Capítulo 87 "Tú y yo" (Eunhyuk)

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-Si… Es que me viene a la mente mi madre… ¿Ha ido ella a comprarlos? No quiero imaginarla en la farmacia o el super comprando condones de naranja.

-Bueno… Lo dejamos para otro día… No pasa nada.

Nos dimos un pico y apagamos la luz, tumbándonos bien. Se acurrucó contra mí y yo respiré tranquilo, notando su olor y su calor junto a mi cuerpo. Empecé a pasar mi mano por su cintura y me mordí el labio. Que diablos… Yo no dejaba de pensar en los condones sabor a naranja y en ponerle uno con la boca… Y que él me lo pusiera a mí.

-Hae…-susurré.

-Hum…

-Me apetece un poco de naranja.-dejé caer.

-¿Eh? ¿Ahora? Creo que no tenemos zumo.

-No. No zumo. Si no…-bajé mi mano hasta su entrepierna y se tensó- Esto, de naranja.

Durante unos largos segundos no respondió, pero se movió, quedando boca arriba y dejándome vía libre.

-Quizá deberíamos darle uso… Ya que la mujer se ha esmerado tanto…

-Hyuk… Mi madre…

-Lleva tapones. No nos oirá.

-¿Y Hayden?

-Duerme. Si se despierta, ella lo entretendrá.

-Vale… Pero… Pon el pestillo.

De un salto salí de la cama y fui hacia la puerta. Cerré con pestillo y encendí la luz. Cogí los condones y abrí uno con rapidez.

-Se suponía que aquí no se alzaban banderas…-comentó.

-Deja que yo alce la tuya.-le guiñé un ojo.

No opuso resistencia. Se quitó los pantalones de un tirón y la camiseta. Debajo no llevaba ropa interior. Ninguno la llevábamos con el pijama ya. Me desnudé también, gateé por la cama y empecé a acariciar su entrepierna lentamente, pasando mi mano primero por sus ingles para luego asir su miembro. Cerró los ojos, dejándose llevar y yo empecé a masturbarle lentamente.

-Ahora me toca a mí…-le avisé- Quiero hacerte el amor…

-Vale…-asintió aun con los ojos cerrados.

-Donghae… ¿sabes? Estoy contento de ser gay.

Al decir eso, me miró y yo le dediqué una sonrisa tranquila.

-O de ser bisexual o lo que quiera que sea. Vamos, que estoy contento de haberme enamorado de ti. No imagino mi vida casado con una mujer.-negué.

-¿A qué viene eso?

-A que pese a todo lo que nos ha pasado, no cambiaría nada. A que volvería a intentar suicidarme… Volvería a hacerlo todo de nuevo si hiciese falta, si el resultado es este. Tenerte a mi lado. Tener la mejor familia del mundo. Tú y Hayden. Que me da igual que tengamos que vivir en Canadá. Porque lo que me importa… Es tenerte. Creo… Creo que en otra vida debí de ser un héroe. Porque si no, no merecería toda esta felicidad.-acaricié su cara, tumbándome a su lado y me acerqué para besarle.

El beso fue dulce, tierno. Pero cuando me separé, estaba llorando. Ese era mi Donghae. El que lloraba con facilidad. Y… para qué mentir. Yo era como él. Y estaba llorando también.

-Donghae… ¿Sabes qué?

-¿Qué?-inquirió sorbiendo los mocos.

-He de darte las gracias. Todo esto, es gracias a ti. Si no fuese por ti, nada de esto existiría.

-No. Es por los dos.-negó rozando su nariz con la mía.

-Escúchame. Es gracias a ti. ¿Sabes por qué?

-No…

-Porque si tú no hubieses venido a despertarme mañana tras mañana de aquella forma tan especial… Si no hubieses sido tan persistente… Tan “lanzado” en ese sentido…

-Yo solo no di el paso. Fuimos ambos…

-Pero tú lo empezaste todo. Tú lo empezaste…-le di un pico.

Me coloqué entre sus piernas, y rocé mi entrepierna contra la suya, al tiempo que le susurraba en el oído.

-Quizá yo jamás me habría fijado en esos sentimientos… Quizá yo nunca hubiese sido valiente como para afrontarlos. Así que… Es todo gracias a ti. Te debo mi felicidad.

Flexionó las rodillas y yo me moví de nuevo, haciéndolo gemir por el placer. Eran solo roces, pero nos encantaba a ambos.

-Donghae… Tú le pusiste banda sonora a nuestra vida.

-¿Banda sonora…?-dijo medio en un jadeo.

-Y creo que no hay nada que refleje mejor como me siento… Como nos sentimos.

-No te comprendo…

-Aun no puedo decirlo, agacho mi cabeza y tiemblo al decir que te amo más que a nadie, solo tú, y yo, y yo, y yo...estoy realmente feliz ahora, te agradezco sinceramente que hayas venido a mí. Gracias por amarme como lo haces, solo tú, y yo, y yo, y yo... exactamente tú.-susurré cantando.

Su labio empezó a temblar y pasó de llorar en silencio a llorar con todas las letras. Me abrazó con fuerza y yo me aferré a él también. Allí estábamos, él y yo… yo y él. Abrazados, más unidos que nunca. Felices. Tan felices que daba miedo. Porque cuanto estás tan arriba, el vértigo a caer crece… Pero… Donghae era todo para mí, y ya nada ni nadie podría separarnos. Porque él era… All my heart. 

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