15. Pastilla

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CAPÍTULO 15.

Desperté con todo mi cuerpo adolorido debido a la noche anterior, Max había cumplido con su palabra a la perfección.

-Quiero que me des hasta no poder más -le dije con la voz acelerada entremedio del beso-

-Tus deseos son órdenes.

La sábana blanca estaba enrollada cubriendo mi cuerpo y el de él, me quedé unos minutos intentando reunir fuerzas para poder levantarme hasta que finalmente lo logré.

Tomé mi ropa interior que se encontraba dispersa por el suelo de la habitación y me la puse mientras caminaba hacia el baño y poder hacer mis necesidades. Una vez lista fui hasta el espejo y al observarme mis ojos se abrieron como plato al ver el enorme chupón que tenía sobre mi cuello.

Mierda, Max.

Por suerte mi cabello podía tapar gran parte de este, aunque seguía siendo notorio con sus colores rojo y morado. Fui hasta la habitación y me acerqué a Max que seguía durmiendo para golpearlo levemente en el pecho. 

-¡Auch! ¿Qué te pasa? -dijo sobresaltado-

-Mira lo que hiciste -le dije señalando mi cuello-

Su boca se abrió en una gran "o" -Ups.

-¿Solo eso dirás? ¿Ups? -dije molesta-

-¿Qué más puedo decir? Ya está hecho -rio bajito-

-Muy divertido, espero que la jefa no lo vea -lo fulminé con la mirada y salí de la habitación-

Fui hasta la cocina para tomar un vaso de agua y mientras bebía de este recuerdos de lo que había pasado con Max la noche anterior vinieron a mi cabeza, una sonrisa traviesa salió de mis labios pensando en todos los orgasmos que me dió, pero luego escupí todo el agua sobre la mesa de la cocina.

Mierda, ¡No usamos condón!

Me limpié el agua que cayó de mi boca con la mano y fui nuevamente a la habitación, pero esta vez corriendo.

-¿Qué pasa ahora? -dijo Max cuando me vio entrar con mi cara de furia-

-No usamos preservativos, dime por favor que no te corriste dentro de mi -dije alterada-

Max se quedó en silencio y desvió la mirada, con eso entendí todo.

Mierda, mierda, mierda.

-¿Me dirás nuevamente ups o que ya está hecho? -dije cruzando mis manos sobre mi pecho-

Max solo seguía en silencio. No puedo creerlo.

Sé que no es solo su responsabilidad, que también es mía, pero estaba tan concentrada en sacarme a Evan de la cabeza que se me olvidó por completo. Antes solía cuidarme con pastillas anticonceptivas, pero el mes pasado deje de tomarlas ya que me habían causado algunos efectos secundarios.

-Debo irme -le dije mientras tomaba mis cosas y me vestía-

-Te acompaño -dijo incorporándose en la cama-

-No, no es necesario.

Salí de su edificio y tomé mi móvil para buscar en el mapa donde había una farmacia cerca, cuando encontré una fui caminando rápidamente, aún debía ir a casa para prepararme e ir a trabajar. Al llegar a la farmacia había una fila enorme para ser atendido.

Genial, justo lo que necesito.

Cuando por fin era mi turno pedí la pastilla del día después, la señora del mostrados me miró con decepción pero finalmente me la dio. Me dirigí a la salida de la tienda con esta en la mano, la verdad me daba igual que otras personas la vieran, no me importa lo que piensen. Al abrir la puerta para salir esta chocó con una persona que se encontraba del otro lado.

Aprendiendo a amarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora