11| Festival.

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Cap. 11| Festival.

POV: Killiam A.

Me encuentro anotando algo, cuando tocan a mi puerta. Miro la hora y sé que se trata de uno de mis pacientes.

—Adelante—digo.

—Buenos días, doctor—saluda tímida al ingresar.

—Buenos días, Danae—digo y le sonrió—¿Cómo estás?

—Muy bien, ¿y usted?—dice sentándose en el diván.

—Genial, muy bien—digo. Tomo asiento en el sillón al lado del diván, me coloco los lentes y tomo el blog de notas—¿Has hecho los ejercicios que te asigné?

—Hm...—Ella mira hacia el piso. 

—Hey, que te he dicho—digo—mantén siempre la mirada en alto—le sonrío de lado.

Ella me mira y también sonríe de lado.

—No—murmura—No supe que cualidades escribir de mí.

Danae tiene una autoestima muy baja, por eso se encuentra aquí. Sus padres no sabían que sucedía esto con ella, ya que se la pasaban trabajando todo el tiempo. La baja autoestima de Danae Carels de 22 años de edad, radica por su ex novio, el cual es llamado Kye, ese malnacido.

Él la maltrataba verbalmente y físicamente, la engañaba en sus narices, cuando ella intentaba alejarse o buscar ayuda para alejarse de esa relación tóxica él recurría a amenazas.

Por suerte los padres de Danae se llegaron a dar cuenta de todo gracias a que un policía que circulaba por la zona en donde vivía Danae escucho sus gritos de dolor al ser golpeada, los vecinos se hacían de oídos sordos por miedo a Kye, ya que se dice que es un tipo peligroso.

Los padres de Danae lo denunciaron, con la declaración del oficial y de Danae fue suficiente para que le cantaran años en prisión. Lleva unas semanas en la cárcel.

Los padres de ella hacen todo lo posible para prestarle más atención y decidieron contando con la aprobación de ella que un psicólogo la tratara.

—Pero si tienes muchas cualidades—me inclino y apoyo mis codos en mis rodillas—Eres inteligente, bonita, brillante—enumero—Tienes unos ojos azul cielo bellísimos, un cabello color sol, unos hoyuelos muy tiernos, además de que en tus mejillas reposan pequeñas pecas las cuales parecen estrellas—digo—¿Sigo?

Ella está sonrojada.

—Ya, entiendo—dice—Pero no tenía que ser tan lisonjero—el sonrojo le llega hasta las orejas.

Río.

—Tranquila, que ser lisonjero es lo mío—digo—y como dice alguien más también soy confianzudo.

Ella sonríe de lado.

—Sí que es un buen psicólogo, hace que de alguna forma las inquietudes sean más llevaderas—dice.

—Para eso estoy, yo encantado de eliminarlas por el todo—digo contento de saber que va progresando poco a poco—Y puedes tutearme, tenemos casi la misma edad, me siento viejo cuando me tratas de usted—hago un mohín.

Ella asiente.

—De acuerdo—dice, me mira pensando en sí decirme algo o no—He pensado participar en un festival—dice.

—Oh, ¡eso está excelente!—digo—¿De qué es el festival?

—De talentos—dice—estoy pensando ir, toco la guitarra y canto.

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora