Capítulo 8

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Dereck
Me recargue sobre mi silla y subí mis pies al escritorio. Mi pulso estaba acelerado y mis labios aún conservaban la humedad de su boca. <Me devolvió el beso.> mordí mi labio inferior y se hizo un nudo en mi garganta.
El resto del día no hice más que obligar a mis alumnos a copiar lo que estaba en el pizarrón "La perfección no existe".
Como siempre, nadie hizo ninguna pregunta ni objeción, sólo se limitaron a copiarlo.

****
Luego de unas horas me subí en mi auto y puse mi playlist favorita con Jim Morrison y Green Day, lo se, es extraño. Conduje hasta mi apartamento, y a unas cuantas calles de llegar a mi edificio, vi a Tommy caminando por la acera.

Tommy
Solté un largo suspiro.
-Ian...
-Ya dije que lo sentía. Te dije que te quedarás en mi apartamento -Él contesto al otro lado del teléfono.
-N-No puedo hacer eso...
-Deja de estar de niñita, la llave está abajo del tapete del vecino del piso de arriba, número 69.
Puse mala cara y guarde silenció un momento.
-¿Qué? Es lo menos lógico que he escuchando en mi vida.
-Tomm... No es lo menos lógico que has escuchado en tu vida. ¿No recuerdas cuando mi hermano nos compartió de su "polvo mágico" y terminaste arriba de un árbol con una peluca gritando "¡Oh Romeo! ¿Dónde estas mi dulce Romeo!" ? -Abrí los ojos como platos y me ruborice
-¡TE DIJE QUE NUNCA LO REPITIERAS! -Grite en medio de la calle. Ian río a carcajadas.
-Vale, lo hago porque no quiero que nadie robe mis cosas.
-Sí, como sea. Gracias.
-No hay de que. Sólo no dejes tus cosas tiradas por todo el apartamento.
Hice un puchero
-¡Y no hagas puchero!
-¿QUÉ? ¡Y-YO NO HAGO PUCHEROS!
-Si, claro. Y yo nunca te vi suplicando por tu Romeo, Julieta.
-¡YA CÁLLATE, IAN!
-Okay, okay. Tranquilo, tengo que colgar.
-Vete a la mierda.
-También te quiero.
Colgué y guarde mi celular molesto. No puedo creer que Ian se llevará mis llaves, eso me pasa por dejar que esculque mi mochila.
Me puse mis audífonos y escuche Monsters ~ Timeflies todo el camino hasta llegar al edificio de Ian.

Dereck
¿A dónde ira? A su casa seguro que no. Queda totalmente en dirección contraía -lo leí en su inscripción- entonces...
<A la mierda> baje la velocidad y lo seguí.
Al cabo de unos minutos me di cuenta que iba al mismo edificio que yo, pero no pude estar totalmente seguro haya que lo vi cruzar la puerta.
Acelere al máximo, casi atropello al chico del ballet-parking, y corrí hasta el ascensor que justamente se cerró tras Tomm.
<¿Qué estas haciendo, Dereck? ¡Pareces un acosador!> suspire y esperé que llegara de nuevo el ascensor, oprimí un par de botones y luego de unos segundos llegué al piso 10. Cuando las puertas se abrieron vi lo que nunca pensé, Tomm estaba en cuatro patas esculcando bajo mi tapete.

