-¿De que estás hablando, Liam?-pregunté, temiendo de la respuesta.

Había algo raro entre el y Niall, eso lo sabíamos desde el momento en que vimos aquella grabación, pero al mismo tiempo, no queríamos aceptar aquello. Tomé mi labio inferior entre mis dientes, inhalando con fuerza el aire hacia adentro de mis pulmones. Liam aún seguía sollozando a mi lado, y parecía que no iba a hablar más de lo que ya hizo. Busqué con la mirada a Louis, observado todas sus reacciones, pero el parecía muy calmado y tranquilo, casi como ido. Harry no estaba mejor que cualquiera de nosotros, sus ojos se notaban ligeramente rojos y su rostro seguía pálido.

Liam comenzó a toser repetidas veces, haciendo que voltee a su presencia, estaba empezando a tomar un color rojo y asfixiante. De prisa coloqué mi mano sobre su espalda, dando ligeras palmadas sobre él. Con cuidado seguí palmeando hasta que recuperó el aire. Le sonreí amablemente, amablemente pero también con miedo.

-¿Estás bien? ¿Quieres agua? -pregunté, con voz baja. Él negó con la cabeza, tímido.

Liam parecía vacilar por momentos, para después levantar la mirada para observar a Louis y sonrojarse por él, a lo que sólo la bajaba de nuevo. Estubo jugando con el dorso de su mano por algunos minutos, suspirando sonoramente con la cabeza gacha y concentrado en su mano. También movía su pierna en un movimiento nervioso, talvez sólo quería tomar su tiempo para hablar sobre su confesión, y nosotros le daríamos el tiempo que necesitace.

-Y-Yo... Me tengo que ir a casa-susurró de repente, más bajo de lo normal y sin levantar la mirada.

Louis habló.

-No. No lo harás. Si quieres, puedes ir a dormir a mi habitación, pero... nosotros tenemos que hablar, Liam.

Liam seguía bajo mi mirada, y con la palabras de Louis su cuerpo tembló notoriamente, estaba nervioso y movía cada vez más rápido su pierna derecha. Sin decir más, asintió, concordando con Louis.

-Ven, yo te llevó. Harry, tú quédate con Summer. -dijo, para después ponerse de pie acercarce a Liam. Lo ayudó a levantarse y comenzaron a caminar, ambos hacia la habitación de Louis.

De golpe me levanté, tomando posesión del puesto donde antes estaba sentado Louis y sentándome al lado de Harry. Tomé su hombro con cuidado, dando un ligero apretón. Su cara se volteó, saliendo de su pequeño trance y sonrió, agradeciendo.

-¿Estás bien?- pregunté con cautela, viendo directamente hacia sus ojos verdes, notando que el rojo que antes había visto, había desaparecido casi por completo. Él asintió con la cabeza.

Habían pasado algunos minutos en los cuales Louis no había vuelto a bajar. Ni Harry, ni yo hablamos, el ambiente no se sentía tenso, sino extraño, extrañamente ligero y parecía que el tiempo era eterno. Parecía que, nada que no fuera nosotros, se movía. El tic-tac del reloj sobre la pared en la casa de Louis en estos momentos era lo más irritante que haya podido escuchar en toda mi vida, el movimiento de la mano de Harry sobre su muslo me estaba volviendo loca, y por un segundo quise golpearlo para que se detuviera. Lo único pacífico que encontraba en ese lugar, era el sonido de la suave brisa que hacia unos minutos había comenzado a caer, y cuando creí que iba a gritar de exasperación por querer salir de esa casa; Louis, sin que alguno de los 2 nos dieramos cuenta de su presencia, tocó mi hombro, haciendo un poco de presión y asustándome de la impresión.

-¿Qué pasó?-pregunté nerviosa, refiriéndome a Liam. Louis suspiro cansado y se dejó caer pesadamente sobre el sillón antes de hablar.

-Lo dejé en mi cuarto, está dormido. ¿Estás bien, Harry?

En todo este tiempo que en que Liam estaba aquí, Harry levantó la mirada, encontrándose con la de Louis. Se sonrieron dulcemente.

-Sí, Louis, sólo que eso fue... algo raro.

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