Tyler embozo una adorable sonrisa y mis mejillas no pudieron evitar tornarse rozadas al instante.

Nos habíamos besado. Había pasado realmente. Que alguien me pinche, de verdad. Era mi primer malito beso, ¡Y lo había dado yo!.

-¿Ahora me entiendes?- pregunto-. Nunca se lo que puede llegar a pasar contigo.

-Soy impredecible.

-Si que lo eres- hice una mueca divertida-. No es que no me guste, al contrario, me encanta-sonrió fingidamente-. Creo... Aveces.

Reí por lo bajo y ambos sentimos como la puerta de entrada se abría, por lo tanto, nos acomodamos rápidamente en nuestros asientos mientras nos alejábamos unos centímetros del otro.

-¡Tyler, hemos llegado!- grito la mujer, la cual recordaba que era su tía mientras dejaba su cartera a un lado de la puerta. Cuando se giro hacia el living me observo con sorpresa-. ¡Azul, que alegría verte!.

Vi como Amelia y un hombre grande y pelinegro entraban por la puerta detrás de ella. Cuando Amelia me vio, rodó los ojos fastidiada, pero no me enfade, sonreí interiormente al molestarla con mi presencia.

-Señora Rosewood, es un placer verla nuevamente.

-Tyler, me tuviste que haber dicho que ella venia, les hubiera dejado unas masitas para que comieran o algo para picotear, sabes lo que pienso de no comer, mucho que acepte que no vinieras a cenar con nosotros.

-Cariño, ya déjalos- dijo el pelinegro largando una pequeña risilla, el cual suponía que era el tio de Tyler.

-Lo siento, fue mi culpa, he venido sin avisar- interrumpí yo, levantandome del sillón- Es tarde, será mejor que me vaya, mañana tenemos colegio temprano- sonreí.

-Es muy tarde, y esta muy oscuro, un taxi puede ser peligroso. ¿Porque no la llevas en la camioneta, Tyler?- dijo su tía, preocupada por mi bien estar. Le sonreí en agradecimiento y mire a Tyler.

-Claro, seguro- dijo el mientras me tomaba de la mano para salir de allí. Les sonreí, específicamente a Amelia con satisfacción y me despedí de todos.

Cuando salimos de la casa, Tyler suspiro rápidamente, cosa que me hizo reír.

-Hay veces que no soporto a mi tía. Es tan pesada- me abrió la puerta del copiloto y me adentre, el rodeo el auto y cuando estuvo sentado a mi lado respondí:

-Es muy amable, y simpática.

-Lo es, pero en exceso- reí nuevamente y me gire en el asiento para mirarle fijamente mientras el encendía el coche y daba reversa para salir del garage de su casa.

-Tyler, ¿Que somos?- pregunte cuando sentí que era el momento de hacerlo. Habíamos pasado dos semáforos y ya estábamos cerca de mi casa.

El me miro, pero rápidamente volvió su vista al frente ya que no se puede desconcentrar del camino.

-¿Que somos?- repitió el sin entender.

-¿Estamos saliendo? ¿O solo me dices que te gusto y lo dejas por ahí?.

Tyler aparco el coche delante de mi casa y se giro a mi, con una sonrisa.

-¿Azul Mason quiere salir conmigo?- pregunto burlón-. Nose si emocionarme o sentirme terriblemente aterrado.

-Vamos ya- le dije riendo.

El salió del coche y me vino a abrir la puerta para que saliera. Me acompaño hasta la puerta de mi casa en silencio y cuando llegamos me sujeto de las caderas tiernamente.

-El viernes, por la noche, ¿Bien?- pregunto el, sonriente. Abrí mis ojos de par en par y abrí mi boca para hablar- Sin excusas, el viernes.

Me dio un rápido beso en la mejilla y me sonrió como un niño pequeño.

-Tyler, el viernes no...

-Sin excusas, el viernes será, cancela cualquier cosa que tengas.

-Pero...

El se subió a su camioneta y bajo el vidrio para que lo escuchara bien.

