Ni siquiera podía mantenerme en la misma habitación que mi madre sin echarme a llorar.

Habían pasado dias desde que llamaron a mi madre informándole de que su marido había muerto. Ella todavía no se hacia a la idea. Para mi tampoco era fácil. Mi padre había sido una parte muy importante de mi y sin darme cuenta, ya no estaba. Se había esfumado de nuestras vidas como el humo.

Mientras mi madre estaba sentada en la mecedora de mi padre, hablando en voz baja, yo intentaba permanecer lo más tranquila posible y no pensar demasiado en ello. Pero ver a Lina, mi madre, romper a llorar me hacía aquella misión del todo imposible.

-Mamá, ya esta- Le dije intentando calmarla, colocando mis manos sobre sus hombros. Ella sorbió por la nariz, una y otra vez mientras se limpiaba las manos con su vestido negro.

-Bryon...- Susurraba mi madre a la nada. Parecía que ni siquiera me viera alli.

-Lo superaremos. -por más que lo intentaba, ella no dejaba de lloraba. Me partía el alma.

-¿Cómo vamos a hacerlo, Daniella? ¿Cómo?- Esa misma pregunta me hacía cada día, y a veces me daba la impresión de que jamás obtendría una respuesta.

- Seguiremos adelante, somos fuertes, siempre hemos sido. - Aunque aquellas palabras serian mucho más fáciles de pronunciar si supiéramos la verdadera causa de la muerte de mi padre. Si la policia nos diera algo más que datos escasos. Lo único que sabíamos es que mi padre desapareció del trabajo durante horas, y mas tarde, nos informaron de que había muerto de forma inesperada.

-Yo no puedo seguir adelante, no puedo o tal vez, no quiero- Negaba con la cabeza varias veces.

-Claro que puedes. Podemos-rectifiqué.

-No es fácil mi vida-acarició mi mejilla.

-¿Quién ha dicho que sea fácil? Pero lo haremos. Juntas.- Mi madre soltó una risa, pero la tristeza seguía presente en sus ojos. Se puso en pie y se secó las lágrimas.

-Daniella. Te quiero, mucho ¿lo sabes, verdad?- Asentí con la cabeza y sonreí, todavia arrodillada frente a la mecedora en la que mi madre había estado sentada.

-Yo también te quiero, mamá.

-Y como has dicho. Lo superaremos con el tiempo. Papá lo hubiera querido asi ¿no crees?

-Estoy segura de ello- Unas lágrimas se escaparaon por mis ojos. No podía evitarlo, recordar todo lo vivido, nuestros viajes, esas frases que siempre me hacían reflexionar, sus bromas que nos hacían reír estuviéramos enfadados o tristes, el modo en el que besaba mi cabeza cuando pensaba que me había dormido... lo echaba tantísimo de menos.

-Mi pequeña...- Se acercó a mi y me abrazo fuertemente.- ¿Recuerdas aquello que siempre decía papa? ¿Cómo era..."nadie merece tus lágrimas..."- Yo misma sonrei ante aquello y continue la frase.

-..."y quien las merezca, evitará hacerte llorar"- sonreimos abrazadas.

-Tu padre fué la mejor persona que conocí en toda mi vida. Era un buen hombre, tan atento, tan agradable y divertido.

-Tengo miedo de olvidarle, algún día. Cree que él se acordará de nosotras?

-Estoy completamente segura, este donde este, siempre mirará por  ti. Su princesa. Te quería más que a nada en el mundo, y estoy segura que aun lo sigue haciendo...

TRES MESES DESPUÉS...

Hoy era una de esas mañanas en las que despertaba con la luz de un potente Sol iluminando mi cara, despejándome por completo. La verdad es que me habia levantado de buen humor, o como solían decir, con el pie derecho. Desde mi habitación podía oler el aroma a pan recién hecho. Adoraba el olor.

Bajé las escaleras lo más rápido que pude. Me dirigí a la cocina y al entrar vi a Brenda y a mi madre cocinar juntas.

