Capítulo 20.

Toda la novela será narrada en su mayoría por Mau.

—¿Por qué no le dices que te gusta y ya? —Preguntó mamá y Sergio, que estaba a su lado asintió. Negué con la cabeza, ellos no entendían.

—Ya se lo dije, pero no del todo, y además, es difícil...

—¿Por qué difícil? —Preguntó Sergio, con confusión cruzando sus facciones. Suspiré, desesperado, no sabía cómo darme a explicar.

—No creo que yo... —miré mis manos, dispuesto a hablar por fin—. No creo que yo le guste.

No creo que le guste a Abby como una persona normal, creo que siente sólo atracción, exactamente por lo mismo que ella me ha dicho, antes yo era una especie de persona inalcanzable, ahora no. Y sabía que ella no era interesada en lo absoluto, pero había una parte de mí, que tenía miedo.

—No seas pendejo, Mau. Esa chica es hermosa, le gustas. ¿O acaso no ves cómo es que todos la miran en la escuela, ah? Se mueren por estar con ella, y tú eres quien le gusta a ella. —Dijo, sonando algo extraño, casi enojado. Pero, no le presté atención, cuando mamá asintió y me miró.

—Sergio tiene razón, hijo. No sé qué tanto es eso de que todos ven lo linda que es, pero ustedes dos, Mau, se miran como si desde hace mucho tiempo, se gustaran.

Los miré, y les sonreí nervioso. Quizá si iba a la casa de Abby y le decía la verdad, me sentiría mucho mejor... supongo.

—No pierdes nada con decirle, hijo. Y lo sabes —asentí.

—Tienes razón, ma. Está bien, iré.

(...)

Salí del coche, y caminé hasta la casa de Abby, me armé de valor, miré las flores, y los chocolates que dejé en el asiento.

Tenía un plan, le iba a decir todo a Abby, pero, le entregaría todo eso, si ella me aceptaba.

—Mau, hola... —Jime abrió la puerta sorprendida. Fruncí el ceño, y la miré, ¿por qué me había hablado así?

—¿Pasa algo? —Ella negó con la cabeza.

—Nada, ¿quieres pasar? —Asentí y entré a la casa, mirando hacia cada rincón de la casa, prácticamente.

—¿Abby está? —Ella negó, mirándome.

—Pero puedes subir, si quieres... la tercera puerta a la derecha... —me señaló las puertas, pero yo dejé mi mirada fija en su brazo.

Tenía algunas cicatrices, y unas más recientes que otras. Ella se fijó en mi mirada, y se tensó.

—Yo... tengo frío, nos vemos después —empezó a subir las escaleras, pero entonces fui más rápido, y logré alcanzarla, agarrando su brazo.

—Espera, espera... —ella me miró y agachó la mirada. La solté poco a poco, y ella rió irónica.

—No voy a escapar, tranquilo. —Sonreí, pero luego volví a mirarla. Ella se situó frente a mí, pareciendo tranquila, suspiré.

—¿Por qué lo hacías? —ella me miró.

—A veces mis problemas eran más grandes que yo y los dejé ganar. —Me miró, y yo hice una mueca, sin intención alguna de mostrarle lástima.

—Eres mejor que esto, y lo sabes... no dejes que tus problemas te ganen.

—Lo sé, gracias... —Me sonrió, y se separó de mí—. Estoy cambiando eso, de verdad.

Me amarás - Screamau.¡Lee esta historia GRATIS!