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Todos se acercaron a la ventana. En el cielo, se alzaban tres Bergs mucho mas imponentes que el suyo. Definitivamente eran de CRUEL.

-¿Creen que nos vean? -susurró Sonia encogiendose

-Si aun no lo hacen, pronto lo harán -masculló Jorge.

En ese momento, irónicamente, los Bergs se detuvieron en el cielo sobre ellos, todos en linea.

Jorge salió corriendo a la sala de piloteos, seguido por Brenda. Sonia la siguió a ella, y, al segundo siguiente, todos estaban con Jorge.

-Muy bien -dijo el-. Encenderemos esto en silencio... -

-¡Cuidado! -aulló Sonia de pronto.

Al segundo siguiente, Jorge movió bruscamente el volante, el Berg se elevó ligeramente y también giró a la derecha y todos tropezaron.

Thomas no sabía que sucedía, hasta que vió el reflejo de un resplandor naranja en la ventana. Se asomó.

Un proyectil se había estrellado justo en el lugar donde habían estado. De no ser por los jreflejos de Jorge, ya todos hubieran sido antorchas humanas.

-¡Al suelo! -bramó Jorge-. ¡Y quedense ahí!

El Berg se enderezó bruscamente y se elevó en forma totalmente horizontal hacía arriba, al tiempo que se oían disparos de cañones a su alrededor.

Entonces, Thomas sintió una mano pequeña dentro de la suya. Era Brenda, agachada a su lado.

El mundo se enderezó, y Thomas se puso de pie, jalando a Brenda con el

-¿En que ayudamos? -chilló Brenda intentando mantener el equilibrio: Jorge se elevaba y bajaba, volteaba de izquierda a derecha, intentando escapar de los misiles. Lo hacía bastante bien, y además les llevaba una distancia continua a los Bergs de CRUEL

-Activa los misiles -masculló Jorge-

Supongo que apenas dañaran la linda pintura de sus Bergs, pero al menos les hará retroceder.

La joven asintió con fervor, y apretando la mano de Thomas, salieron de ahí. En el pasillo de la bodega, al fondo, había una puerta tan oscura que hasta ahora había sido imperceptible para Thomas.

Brenda empujó la puerta y entró.

Esta era la punta trasera del Berg, con una ventana de vista panoramica, que les permitía ver el cielo grisaceo y los 3 Bergs que los perseguían. Tenían cañones delanteros, y uno de ellos empezaba a emanar un brillo celeste.
Fssh!

El brillo celeste salió disparado del cañon y, pese a que Jorge movió con brusquedad al vehiculo, se escuchó un golpe en el costado inferior.

-Estan empezando a usar los cañones láser -susurró Brenda incorporandose

-Muy malo, por lo que veo -comentó Thomas

-De hecho, hay que provocarlos -Brenda sonrió y se acercó a una mesita de controles en una esquina-. La energía láser es muy inestable, y su constante uso puede ser autodestructivo.
¡Fshh!
¡Fshh!
¡Fshh!

Los tres Bergs, juntos, dispararon sus misiles láser. Thomas cerró los ojos y sintió como el Berg descendia, y luego, un golpe en el techo.

-Autodestructivo o no -dijo Thomas- no creo que nuestro Berg pueda aguantar muchos otros disparos

-En ese caso -siseó Brenda soltando la mano de Thomas-. ¡Contrataquemos!
Fshh

Desde el suelo, Thomas vió a Brenda acercarse a la mesita y presionar varias teclas y la pantalla.

El Berg zumbó ligeramente y Thomas se estableció a tiempo para ver una espesa nube gris que los separaba del enemigo. Les había lanzado niebla.

Sonrió y se paró a su lado

-¡¿Dime para que soy util?! -gritó sobre el ruido del motor del Berg

Brenda rió y le pasó una pistola y un casco con gafas

-Este es un Simulador. El casco te ayuda a apuntar. Cuando estes seguro del objetivo, dispara, y abajo, los cañones harán lo mismo.

Thomas asintió y se colocó el casco. Las gafas tenían un gran circulo en el medio, el cual era el punto del objetivo. Todo se veía verde con ellas.

Vió como el Berg del centro dilataba el cañon y una potente luz se abría paso. Se situó de tal manera que este vehiculo quedase en el centro de su circulo.

-¡Dispara! -chilló Brenda sin dejar de presionar botones: el motor de la niebla estaba descompuesto.

Thomas asintió y colocó sus dedos en el gatillo.

La luz se dilataba más, a punto de salir del cañon.
Por favor Tommy, por favor.

Debía presionar el gatillo.
Por favor.

Brenda le estaba gritando, pero casi no podía escucharla.

Cerró los ojos... Y la pistola cayó al suelo, lejos de su mano.

Abrió los ojos.

El misil láser estaba a tan solo un par de metros, y se acercaba más.

Y más.
Crac.

El mundó empezó a brillar de un color celeste intenso y luego todo fue oscuridad




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