Estoy arrodillada en la sala de espera. ¿Cómo he vuelto a acabar aquí? No quería sentarme en una silla con las demás personas que por alguna extraña razón estaban en el hospital a las tantas de la madrugada, como yo. Algunos me miraban y otros pasaban de mí. Y es que, ¿se puede vivir sin corazón? Ni yo misma lo sabía y tampoco lo quería averiguar. Cansada de que algún médico me llamase para avisarme como se encontraba Carlos, me levanté y abordé al primero que vi. 

-Disculpe, ¿se sabe algo sobre Carlos Pérez Marco?

El hombre me miró tras sus gafas y se las quitó. Se las quitó en unos papeles que llevaba. 

-Acompáñeme, señorita. Tengo algo que contarle.

Esas palabras cayeron sobre mí como un jarro de agua fría, helada. La idea de que Carlos estuviese muy mal hacía que se me revolviese la tripa y con razón. Me levanté del suelo con rápidez y le seguí adentrandonos en la zona de ''No pasar''. 

-Veamos, la situación es complicada... El señor Marco está en un coma...

¿Soy yo o el mundo se acababa de parar? 

-¿Puedo verlo? -pregunté como pude e interrumpiéndole.

No vas a llorar, no delante de él, me decía una vez mi mente. 

-Todavía no. Tiene una pierna y un brazo roto, además de unas cuantas costillas y ha sufrido un golpe muy fuerte en la cabeza y... lo más probable es que no despierte... Lo siento, hemos hecho todo lo posible. 

-Déjemos verlo, se lo pido por favor -le rogué desesperada.

Me miró de arriba abajo y luego bufó. 

-Cinco minutos, nada más. 

-Gracias.

Me condujo por una serie de pasillos interminables y al fin, llegamos a la habitación. Nada más entrar se me encogió el corazón. Observé como miles de cables se colaban en el interior de Carlos metiéndole sueros y otras medicinas. 

Me paré a pensar.

Todo esto ha sido por mi culpa... Sino me hubiese acostado con Ashton, esto no habría sucedido, no estaríamos aquí, nos estariamos divirtiendo como locos en la fiesta con nuestros amigos... Y... Ellos aún no lo saben. Saco el móvil y marco el número de Leire, no espero que lo conteste con el jaleo que habrá pero lo intento.

-Holaaaaaa... Selene, guapa, ¿dónde estássssss? -casi puedo oler su aliento de ebria desde aquí.

-Por favor, Leire, es importante, pásame con alguien que no esté borracho -mierda, mis lágrimas volverían a salir.

-¿Passsa algo?

-Dime, Sel. ¿Dónde estás? -era Blas.

-Blas... -empecé a respirar muy rápido-. Estoy en el hospital, es... Carlos... por mi culpa... le han atropellado... No puedo respirar...

-Tranquilízate, estaremos allí en nada. 

Colgó primero. Me acerqué a Carlos y lo miré con tristeza. Revolví su pelo suavemente apartándoselo de los ojos. Sé que era una tonteria porque él no abriría los ojos pero... Suspiré.

-Charlie... ¿Recuerdas el día en el que nos colamos en el despacho de Helen? Porque yo sí, no te había visto tan feliz nunca. Bueno, quizás sí, te convencí para irnos a Alicante y conocimos a tus padres. No podré olvidar eso aunque pudiese... -paré un segundo-. La verdad es que te odié, te odié como no había odiado a nadie. Eras un capullo mujeriego sin corazón en el que vi algo. Eras distinto a los demás y eso me llamó la atención, me hiciste cambiar, ¿sabes? Yo no era como soy ahora. Pregúntale a Dani, yo era la tipica rebelde que iba a fiestas y a la que todos tenían por la distinta -entrelacé su mano-. Es hora de que yo te diga ahora que te quiero porque es así -volví a sonreír-. Ojalá te despertases ahora mismo, solo un par de segundos para verte abrir los ojos o sonreír. No pido nada más, ya sé que es imposible... Tenía que intertarlo... -me levanto de la cama y vuelvo la vista atrás.

Te quiero para siempre ➳ Carlos Auryn {#1} ✔¡Lee esta historia GRATIS!