Capítulo 30

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Los días pasan y todo sigue exactamente igual, estamos a jueves, tan solo quedan dos días para mi cumpleaños.

Ya le dije a Rebeca que los gemelos no iban a poder venir, lo que le hizo sentir lastima, sobre todo por mi.

Pero no le enseñe la foto a Rebeca, pensé que era un tena sin importancia para ella, y que hasta quizás ella ya la habría visto desde su cuenta, pero ha preferido no preocuparme.

Estamos en clase de Lengua, yo al lado de Rebeca. No articulo palabra, como normalmente desde que supe lo de los gemelos, parece que estoy sumida en mis pensamientos, como suelo estar, pero esta vez no es así, estoy mirando distraída como juegan los niños pequeños, ríen y corren sin ninguna preocupación, felices.

-Señorita?¿me está escuchando?– dice la profesora en ese instante, dirigiéndose a mi.

-qué? E...sisi– digo sobresaltada.

-Responda a mi pregunta– dice la profesora mirándome fijamente, no tengo ni idea de lo que me ha preguntado, pero ni la más mínima idea.

-Ni idea– digo sin inmutarme, joder otra vez al despacho de la directora fijo.

-Anda, vaya....– y no escucho mas, porque en cuanto ha empezado la frase ya me he levantado y he salido de clase, hacia el despacho de la directora.

¿Que raro no?

*Narra Rebeca*

Estoy en clase, sumida en mis pensamientos, al igual que Inés, que está a mi lado.

Y como de costumbre a los cinco minutos Inés ya no esta sentada a mi lado, si no en el despacho de la directora, esto no puede seguir así.

Aun recuerdo la conversación que tuve con Jesús el otro día.

*Flashback*

Estamos a martes y decido llamar a Jesús para informarle y que hagan algo, porque Inés no puede seguir así.

Marco su numero y espero a que conteste.

Primer pi, segundo, tercero... Y cuando estoy a punto de colgar la voz de Jesús suena por la otra línea.

-Rebe!– dice entusiasmado.

-Hola Jesús, ¿que tal todo?

-Muy bien, ¿vosotras?– dice alegremente.

-Bien –digo sin pensarlo, pero luego recuerdo– bueno en realidad.....

-Qué? ¿Que pasa?– dice un tanto preocupado.

-Inés no está muy bien, desde que OS fuisteis casi no comía, y desde que se entero que no veníais por el día de su cumpleaños, no come prácticamente nada, siempre esta metida en líos, en esta semana ya ha ido tres veces al despacho de la directora.

-espera...– dice descolocado– estamos hablando de Inés,? nuestra Inés? La misma que no era capaz de faltar ni a cinco minutos de una clase y que nunca la habían echado de clase? Nuestra Inés que cada vez que decías comida se le iluminaba la cara? Seguro?

-Sí Jesús, si, tenéis que hacer algo.

-Tenemos una sorpresa que seguro que hace que vuelva a ser la misma, mientras tanto, cuidamela e intenta que no se meta en líos.

- Lo intentaré jesusito– digo sonriendo– mas OS vale que la sorpresa sea buena– digo soltando un suspiro.

*Fin del Flashback*

Espero que la sorpresa sea pronto, soy consciente que Inés necesita comer más, soy consciente de que en las comidas siempre acaba tirando casi toda la comida y soy consciente de que esta pasando por mareos debido a la falta de alimentación, y ya no se que hacer.

*Narra Inés*

Decido no ir hasta el despacho de la directora, me da mucha pereza, total me dirá lo de siempre, además, me estoy empezando a marear así que prefiero no moverme de aquí.

Los minutos pasan lentamente, y por fin suena el timbre que indica que tenemos que cambiarnos de clase.

Me levanto rápidamente, pero como pierdo el equilibrio me apoyo discretamente en la pared.

-¿Vamos?– dice Rebeca desde la puerta entregandome mi mochila con una mano y con la suya en el hombro.

-Sissi un momento– digo aun apoyada en la pared.

-Estas bien?– dice preocupada, poniendome una mano en el hombro.

-si vamos– digo andando hacia nuestra siguiente clase, mientras Rebeca me sigue por detrás.

-Espera capulla!– dice Rebeca gritando.

Suelto una carcajada, y llegamos, nos sentamos las dos al final de la clase, nos toca música.

Comienza la clase, y cada una nos metemos en nuestros pensamientos, como siempre.

Al rato alguien toca la puerta, y puedo ver a Victor asomar por la puerta con una cara de cierta preocupación. (Victor y Jorge ahora tienen clase de francés, en vez de música)

-Perdón, dice la directora que venga Inés– dice Víctor buscándome con la mirada.

Me levanto silenciosamente, ¿Que he hecho ahora? ¿será porque sabe que no he ido a su despacho cuando me han echado? No creo, siempre la estoy liando madre. A saber que he hecho.

Salimos los dos del aula en silencio.

-¿Que has hecho ahora?– me pregunta Víctor con curiosidad.

-Eso me pregunto yo– digo mientras andamos por el amplio pasillo.

Nueva Vida Junto A Ellos (Gemelier)¡Lee esta historia GRATIS!