Prólogo

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(Por: Félix Buteler - profesor de Ciencias Sociales y genio en el anonimato)

—¡Miren esta! Enunciado: Describa las principales características de los equinodermos y realice un cuadro comparativo con otra especie. Respuesta: Los equinodermos son equinodermos porque tienen que ser equinodermos y no ser, por ejemplo, moluscos. 

Casi escupo mi café por la risa. A mi lado, Catrina está doblada sobre su estómago con lágrimas de risa cayéndole por las mejillas. 

—¡La postulo a “respuesta del año”! —grita Adela blandiendo el examen y dirigiéndose al escáner.

La sala de profesores vuelve a la calma por unos minutos antes de yo encuentre la respuesta de Kevin Capristan en su examen sobre los tipos de gobierno. 

—Enunciado: Coloque un ejemplo de dictadura en la actualidad. Respuesta: En Juego de Tronos, el rey es muy malo, así que es un dictador.

Las carcajadas estallan una vez más. A veces los alumnos son demasiado ocurrentes. Pongo una X en la respuesta. Setenta y cuatro. 

Qué sorpresa.

Me faltan al menos la mitad de los exámenes, así que dejo la pila y voy a conseguirme un sándwich a la cafetería.

Las clases han terminado hace dos horas pero todavía quedan alumnos en el colegio, debido a los talleres y actividades extracurriculares. Estoy a punto de doblar el pasillo cuando escucho a alguien decir:

—Es que hay gente tan idiota que se pone un suéter al revés. 

—Y unas zapatillas que parecen mordidas por ratones. 

Parecen dos chicas, pero no logro reconocer la voz de nadie. 

—Qué asco —dice una tercera—. Seguramente duermes con ratones. 

Esta vez sus risas me impulsan a acercarme con una mirada severa. No las conozco, pero deben estar en tercer o cuarto año. Por fin veo hacia qué alumna están dirigidos sus comentarios: Lydia Haro.

—¿Está todo bien?

Me gusta mi voz autoritaria y la forma en la que parecen un poco intimidadas. Sin embargo, Lydia no parece estar escuchando. Tiene la vista clavada en el fondo de su casillero y no se mueve.

—¿Lydia?

Ella da un respingo al oír su nombre y sus ojos parpadean, reconociendo mi presencia.

—Todo está bien profesor —dice tan rápido que apenas alcanzo a entenderlo.

Frunzo el ceño al darme cuenta de que ha surgido en ella el deseo innato de proteger a quienes te agreden para no sufrir más agresiones como venganza.

Me dirijo a las tres amigas, que siguen observándome con temor.

—¿Ustedes qué hacen por aquí?

—Solo la saludábamos —dice la más pequeña—. Ya nos vamos. 

Caminan lo más rápido que pueden sin que parezca una huida y desaparecen en dirección a la salida. 

Incluso Lydia esconde el rostro en su cabello, murmura algo que no alcanzo a escuchar y se pierde en dirección contraria. A medio camino se saca el suéter para ponérselo del lado correcto.

Mientras voy por mi sándwich, sigo furioso por no tener idea de qué hacer para evitar los acosos a estudiantes. Hemos hablado cientos de veces sobre los peligros del bullying, pero mientras no agredan de gravedad a nadie, ningún estudiante quiere admitir que maltrata a otro. Me estaba quedando sin formas de conseguir que vieran que la exclusión social y el hostigamiento también son formas de acoso escolar.

¿Quién decide qué estudiantes son los reyes y quiénes los mendigos?

En ese preciso segundo, veo pasar a Chloe Jensen en dirección al estacionamiento.

Más alta que yo, cabello rubio que le cae hasta la cintura y unos ojos verdes que tienen encandilados a la mitad de los chicos del instituto (y me atrevería a decir que incluso del cuerpo de profesores), Chloe es la abeja reina de la secundaria. Hermosa, rica y decidida, casi puedo ver el aura que la rodea cuando pasea por la escuela.

La tengo en mi clase de último año y es una alumna aplicada y empeñosa. Jamás la he escuchado tartamudear durante una exposición y no creo que siquiera sepa lo que significa “estar nerviosa”. 

Justo detrás, va Xavier, un chico de tercer año que tiene la misma cara que mi golden retriever cuando quiere que lo mime.

Es un misterio cómo hay personas que desarrollan una fuerza de voluntad a prueba de balas mientras otras tienen que lidiar con ser acosadas en los pasillos con comentarios hirientes sobre su ropa. Si tan solo pudiera transferirle parte de la confianza de Chloe a Lydia...

Y entonces una idea empieza a abrirse paso en mi cabeza. Es una locura pero…¿y si funciona? 

Sí, por supuesto que podría funcionar.

Tengo que hablar con el director. Yo, decididamente, soy un genio.

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Hola a todos!

Sí, tengo una nueva novela. Sí, yo sé que todavía no he terminado con Seduce a mi ex-novio, pero prometo que estoy trabajando en ello, les tengo una gran sorpresa que sigo preparando. Me ahorrarían una GRAN cantidad de tiempo si dejan de preguntarme cuándo voy a publicar el último capítulo. Les recomiendo la historia que tengo en mi perfil con las preguntas frecuentes y así pueden saber más sobre Seduce :D

Por favor, les pido comprensión. Mi vida se ha vuelto un completo caos porque cambió el gerente en la empresa donde estaba. Este gerente decidió que lo mejor era hacer un recorte de personal y me quedé sin trabajo. Así que OBVIAMENTE, mi prioridad es volver a tener uno. 

He estado un poco deprimida desde que volví al desempleto y escribir siempre es la mejor terapia que puedo costearme, así que les dejo los siguientes capítulos de esta historia para que conozcan a los personajes principales y me digan si les gusta tanto como a mí.

BESOS Y CALMA!

Vale

PD. MIL MIL GRACIAS A LOS QUE VOTARON POR MÍ EN LOS PREMIOS WATTY. La marca del lobo ganó en su categoría y me siento tan orgullosa como una madre con su bebé. 

Camina al INFIERNO en mis zapatos¡Lee esta historia GRATIS!