Brenda era nuestra asistenta. Cuando yo era pequeña me habia cuidado y cambiado mis malolientes pañales. La consideraba parte de la familia.

-Que bien huele ¿Qué es?- Pregunte señalando la sartén donde Brenda preparaba una especie de tortita.

-Son crëpes. - contestó ella dándome una para que la probara.

-Están riquísimas- Dije una vez habia conseguido tragarme la crëpe.

-Normal, las he hecho yo. - bromeo, yo solté una risa ante aquel comentario. Con Benda no hacían falta formalidades. Ella me trataba como a la hija que nunca tuvo y me quería como tal.

-Eres de las mejores cocineras que exiten- le di un beso en la mejilla. Mi madre me miro frunciendo el ceño divertida- Después de mamá, claro- Las tres sonreimos.

-Por cierto Dani- Me dijo mi madre- No olvides que mañana empiezas las clases.

-Lo sé, no necesito que me lo recuerdes cada día.-bufé.

-Solo quiero que no permitas que te afecten los comentarios de la gente. Ya sabes a que me refiero.

-Si mamá, lo sé, y no te precupes, no los tendré en cuenta.

-Lo digo en serio.

-Yo también. No los escucharé. Lo prometo.- Levante la mano a modo de promesa y mi madre me lanzo una sonrisa satisfactória. Durante los últimos meses la había visto más animada.
Los primeros días fueron horribles, los llantos no cesaban y las pesadillas no me dejaban dormir por las noches. Pero a medida que fueron pasando las semanas, ambas fuimos asumiendo los hechos y no dejamos de prometernos la una a la otra que seriamos fuertes.

La relación con mi madre se había convertido en algo especial. La quería muchísimo, y pocas veces me enfadaba con ella. Podía contarle mis problemas y ella siempre me daba mejores consejos. Era una espécie de mejor amiga. Aunque para eso, ya tuviera a Brooke.

-¿Necesitas algo para mañana? Hoy voy a hacer la compra, si quieres puedo pasarme por la papelería, necesitas lápices, o libretas?-Preguntó Brenda.

-No, ya tengo todo lo necesario. -Hice una pausa- Ah, mañana vendrá Brooke a recojerme para ir a clases, así que no será necesario que me llevéis .

-Sabes que no me gusta que Brooklyn conduzca...- Me dijo mi madre con los brazos en jarras.

-Mamá, si le han dado el carné es porque sabe conducir, asi que no tienes porque preocuparte.- Le di mi mejor sonrisa.

-Esta bien, pero solo porque es el primer día...

-Te quiero, te quiero, te quiero- Le dije mientras la abrazaba.

-Como os pase algo...

-No pasará nada mamá. Esta todo controlado- Le interrumpi.

Brooklyn era mi mejor amiga desde que teniamos uso de razón. Habiamos ido juntas al jardín de infáncia y también a la escuela primária. Nos lo contamos todo y no existían secretos entre nosotras. Mis padres eran muy amigos de los suyos, de hecho, incluso pasábamos veranos enteros juntos en una casa de la playa. Habíamos crecido en familias adineradas, prácticamente podiamos permitirnos lo que quisiéramos. Aunque yo no era la niña pija a la que consentían todos los caprichos, principalmnte porque no me gustaba, Brooke era totalmente diferente, la niña de papá, todo lo que pedía lo conseguía.

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¡NUEVA HISTÓRIA!

Estoy muy emocionada con esta novela que estoy escribiendo, porque tengo un millón de ideas para poder hacer de esto una buena história.

Que este escribiedno una nueva novela, no quita que deje de escribir "La vida según Mia" para todos aquellos que la sigais.

Solo espero que os guste mucho. Este capítulo ha sido más bien de instroducción, pero pronto empezará la emoción.

Besoooooooooooooos!!!!!

PUEDES LLAMARME JOEY¡Lee esta historia GRATIS!