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Capitulo diez - Estoy bien

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“¿Qué fue lo que le pasó?” oí una voz pero no podía descifrar bien de quien era.

“¡Joder! Es mi culpa.” Otra voz, creo que era de Ashton.

“Deberían dejarla descansar.” Otra voz, no sabía de dónde provenía.

Hacia el mayor esfuerzo por abrir mis ojos pero no podía, era como si tuviera mis párpados pegados.

“Alice, perdóname, tienes razón, soy un gilipollas. Lo siento Alice.” La voz quebrada de Ashton y un sollozo salió de sus labios.

—A-ash —murmuré débil aún con los ojos cerrados. Levantó su rostro y me miró, sus ojos estaban rojos e hinchados.

—Alice, lo lamento —siguió sollozando— lo lamento.

—Ash —volví a murmurar con voz débil— ¿dónde estoy?

—En el hospital Alice —su voz sonaba temblorosa— Luke y Travis han estado toda la noche aquí, lo siento perdóname.

—Quiero ver a Luke —rogué abriendo despacio los ojos para adaptarme a la iluminación.

Oí un suspiro proveniente de los labios de Ash y luego sentí el ruido de la puerta al cerrar.

Quise moverme pero no pude porque tenía un cateter pasándome sangre en mis venas, me habían hecho una transfusión de sangre, por lo poco que sabía de medicina.

Vi entrar a Luke por la puerta, su rostro estaba pintado de facciones de preocupación.

—se sentó en la silla junto a la camilla— ¿cómo te encuentras? —preguntó tomando mi mano en buen estado.

—entrecierro los ojos— estoy bien —suspiré y me volteé. No quería mirarlo, me daba vergüenza.

—Ashton me contó que paso —murmuró y levantó con suavidad mi brazo lastimado— por favor, no vuelvas a hacerlo —besó el dorso de mi mano.

—Luke, no vale la pena que te preocupes por mi, Ashton me dijo que estuviste aquí toda la noche, ¿cómo te enteraste?

—Había ido a buscarte otra vez al rato de hablar con tu hermano, porque sentí que nos había quedado algo pendiente, y cuando llegué me encontré con Ashton cargándote en sus brazos, y tu estabas inconciente —corrió el cabello de mi frente y acarició ésta. Sus orbes azules me recorrían de arriba abajo, mientras que él con su pulgar acariciaba mi frente.

—Debes estar cansado —le sonreí débilmente— ve a descansar si quieres.

—No te dejaré sola preciosa, estoy bien.

—¿Has comido? —él negó rápidamente e hice una mueca de disgusto— ¿sabes quién fue mi donador? —pregunté mirando el contenedor con la mitad de sangre. Él asintió— ¿quién fue? —se señaló y oh por dios, luke me donó sangre. —Luke, eso es —pensé un segundo y negué con la cabeza— gracias, ven, acércate —él se puso de pie y se acercó, rodeé su torso con mis brazos lo más que pude. —Gracias —susurré contra su oído.

—No hay de qué —respondió él apartándose.

Y un hombre canoso medio gordo entró a la sala, supongo que era el doctor.

—¿Cómo te sientes? Soy el doctor Parker, también soy psicólogo de adolescentes —dijo mirándome.

—Bien —respondí natural— me molesta un poco el brazo, pero estoy bien.

—Necesito que hablemos sobre lo que le pasó señorita Alice —sonrió amable y contuve mis ganas de rodar los ojos.

—Los dejaré hablar —dijo Luke poniéndose de pie, besó mi frente y salió del cuarto.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!