No sé que hacer...

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Capítulo 10:

-Está muy débil por... -paró unos segundos- señorita, ¿me deja hablar con su...

-Novio -rellené.

-... con su novio a solas un momento?

-Claro -dijo y abandonó la consulta.

-¿Pasa algo malo, doctor? -dije y empecé a jugar con mis manos a lo que él me miro con pena, ¿¡PORQUE ME MIRABA ASÍ!?

-Señor... ¿Rivas? -asentí- usted está a cargo de su novia estos días, ¿me equivoco?

-Esta en lo correcto

-Bueno, se que la señorita tiene bajo peso, ¿ha comido bien?

-Todo, tres veces al día -aseguré y me miró interrogante- pero tenemos la interrogante si podría tener anorexia nerviosa.

-Ok, lo que le aconsejo es que la vigile, quizás este vomitando ya que le ha puesto una dieta nueva.

-Lo haré, ¿y lo del transplante?

-Aquí viene la parte más drástica, tendrían que rehabilitarla, si es muy urgente ya no hay posibilidad, pero si el paciente que necesita el riñón puede durar unos meses sin él, hay esperanza.

-Genial, muchas gracias -le di la mano en forma de despedida y fui al auto.

Subí en silencio al auto y no hablé ni ella tampoco en todo el camino, ¿cómo le diría?
¿"Bebé... Si quieres que tu hermano siga vivo, tienes que internarte porque estas mal de la cabeza" ... No sonaba mal, tanto.
Después de un viaje de quince minutos totalmente incómodo que pareció interminable, donde solo se escuchaba la radio de fondo, llegamos.
Ella subió rápidamente a su pieza y yo fui a la cocina a prepararle algo para comer, aún era temprano, 14:45, así que preparé pollo, lo cual no resultó del todo ya que me quemé la palma de mi mano, pero el pollo quedó bien.

Metí mi mano en agua fría unos minutos, pero seguía ardiendo.

Ya que.

Preparé ensalada de tomate y puse al lado del pollo, a ella no le gustaba pero tenía que comer diferentes cosas, mañosa.

Subí y vi a mi princesa leyendo un libro acostada de lado, dándome la espalda. Me acerqué dejando el plato sobre su velador y me acosté junto a ella rodeando con mis brazos su cintura dandole un abrazo por la espalda, apoyé mi cabeza en su hombro y hablé a su oído.

-¿Que lees? -dije y di un beso en su cabello.
-Where She Went -siguió leyendo.

-¿No estabas leyendo otro?

-Ya lo terminé -cerró su libro y suspiró.

-Ah -la vi dejar el libro sobre su velador, se dio vuelta hacía mi, juntando nuestros labios en un suave beso.

-¿Que dijo el doctor? -dijo separándose de mis labios.

-Si me das otro de esos besos quizás te digo... -sonreí.

Acercó sus labios lentamente a los míos y los rozó un par de veces, y justo cuando iba a atrapar sus labios en un beso, ¿se alejó? ¿eh?

-Primero dime, después besos -se separó de mi y usó mi brazo de almohada.

Puse cara de indignado -Eso es chantaje.

-¡Ya dime! ¡Joder! -veía sus ojos cristalizados, no podía decirle.

-Eh... -suspiré- no se como... -me senté en el borde de la cama- ven.

Se acercó a mi y la tomé de la cintura depositándola suavemente en mis piernas.

Buscando la perfección (1D)¡Lee esta historia GRATIS!