente que apreciaba.

—Que gracioso— le contesté sarcásticamente, ella me miro seria—. No me conoces realmente, así que no te metas conmigo.

—¿Y que me vas a hacer? ¿Eh?

Me abalancé sobre ella, dejándola boca abajo hacia el suelo, la tomé de las manos, para que no se moviera.

—No te estoy amenazando, solo te doy un consejo.— Le mostré mi mejor sonrisa falsa, me levanté, recogí mis cosas y salí de la escuela, por suerte las clases habían terminado.

Me dirigí hacia la parada del autobús y no me percaté de que Alexander y Claire estaban detrás mio.

—¡AHHHHH! ¡AVISEN QUE ESTÁN DETRÁS MIO! ¿Acaso quieren matarme de un infarto?— grité llena de rabia, como si fueran mis hermanos, ellos sonrieron y se empezaron a reír. De mi cara enojada pasó de ser una de asombro.

—¿Sucede algo?— preguntó Claire con cierto tono de preocupación.

—Nada, solo que es la primera vez que los veo de esta manera.

—¿De que manera?— preguntaron a la vez confundidos.

—Los veo sonreír, admito que creí que eran emos cuando los vi por primera vez, que no sonríen nunca por nada y sabiendo que no les queda mucho tiempo de vida.

—Tratamos de disfrutar lo que nos queda— dijo con una sonrisa Alexander.

Me despedí de ellos y me subí al autobús.

Después de diez minutos, llegué a mi casa:

—¡Ya volví!— grité para que se dieran cuenta de mi existencia, pero fue en vano.

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