-Llego a ser alguno juego tuyo de niñas Mason, y te destruiré. El viernes.

El se fue rápidamente en la camioneta, y yo quede parada allí. Inmóvil.

¿QUE IBA A HACER AHORA?
Tenia dos citas el viernes, esto no podía estar pasando.

***

Llegue al otro día al instituto encontrándome con mis dos mejores amigas en la entrada, pero las evite por completo cuando vi a Tyler en el pasillo principal, abriendo su casillero para sacar algunos libros.

-¡Tyler!- dije alegremente mientras me acercaba a el.

-Azul- dijo el, sorprendido. Lo mire con el ceño fruncido por unos segundos pero luego caí en la cuenta de que nunca lo saludaba públicamente. ¿Porque lo había hecho ahora?.

-Lamento si te incomodo, yo...

-No, esta bien. Ahora que estamos saliendo, supongo que saludarnos en publico es una buena iniciativa.

-Supongo también que lo es- asentí.

-¿Paso... Algo?- pregunto, tratando de encontrarle sentido a mi saludo.

-¿Que?- dije-. Oh, no, nada.

Rápidamente me fui de allí, podía ver como todos me observaban, de una forma distinta, y a lo lejos, doblando en el pasillo vi a Matthew con Wendy, cosa que me hizo fruncir el ceño. Camine silenciosamente hacia ellos, y me escondí detrás de una puerta para escuchar lo que hablaban.

-Es una fiesta, estas invitado, no puedes decirle a nadie Matthew, y Azul menos que nadie se puede enterar- le dijo mi mejor amiga, amenazadoramente.

Abrí mis ojos de par en par y enfurecí de pies a cabeza. ¿Estaban organizando una fiesta? ¿Y no me invitaban?. El timbre sonó al instante y tuve que ir a clase. Me senté en mi banco, junto con Chelsea, la cual sabia que obviamente tenia algo que ver con la fiesta y la mire indiferente. No iba a decirles nada todavía, quería esperar a tener mas información de la fiesta. Si podía llegar a saber donde era y cuando, iría, sin dudarlo.

La clase termino, y las chicas gritaron mi nombre varias veces para que las espere, pero las ignore, yéndome a buscar un aliado; Erick, el rubio nerd que me ama.
Lo vi en la biblioteca, solo, y me senté delante de el en la mesa.

El me miro y cerro su libro torpemente, mientras se acomodaba los lentes gruesos de lectura.

-Azul Mason- dijo el, algo idiota.

-La misma- dije con una sonrisa fingida-. Tu eres Erick, mi mas grande admirador, ¿no es así?.

El se rio por lo bajo, y me miro con luminosidad mientras que sus mejillas se tornaban rozadas. Apoye mi mano, perfectamente pintada y con manicura reciente sobre la suya y nuevamente le sonreí.

-¿Que... Haces?- pregunto tímidamente, algo tartamudo. Me reí por mis adentros, ni siquiera yo sabia que hacia, solamente improvisaba.

-Oh, nada, solo he escuchado el rumor de que nunca has besado a nadie y que no eres una persona cool. Y yo cuando veo que alguien necesita de mi ayuda, la ayuda de una popular, no puedo dejarlo pasar, ¿sabes?- explique, sonriente-. Claro esta, que debes darme algo a cambio por mi ayuda.

El me miro atento y se quito las gafas.

-¿Harás que sea un popular?- pregunto, interesado-. ¿Quieres darme un nuevo look?.

-Podrás salir con nosotros Erick, ya no serás el nerd. Todo cambiara.

El penso varios segundos mientras yo lo miraba expectante por una respuesta. Estaba bien en lo que hacia, estaba dejando entrar a mi grupo de privilegiados a un nerd, pero antes haría que su personalidad y aspecto den un giro de 180 grados, un cambio radical y rápido en cambio de información encubierta. Si, lo iba a utilizar como un mini espía encubierto. ¡Que fascinante!

-¿Cuando comenzamos?- hablo.

Sonrío con satisfacción. Que el plan comience.

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