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Engullíamos como gansos el pastel de carne que había cocinado mi madre. ¡Estaba tan rico! Alli no deja de hacer comentarios halagadores hacia la comida de mi madre y ella solo puede reír.

-En serio, pásale la receta a mi madre Marie- mi madre vuelve a reír.

-Que pesada ¡Que es secreto de familia, niña!- dice mi hermano. Adora pelear con Alissa.

-Tu te callas, niño- dice ella, y sigue tragando mientras continua con el peloteo hacia la comida de mi madre. Por cierto, a ella también le encanta pelearse con mi hermano.

Subimos a mi cuarto y decidimos la ropa entre las dos. Extrañamente me quiero ver bastante bien. Male va a venir esta noche, y de un modo u otro, quiero estar a la altura. Sus palabras se repiten en mi cabeza una y otra vez "Quiero que seas mi chica", "Te quiero", "Eres preciosa". Nadie nunca me había dicho esas palabras, no al menos de verdad. Con el paso de este último mes, le he ido conociendo. Es una persona arisca y malhumorada, pero detrás de todo eso, descubro a un chico de diecinueve años preocupado por su hermana y con mil quebraderos de cabeza que con nadie comparte. Y tal vez, llego a la conclusión de que no es mal humor, tal vez, simplemente es falta de cariño. Y poco a poco se deja querer, igual que yo. Nos dejamos querer juntos. Es cuando descubro que he dejado de pensar en singular para hacerlo en plural, ya no soy, ahora somos nosotros.

-¿Te pondrás el vestido?- me pregunta mientras la veo enfundarse en un vestido con una sola manga negro. Niego con la cabeza.

-Me voy a poner la falda alta negra de vuelo con la camisa tejana- le explico.

-¿La corta que es por el ombligo?- pregunta.

-Esa misma- digo.

Los tres salimos de mi casa entre risas escuchando como mi padre nos dice que no nos droguemos. Caminamos hablando sobre cualquier cosa hasta la casa de Rex y Marckus.

-¿Cómo te va con la parienta, enano?- pregunta Ali en un intento de poner a Drake en una situación comprometida.

-No te importa- dice este, rojo como un tomate y avanza dos o tres pasos por delante de nosotras mientras toquetea su teléfono frenéticamente. Ali se pega a mi para tener una conversación mucho más privada.

-¿Qué era eso que me ibas a contar?- pregunta en un susurro.

-Oh, nada- digo intentado restarle importancia –Solo que Male y yo...- no me deja acabar.

-¿Os habéis acostado?- pregunta ella sin acabar de creerlo.

-¡Déjame hablar!- le digo. Ella ríe –Y si, ni que fuese nada malo- me encojo de hombros.

Intento darle a entender a Ali que no es nada del otro mundo ni nada especial. Pero en el interior me estoy muriendo de la ternura, me ha encantado y me ha afianzado muchísimo más a él. Me ha tratado con soberano cuidado y hemos sido nosotros: espontáneos, carismáticos y juguetones.

Llegamos a su casa y descubro, de nuevo, que no es ninguna "reunión de amigos" como ha dicho Rex esta mañana. Es otra de sus muchas fiestas multitudinarias en las que está todo el instituto metido. Ali y yo seguimos a Drake en busca de Rex y Marckus. Drake y Marck se marchan a no se dónde mientras que nosotras nos vamos a saludar a Rex.

-Hey, chicas- dice él acercándose a nosotras y dándonos un abrazo a cada una.

Curiosamente, he empezado a establecer una casi amistad cordial con Rex. Resulta que no es tan gilipollas como aparentemente se muestra. Es buen tío, y en realidad, no ha tenido ni malas acciones ni malas palabras hacia mi hermano, y en cuanto al tema de Alex, me ayudó mucho aquel día.

El monstruo II¡Lee esta historia GRATIS!