Capítulo 91 "Para siempre" (Leeteuk)

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91. “Para siempre” (Leeteuk)

Me había divertido mucho tomándole el pelo a Kangin. Sabía que él no estaba mentalizado para ser el pasivo, y a mí me daba igual. La verdad, echaba de menos sentirle. Pero me había llevado el gusto de ver su cara pálida pensando que iba a tener que recibir. Ahora, estábamos ambos tumbados en mi cama, abrazados, tranquilos. No sabía cuántas horas habían pasado. El tiempo era eterno a su lado. Ni siquiera sabía si Kangin seguía despierto o se había dormido. Me daba miedo moverme por si se despertaba, pero entonces, escuché su voz.

-¿Teukie…?-susurró muy flojito.

-¿Estás despierto?-inquirí alzando mi cabeza.

-Me pasaría días así… Te lo juro… Pero… He de ir al baño.

Sonreí y le solté, dejándole levantarse. Miré como salía del cuarto y me mordí el labio. Con cuidado, de puntillas, lo seguí y cuando me asomé me lo encontré mirando su pene, que estaba duro. Mi corazón palpitó con fuerza. ¿Estaba excitado? ¿Por qué no me lo había dicho?

-Kangin…-dije y me miró asustado.

-Oh…Mierda. Esto… Te lo puedo explicar…

-¿Quieres explicarme por qué estás empalmado? Espero que la explicación sea por mí y por lo mucho que me echas de menos y las ganas que tienes de hacerme el amor de muchas formas distintas.-sonreí tranquilo.

Pareció relajarse y escuchar su risa calmada me hizo feliz.

-Pensé que te enfadarías. Que pensarías que sigo siendo el mismo que solo buscaba sexo en ti…

-¿Lo eres?

-No.-negó.

-Entonces, no tengas miedo. Creo que a estas alturas, puedo estar seguro que me quieres. Así que vuelve a la cama… Creo que es nuestro momento. Ha pasado demasiado tiempo.

Volvimos a mi cuarto y antes de que pudiese cerrar la puerta, me apretó contra su cuerpo y me besó con muchas ganas para después lamer mi barbilla y mi cuello al tiempo que apretaba mi culo con su mano. Jadeé y solté una risita. Me aparté y me arrodillé, bajándole los pantalones. Como ya estaba duro, solo debía preocuparme por hacerle sentir placer, porque excitado ya estaba. Me relamí y metí su pene en mi boca. El primer gemido que soltó, me sonó a gloria. Era tan tremendamente sexy… Ese gemido ronco me puso a mil a mí. Chupé con ganas. La verdad, me apetecía mucho. Por fin… De nuevo, Kangin era mío y para siempre si los dos poníamos de nuestra parte. Jugueteé con mi lengua en la punta y luego me la metí entera de nuevo, acariciando sus testículos. Me apartó la cara y me miró con la boca entreabierta.

-Por favor… Vamos a la cama… A este paso me fallan las rodillas…-sonrió.

-Ni que hiciera tanto que no te la chupan…-dije.

Por su mirada me di cuenta que había dado en el clavo.

-¿En serio?

- Las chicas son como muñecas. Se quedan quietas y dejan que hagas.-se encogió de hombros.

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