Tommy
Salí del ascensor y busque el número... ¿Qué número había dicho? <Maldición> Eh... ¡69!
Camine a lo largo del pasillo buscando el 69, en realidad no fue difícil -En ese piso sólo estaba el "69"- llegué hasta la puerta y me agaché para buscar la llave. Después de unos segundos la encontré y la eche en el bolsillo de mi chaqueta.
-Vaya, nunca pensé que con un sólo beso te vería en cuatro frente a mi apartamento
El corazón casi se me sale del pecho, Mr. Brown estaba recargado en la pared con los brazos cruzados.
-¡AH! ¿QUÉ? ¡Y-YO NO ESTABA F-FRENTE A SU A-APARTAMENTO!
-¿No? ¿Entonces que haces a cuatro frente a mi puerta?
-¿QUÉ? -me levanté de un salto y de nuevo pise mis cordones. -¡Ah!
Cerré mis ojos esperando el golpe pero a cambio de eso sólo sentí unos brazos a mi alrededor.
-Eh... Y-Yo me te-tengo q-que ir.
Sonreí tímidamente, me removí incómodo y ruborizado en sus brazos hasta que logre escabullirme. Llame al ascensor mientras escuche como el profesor abría su puerta.
Mire hacia la pantalla que indica en que piso está el ascensor.
6
Abrió su puerta
7
Entro en su apartamento y solté un largo suspiro de alivio.
8
Escuche pasos atrás de mi
9
Él enredó sus brazos en mi trozo y me llevo hasta la puerta de su apartamento.
-¿Pero...? ¿Que hace? ¡SUELTEME!- Agite mis brazos y piernas incontrolablemente.
El sonrió de forma traviesa y me empujo dentro, dio un portazo y me acorralo contra la pared.
-¡DE-DÉJA... -Se acerco a mi rostro y puso sus labios sobre los míos.
Abrí los ojos como platos, pero no lo separe... En cierta forma m-me gu-gus...aba.
Sus labios se empezaron a mover más rápido y fuerte. Introdujo su lengua en mi boca y paso uno de sus brazos por mi cuerpo, me estremecí.
<E-Esto no puede ser... ¡Somos hombres> intente separamos usando mis pequeñas manos <debo entrar al gimnasio de una vez> pensé.
Hice mi cabeza hacia atrás y tome un respiro.
-¿QUÉ ESTA HACIENDO?
Él sonrió y se acerco hasta mi oído
-¿No es obvio?
-¡DÉJAME! ¡NO ME TOQUES!- Me escabullí debajo de su brazo e intente abrir la puerta, casi lo logro pero el me cargo por su casa.
-¡DÉJAME! -aunque le propine varios codazos en la espalda el no se inmuto en lo más mínimo. Me bajo junto a una puerta color chocolate.
Intenté correr fuera de ahí, pero el me detuvo con tan sólo una mano.
-¡DÉJAME! ¡TE DIJE QUE NO ME TOQUES!
-Sinceramente, si en verdad no quisieras que te tocara no me habrías devuelto el beso en el salón. -Me ruborice más que la vida y suspire. -También habrías gritado por ayuda, lo cual no estas haciendo.
<¿¡QUÉ!?> fruncí el ceño y tome aire para gritar.
-¡A... -El profesor me callo con un beso, un beso bastante salvaje y apasionado, sabía a enjuague bucal y cigarrillos. Puse mis brazos en su pecho para intentar empujarlo, pero es demasiado fuerte.
El me abrazo con ambas manos y delicadamente mordisqueo mi mandíbula hasta llegar a mi cuello.
Un gemido se hizo en mi garganta pero lo contuve mordiendo mi labio inferior.
Mr. Brown continuó besandome, pero ahora su mano izquierda se coló debajo de mi camisa. No lo resistí, sus delgados y fríos dedos hicieron círculos sobre mi piel, creía que ardería en ese preciso instante.
Solté un leve gemido y volví a morder mi labio esperando que él no lo hubiera escuchado.
-Si no quisieras que te tocara no gemirías- susurro en mi oído.
<¿QUÉ?> ¡Es un maldito!
-¡Su..suel...t-ta...me! Cerré mis ojos y lo empuje con fuerza.
-No lo creo.
Me empujo aún más hacia el muro y se desabrocho el primer botón de su camisa. Intenté correr pero mis piernas no respondían, estaban temblando.
Tomo mis manos y las alzo sobre mi cabeza. Intentaba decir algo como "Déjame" "Sueltame" o simplemente "No me toques maldito homosexual" pero todo lo que salió de mi boca fue un suave gemido cuando sentí su mano desabrochando mis jeans. Me sonroje y cerré mis ojos.
-¡Pff! Esto no dice nada parecido a "deja de tocarme" -metió una de sus manos dentro de mis bóxers.
<Voy a matarlo> mordí mi labio y me removí bajo él.
-No, no te moverás de aquí hasta que me encargue de esto.
Me volteó bruscamente, de forma que ahora todo lo que veía era la pared.
-Y-Yo no s-soy... Co-comm... ¡Oh!... T-tú. -logre decir mientras el me tocaba extremadamente lento.
-Sólo tienes que pedirlo.- <¡HIJO DE...> Tomé aire y obligue a mis piernas a correr hasta la puerta. Fue muy doloroso en verdad. Gire el pomo y corrí hasta el ascensor -que afortunadamente estaba abierto- oprimí el botón con el número "9" unas 8 veces hasta que se cerraron las puertas, antes de que lo hicieran vi que Mr. Brown corría hacia mi con mi chaqueta en la mano.
<MALDICIÓN>

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