8. Amigos

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CAPÍTULO 8.

Mis ojos comenzaron a abrirse lentamente, la cabeza me palpitaba y mi boca se sentía seca. Me incorporé y estaba sobre la cama de invitados de Evan, a mi alrededor todo estaba oscuro y aún traía mi vestido puesto.

¿Qué hago aquí?

Me levanté de la cama descalza y me dirigí al pasillo para llegar a la cocina, aún me encontraba mareada. Tomé un vaso de agua y me lo bebí completo, estaba totalmente seca.

En la cocina y el comedor también estaba oscuro y no había rastros de Evan. Dejé el vaso en el mueble de la cocina y sobre este había un reloj que indicaban las 4:12 am.

Subí las escaleras buscando su habitación, cuando ya estaba arriba fui hasta la puerta del final y la abrí, Evan estaba recostado sobre su cama y dormía profundamente, su respiración era lenta. Me quedé frente a él observándolo, ¿Cómo es que alguien puede lucir tan bien durmiendo?

Sus ojos se abrieron rápidamente y se cruzaron con los míos, yo no me moví.

-Oh, hola -dijo incorporándose en la cama-

-Hola -le dije aún frente a él- ¿Cómo llegué aquí?

-Te desmayaste, creo que bebiste en exceso -dijo rascándose el cuello- Te traje aquí porque no sabía dónde más llevarte.

-Uhm, gracias -le dije algo avergonzada-

-¿Estás bien? -dijo mientras se levantaba para estar frente a mí-

-Si, solo me duele un poco la cabeza.

No dijo nada más, solo nos quedamos mirando fijamente. Mi estomago nuevamente comenzaba a revolverse, como odio esta estúpida sensación que me da cada vez que lo tengo frente a mí.

-¿Podemos hablar? -dijo de repente Evan-

-Eso estamos haciendo -respondí irónica-

-Me refiero a hablar sobre lo que sucedió el otro día -bajó la mirada-

-Oh, ¿El día que quedé como idiota?

-No, no fue así, es solo que... -Evan me tomó por el brazo para que lo mirara- 

-¿Qué...?

-Soy virgen -dijo rápidamente-

Sus mejillas se tornaron rosadas y posó sus manos sobre su rostro avergonzado. No supe que decir solo me quedé callada, ahora todo tenía sentido.

El hecho de que tuviera 20 años y siguiera siendo virgen despertó una gran curiosidad e interés en mí, definitivamente nunca había conocido a un chico como él y eso me volvía loca.

-¿No dirás nada?

-La verdad no sé que decirte, pero está bien, lo entiendo.

-¿Qué entiendes?

-Que me hayas rechazado -le dije obvia-

-No lo suelen hacer, ¿Eh? -dijo riéndose-

Yo solo lo fulminé con la mirada y me senté sobre la cama. Evan se sentó a mi lado, estábamos muy cerca y la habitación solo estaba iluminada por la luz de la noche.

-¿Amigos? -me dijo Evan estirando su mano con una sonrisa amigable-

Auch.

-Amigos -Le di la mano cerrando el "trato"-

Nos quedamos unos minutos recostados observando el techo hasta que mis ojos se sentían cada vez más pesados y me dormí.

Desperté cuando un calor me invadió, intenté moverme, pero Evan me tenia abrazada a su pecho y una de sus piernas estaba sobre mí. Pero no lo aparté, su piel junto a la mía y su respiración en mi cuello se sentía muy bien. 

Aprendiendo a amarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora