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—Por donde empiezo —Erika suspira—. Como ya sabéis todo ocurrió en aquella fiesta.

Harper y yo asentimos, las palabras se le atragantan y casi no puede hablar.

—Un chico —hace una pausa y nos mira—, intento propasarse conmigo.

—¿Te acuerdas de él?

Erika niega con la cabeza.

—No, estaba tan borracha que aquel chico creyó que podía acostarse conmigo—pone una mueca.

—¿Entonces no sabes quien fue?

—De lo único que me acuerdo es que el chico llevaba una chaqueta roja, la recogió del suelo después de... —traga saliva.

—Tranquila —Harper frota su hombro.

—Siempre estaremos junto a ti, debes confiar en nosotras y contárnoslo todo —beso su mejilla.

—Lo sé —llora sobre mi hombro.

—Necesitas ayuda, debes hablar con alguien de esto.

Erika se levanta y nos mira.

—¿Podemos ir a dar una vuelta? —pregunta cogiendo su cazadora—, quiero tomar el aire.

Sale por la puerta antes de que podamos decir nada, miramos por la ventana está lloviendo y siquiera nos habíamos dado cuenta de ello. Bajamos corriendo a por Erika, miramos la puerta abierta y salimos. La encontramos bajo la lluvia, sentada sobre el suelo mirando al cielo. Las gotas de agua chocan contra mi mejilla cuando me acerco a ella, Erika no está bien me preocupa que todo lo que le ocurrió le haya afectado.

—Esto es relajante —Erika me mira— siéntate.

Da golpecitos con la mano en el suelo, niego con la cabeza y le ofrezco mi mano para ayudarle a levantarse.

—Erika, necesitas ayuda, estas actuando extraño.

—No, estoy bien —se levanta y recoge su bolso— luego nos vemos, necesito ir a un lugar.

Se despide y desaparece calle abajo, entramos en casa y miro mi ropa, estoy empapada de arriba abajo. Ashley sale del salón junto a Thomas, cuelga el bolso de su hombro y salen por la puerta. Ashley me mira de reojo y ríe, ¿desde cuándo ella estaba aquí? Harper pasa al salón y apaga la televisión, Dylan y James saltan del sofá y empiezan a gritar a Harper.

—¿Qué demonios te pasa? —James intenta quitarle el mando—. Enciende la tele ahora.

Harper niega con la cabeza y se cruza de brazos, me mira y me indica que entre en el salón.

—Ahora nos toca a nosotras estar aquí, búsquense otra cosa que hacer.

Dylan le susurra algo a James al oído, se levantan y dejan los mandos sobre la mesa. Dylan pasa a mi lado rozándome con el brazo, me aparto y entro en el salón, Harper y yo nos sentamos en el sofá y ponemos un programa de humor.

Dylan siempre ha encajado entre su grupo de amigos, Thomas era el Quarterback del equipo del instituto, Brandon era base y James era defensa. Dylan no estaba en el equipo pero si apoyaba a sus amigos desde el banquillo.

                                                                                   ***

Will llega del trabajo poco después junto a mama, ella ha estado toda la tarde junto a su amiga Rebeca. Ella era la mejor amiga de mi padre y ahora es la de mi madre. Mama entra en el salón y se sienta junto a mí, me acurruco a su lado y le abrazo.

—¿Qué tal tu día?

—Un poco raro —cruzo mis piernas y me siento mirándola fijamente—. ¿Y tú?, ¿cómo esta Rebeca?

—Genial, acaba de tener un bebe precioso —sonríe.

Carmen entra en el salón y nos avisa de que la cena ya está servida, nos levantamos y mi madre me sigue hacia el comedor. Me siento a su lado y esperamos a que Will y Dylan bajen, los dos entran juntos y se sientan.

—Esta noche tengo que salir —dice Dylan mirando a su padre.

—¿Otra vez? —pregunta mi madre.

Will no parece sorprendido.

—Es el cumpleaños de James, no puedo faltar.

—Iras con una condición, Madison te acompañara.

Me atraganto con el agua, dejo el vaso sobre la mesa y empiezo a toser sin control.

—Está bien —me mira Dylan pero yo niego con la cabeza.

—¿Por qué yo? Mama sabes que no me gusta ir a fiestas.

Es cierto que esta última semana acudí a una pero fue con Harper, es distinto. No entiendo porque tengo que hacer de niñera de Dylan, ya tuve suficiente con ser la de Harper. Si él se quiere emborrachar que sea su problema yo no pienso estar con él cuando pase.

—Entonces Dylan tampoco ira —Will mira fijamente a su hijo.

Dylan me mira y cedo por última vez, no pienso seguir haciendo cosas por él, no se merece que le ayude y menos que le ayude a hacer lo que le dé la gana. Acabamos de cenar, me encierro en mi habitación y me meto directamente en la ducha, necesito relajarme un rato.

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