"El mundo se ha ido a la mierda, ¿no es así?" Liam suspiró mientras pateó un montón de escombros. A su lado Harry resopló.

"¿Caunto tiempo te ha tomado darte cuenta de eso?" Preguntó Louis con sarcasmo. Harry les calló a ambos en modo de advertencia. Tenían que hablar lo más bajo posible para no despertar a Zayn, quién había estado durmiendo durante los últimos diez minutos en paz.

Estaban sucios, todos ellos. Sangrientos, también. Harry no podía recordar la última vez que tuvo una buena ducha caliente y sólo pensar en ello le hizo caer al suelo junto a Zayn, dejando escapar un suspiro melancólico de su boca.

"Jesucrito. Si alguien vuelve a suspirar una vez más, juro que voy a dispararle." Louis se quejó, acomodandóse el rifle sobre su hombro. "Voy a la parte de atrás a ver si hay algo que podamos utilizar."

"Estámos en una tienda de juguetes, Lou." Harry lo llamó amablemente, pero solo fue recompensado con un "Vete a la mierda" de Louis, quien luego desapareció por la parte posterior de la tienda.

La vida real apestaba. En los videojuegos, uno no tenía problemas para encontrar suministros como cartuchos de escopeta o bombas ya que siempre centelleaban en los pequeños rincones del juego. Los zombies se detenían deliberadamente antes de lanzarse al ataque de tu personaje pero esto no era un juego, era real, un hecho del cual Harry tenía que recordarse a sí mismo con frecuencia.

"No le hagas caso, fue un día difícil. Sólo está cansado." Murmuró Liam, como para ofrecer un poco de consuelo. Harry gruñó, haciendo espacio para que el otro chico se pudiera sentar a su lado. Zayn todavía dormía y por un momento los únicos sonidos que se escuchaban eran sus suaves ronquidos y los ocasionales golpes en la parte trasera provocados por Louis.

"Todos nosotros lo estamos." Harry miró su arma de mano. No era tan impresionante como el rifle de Louis o la ballesta de Zayn, pero salvo su vida más veces de las que podía contar. La colocó en el suelo y flexionó sus dedos haciendo una mueca cuando estos palpitaron sordamente.

Estaban rodeados de juguetes, sobre todo de osos de peluches con pieles coloridas y llamativas. Zayn estaba utilizando uno como almohada y esa imagen hubiera sido divertida si su pierna no estuviera cubierta de vendas empapadas de sangre.

"Vamos a estar bien." Dijo Liam. Liam siempre trataba de mantener una actitud positiva, pero ahora incluso él sonaba un poco inseguro. "Hemos sobrevivido muchísimas cosas. Podemos hacerlo está noche también."

Harry sabía que Liam llevaba la cuenta de los días, haciendo pequeñas muescas en el mango de su hacha. Asintió con indiferencia, sólo escuchaba a medias.

"Ve a dormir." Liam le dijo suavemente. "Louis y yo tomaremos el primer turno. Te despertaremos cuando te toque."

"Está bien." Harry asintió de nuevo. Se sentía cansado todo el tiempo, pero ahora la fatiga parecía ser excepcionalmente peor. "Si, eso suena bien."

Liam asintió con la cabeza. Ya estaba oscureciendo, y solo quedaba un poco de luz solar que entraba por las rendijas de las ventanas tapiadas, pero Harry aún podía ver la tensión en la mandíbula de Liam y el ligero surco en su frente. Harry estaba agradecido de que tenían a alguien como él, porque si no fuera por Liam todos ellos ya se hubieran vueltos locos, o peor, estarían muertos.

"Gracias, Li." Harry le dijo a través de un bostezo. Esperaba que el chico mayor supiera que estaba agradecido.

Liam esbozó una sonrisa, y le arrojó un oso de peluche.

Harry tuvo un sueño horrible. En su sueño vio a Zayn parado sobre el techo de un coche, mientras que Liam les estaba gritando algo que no llegaba a entender desde atrás; y se veía fuego a lo lejos. Un grito salió de su boca cuando vio una mano agarrando a Zayn por el tobillo, y para cuando quisó reaccionar ya era demasiado tarde, porque esa cosa ya había arrastrado a Zayn con él.

The last of me ~ Narry/Ziall¡Lee esta historia GRATIS!