Tomó las llaves de la mesa y me miró— ¿Sabes? Deberías cortarte el cabello antes de iniciar clases —metió su mano izquierda en el bolsillo de su pantalón—. Quizá te llamen la atención con esa larga maraña de pelo.

—Está bien, hermano. Gracias por visitarnos. 

Salió de la casa y se dirigió hacia su auto, nos saludó con la mano. Encendió el motor dispuesto a marcharse.

—¡Riker, espera! —gritó el castaño a mi lado, entró de nuevo dirigiéndose a la sala.

El rubio salió del vehículo mirándome confundido, yo sólo encogí mis hombros.

—Ten, casi te dejas tu chaqueta —dijo cuando ya se encontró frente a mi hermano mayor. Este sonrió y se despidió por última vez. Ambos lo vimos alejarse en su auto resplandeciente.

—¿Quieres que veamos una película mientras cenamos? —habló por fin, cuando ya estábamos en la cocina, preparándonos para comer la pizza que Riker nos había traído.

—Claro, tú escoges —respondí mientras sacaba los vasos para luego llenarlos con Coca-Cola. Él asintió y salió de allí.

Después de unos minutos me encontraba llevando la caja y los vasos hasta la mesa del living— Ryland, ¿ya pusiste la peli? —asintió de nuevo, y nos sentamos ambos a cenar, mientras veíamos la televisión.

Unas horas más tarde, nos quedamos dormidos.

—Ross...—escuché que me llamaban— Hermano, levántate —me sacudió el hombro—. No seas flojo —me moví lentamente y resfregué mis ojos con pesadez—. Al fin despiertas.

Me levanté y vi todo desordenado alrededor— ¿Qué rayos ocurrió? Ryland, ¿qué hiciste ahora?— él frunció el ceño.

—No seas tonto, tú eres el desordenado. ¿Cómo rayos derramaste todo el refresco en el sofá? Tan sólo mira tu camisa, está llena de grasa de pizza —ah, sí. Claro. Esa era la razón por la que nunca comíamos la cena en el sofá—. Más nunca volveremos a comer en la sala, somos un desastre. Nos quedamos dormidos y mira lo que ocurre —se cruzó de brazos—. Ahora tenemos que limpiar todo.

Reí ante su fachada de mamá furiosa, él podía parecer el mayor a veces.

—¿De qué te ríes? No es nada gracioso. Bueno, yo sí me reí al verte durmiendo, tu cabello parecía una escoba mal hecha —ahora río él, yo me coloqué serio.

—Oye, no te metas con mi cabello, enano.

Arreglamos la casa y fuimos a comprar cosas al mercado, volvimos a casa.

—¿Pudiste contactar con Rydel? —preguntó mientras colocaba las cosas que recién habíamos comprado en el refrigerador.

—No. Bueno, sí. Le hablé por Facebook y me respondió. Pero se desconectó a los minutos, así que no pude decirle más nada —me senté en la mesa de la cocina y miré hacia mi regazo, sosteniendo mi cabeza con mis manos. 

Suspiró— Amigo, tranquilízate. Ella vendrá —volteó a verme —. La vida no es justa algunas veces, pero después de lo que pasó no creo que... —lo interrumí.

—¡Sé lo que pasó! No quiero que nadie lo repita, ¿entiendes? —lo miré a los ojos conteniendo la furia. Debía calmarme, él no tenía la culpa de nada —. Lo siento, no quería gritarte —me disculpé apenado.

—Ross, escúchame. A todos nos afectó, pero no podemos hacer nada ya. No se puede cambiar el pasado —se sentó a mi lado —. Te necesito, Riker te necesita, Rydel y Rocky estén dónde estén te necesitan, papá y mamá también —lo miré—. Si tú enloqueces, todos enloquecemos. Si te llegara a pasar algo, yo no sé que haría. ¿Comprendes? Aunque seas un tonto la mayoría del tiempo —reímos—. Riker siempre está ayudándonos y apoyándonos en todo. Lo que nos rodea es nuestro presente, debes vivirlo.

That is lost |Raura| |Fanfic| #RauraAwards¡Lee esta historia GRATIS!