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Cuando volví a aparecerme en el jardín Tamara se paró de un salto y corrió hacia mí. Se detuvo de golpe para lanzar una cautelosa mirada hacia la casa. Luego terminó de salir a mi encuentro y me tocó cuidadosamente el brazo.

-¿Ella está bien? ¿Quieres que le explique? Me muero de la vergüenza pero tiene que saber que eso no fue nada -habló rápidamente costándole mantenerme el paso.

Negué bruscamente con la cabeza sin apartar mis ojos de mi meta. Apreté el paso.

-Al que haga ruido, lo mato luego -mascullé entre dientes.

-Hermano ¿qué demonios? ¡Cálmate! -Hernán se puso de pie de un salto pero lo esquivé con facilidad.

En menos de un segundo cogí a Tomás del cuello de la camisa obligándolo a pararse y me desquité dándole un buen puñetazo en la mandíbula. Sacudí mi muñeca para relajar un poco los músculos antes de cerrar mi mano en puño de nuevo, listo para golpear de nuevo. Por el rabillo del ojo vi que Tamara intentaba llegar discretamente a la casa, probablemente para pedirle ayuda a Valerie.

-Ni se te ocurra -le dije en un susurro, con firmeza y ella se quedó inmóvil en el sitio.

-Mierda, imbécil -Tomás se paró sobándose la mandíbula -¡que yo no tenía idea!

-Si ella hubiera derramado una sola lágrima más, una sola, te juro que te sacaba la mierda -gruñí sintiendo como Hernán me sujetaba de los brazos inutilizándome con una llave.

-Hombre, cálmate -Javier me tendió un vaso con no sé qué trago antes de irse a parar junto a Tomás.

Tamara se acercó cautelosamente.

-Sabes que no lo hizo adrede, Castiel -me reprendió y tuve que ceder.

Me sacudí bruscamente para zafarme del agarre de Hernán, quien no intentó sujetarme de nuevo al verme más calmado.

-En serio lo siento -susurró Tomás.

Solté un bufido despectivo. Se sentía la tensión en el aire. Al mirar a Tomás me fijé en la marca roja que le había dejado en el rostro. Realmente había sido un buen puño.

-Perdona por el golpe, estaba... fuera de mí -le tendí una mano que estrechó de buena gana.

Una vez solucionado el problema nos sentamos todos alrededor de la mesa.

-¿Está muy molesta? -preguntó Tamara en un susurro, frunciendo el ceño -Quizás esto suene mal, pero tengo que admitir que me alegro de no compartir cuarto con ella. Aún no sé cómo voy a poder hacerle frente.

-No está molesta, nadie tiene porque molestarse -aclaré -y tú solo trata de ser igual que siempre.

No quise dar más detalles del estado de Valerie. Supuse que ella lo consideraría personal.

-¿Puedo ayudar en algo? -inquirió Tomás totalmente dispuesto a colaborar.

Una idea se me apareció de pronto.

-A decir verdad, todos ustedes podrían hacerlo.

Intercambiaron unas miradas.

-Mañana cumplimos un mes juntos -expliqué.

-Definitivamente te ayudaremos a prepararle algo -Tamara aplaudió emocionada.

-No soy muy de dar regalos y todo eso...

-¡Tonterías! -mi amiga me interrumpió haciendo un gesto despectivo con la mano.

-...pero creo que se puede hacer una excepción, en especial, teniendo en cuenta las circunstancias -continué como si no la hubiera escuchado.

The Real Bad Boy (PUBLICADO)¡Lee esta historia GRATIS!