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~Capítulo dieciocho~

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Habían pasado ya unos cuatros días.

Los chicos ya habían vuelto  a la ciudad y nosotras aún seguíamos en la casa de campo de Scott.

—¿Cuándo se supone que nos vamos a ir de aquí?

—No lo sé—respondí sincera.

—¿Puedo llamar a Ron? Quiero que venga, podríamos tener algo de diversión—hice una mueca de asco, ella rió—Digo, podríamos hacer algo los tres...

—¡Ay no! ¡Que asco!—me cubrí el rostro con las manos.

—¡Mal pensada!—gritó.

***

—¡Scar!—le dí un gran abrazo a Ron.

—¡Ron!—chillé—Te extrañé mucho...

—Yo igual... Cassie me dijo que Scott las "abandonó" aquí, y quise pasar un rato, podríamos tener algo de diversión—movió las cejas de arriba hacia abajo.

—¡¿Tú también?!—arrugué la nariz y él rió, lo solté y caminé  hacia la otra esquina del living—Yo no puedo con ambos.

—Hey... Cass tenía razón.

—¿Eh?

—¡Eres una mal pensada!—se burló. Rodé los ojos. Agarré un paraguas que había cerca y se lo aventé por arriba de su cabeza—¡Hey! ¡Casi me das con esa cosa!—se quejó.

—Se llama paraguas y sí, esa era la idea genio—me burlé.

—¡Llegaron las malteadas!—Cass entró por la puerta del frente con cuatro malteadas.

—¿Cuatro?—pregunté y tomé la mía, que era de frutilla.

—Hum, me encontré a alguien en el camino—se encogió de hombros.

—¿Ah sí? ¿a quién?—di un sorbo a mi malteada.

—Niall—respondió normal. Como si la visita del rubio fuera normal. Tosí ligeramente.

—¿Niall?

Yep... toma cariño ésta es para ti —Ron, se acercó a Cass y plantó un beso en sus labios. Que después fue tomando mayor impulso.

—¡Aún sigo aquí!—grité arrugando la nariz. Pero ellos no se daban cuenta. Suspiré frustrada.

Todo muy lindo. Pero nadie necesita ver una sesión de besos entre sus mejores amigos. Ni yo.

Tomé la malteada que supuse era para Niall y fui al patio, ya que todavía él no había entrado.

Niall caminaba de un lado a otro, en la extensión del patio, con el teléfono pegado a su oído. Como no quería interrumpir, opté por sentarme en los escalones del porche de la casa.

—¡No joder, no!—gritó frustrado. Me sobresalté en mi lugar, nunca lo había visto tan enojado, en realidad nunca lo había visto enojado.... o tal vez sí. Cuando nos jugábamos broma. Pero no lo recuerdo.

—¡Haz lo que quieras!—cortó la llamada—Mierda—se pasó las manos por su cabello,  despeinándolo por completo—Lo siento si te asusté.

No me di cuenta que me hablaba a mi, hasta que posó su vista en mi. Involuntariamente me hice un poco más pequeña en aquella escalera. Su mirada en ese momento me intimidaba.

—No lo hiciste... descuida—mentí. Me levanté del improvisado asiento, dejé las malteadas a un lado y me acerqué a él—Hey... ¿estás bien?—pregunté tomando su rostro para que me mirara.

—No... no lo sé—suspiró pesadamente y luego con sus brazos me rodeó. Formando así un abrazo. Me aferré más a él.

—Tranquilo... nada puede ser tan malo—le susurré.

—Gracias—habló después de lo que pareció un minuto—necesitaba una amiga... y pensé en ti.

Sonreí involuntariamente. El  hecho que pensará en mi, hacia que mi corazón se calentara un poco, pero las palabras una amiga, eran como un recordatorio que decía "hey, no te emociones, que sólo dijo amiga".

—Claro... estoy aquí, puedes contar conmigo—me deshice del abrazó y le sonreí—¿Quieres una malteada?

—Claro.

Luego de acabar con nuestros batidos, fuimos al interior de la casa. El silencio era abrumador. Fruncí las cejas y me acerqué a la sala, donde anteriormente estaban Cassie y Ron. Manteniendo una situación que prometía.

—Hey... ¿qué sucedió?—pregunté a penas pase a la sala. El panorama había cambiado por completo. Ron miraba hacia algún punto lejano a través de la ventana, mientras que Cassie estaba sentada en el sofá, con la mirada clavada en el suelo.

—Que te lo diga Ron—Cassie se paró del sofá y salió a toda prisa de la sala. Fijé mi mirada confundida hacia Ron.

—¿Qué... qué está pasando Ron?—temí por la respuesta. Él me miró triste y negó con la cabeza.

—Yo... yo me voy.

—¿A dónde?

—Me voy del país Scar. Conseguí la beca para estudiar en Estados Unidos.

—¡Oh Dios mío! ¡Felicidades!—chillé y salté sobre él con emoción—Eso es genial Ron, estoy tan orgullosa.

—Gracias—me sonrió, pero ni siquiera llegó a sus ojos.

—¿Qué sucede?—era inevitable preguntar, si yo fuera él estaría saltando en una pata.

—Yo... yo no quiero dejar a Cass, Scar, yo la amo y me duele que esté enojada—miró sus manos.

—Hey—acaricié su espalda—Tranquilo, ya se le pasará. Estoy segura que ella está muy contenta y orgullosa por ti, sólo... dale un poco de tiempo. Para que digiera la noticia.

—Espero que estés en lo cierto—bufé.

—Soy su mejor amiga, cariño—le recordé. Yo sabía todo de Cassie y ella lo sabía todo de mí.

¿Atracción? |N.H| ©¡Lee esta historia GRATIS!