LOS ANGELES, CALIFORNIA
CASA DE TAE
Inconscientemente, la mano de Jennie, subió hasta lo alto del rostro de Lisa y acarició su mejilla con delicadeza, haciendo que la chica sobre ella, cerrara los ojos, disfrutando del suave contacto. Su mano se paseó por la mejilla de Lisa, por varios segundos, hasta que sintió el olor del alcohol inundar sus fosas nasales.
Fue ahí donde lo recordó. Lisa, estaba ahogada en alcohol y Jennie, sabía que si permitía que algo pasara, sería aprovechamiento de su parte. Además, no sabía si Lisa, era lesbiana o era algo que había surgido únicamente por su estado. Jennie agitó su cabeza y colocó ambas manos en los hombros de Lisa, alejándola de ella y evitando que hiciera algo de lo que luego se podría arrepentir.
— ¿Sabes?, Deberíamos de salir al patio trasero, mientras esperamos a que Jisoo y Rosé, terminen de bailar. ¿Te agrada la idea?. —preguntó y Lisa asintió dándole una suave sonrisa, que Jennie no dudo en responder—. Bueno, entonces necesito que me dejes ponerme de pie y luego yo te ayudo a tí.
Lisa volvió a asentir, antes de hacerse a un lado y dejar a Jennie reincorporarse. Cuando la pelinegra estuvo de pie, le tendió la mano a Lisa y cuando la tomó, la ayudó a ponerse de pie, quedando a pocos centímetros de distancia. Sus miradas se conectaron de nuevo por algunos segundos, hasta que Jennie, alejó su mirada de Lisa. Si seguía viéndola, no saldrían nunca de allí.
—Bien, será mejor que salgamos. —sugurió Jennie, tomando la mano de Lisa y empezando a caminar con ella hacía el patio trasero.
Salieron y Jennie no pudo evitar soltar una pequeña risa, cuando vió a su hermana bailar cómo un robot, mientras que Rosé hacía todo tipo de movimientos, al ritmo de la música. Jennie, sabía que Jisoo, nunca había sido amante de las fiestas y mucho menos de los bailes, pero ahí estaba, haciendo su mayor esfuerzo con tal de hacer feliz a Rosé.
— Oye, tu hermana baila raro. —la voz de Lisa, sacó a Jennie de sus pensamientos—. ¿No le estará dando un ataque al corazón?.
— No, así es cómo baila. —respondió Jennie, sin dejar de sonreír—. ¿Sabes?, Me gusta verla divirtiéndose, así que la dejaré bailar por más tiempo. Mientras tanto, tú y yo, iremos a la playa.
— ¿Allá dónde hay agua?. —le preguntó Lisa a Jennie, señalando el frente, dónde se podía ver el lugar iluminado por algunas farolas y por la luz de la luna.
— Sí Lisa, no quiero quedarme aquí con todo este ruido. —aclaró. Lisa solo asintió, antes de seguir a Jennie hacía la playa. Ambas seguían tomadas de las manos y Lisa, debía de aceptar que aquella cercanía le estaba agradando y mucho. Ahora solo quedaba conocer más de Jennie.
Caminaron por algunos minutos, hasta llegar a la playa. El lugar estaba vacío, ya que todos seguían divirtiéndose en la fiesta y esto alivió a Jennie. No tendría que lidiar con universitarios borrachos. Ya tenía mucho con tener que lidiar con Lisa. Jennie sonrió, cuando a unos pasos, vió dos tumbonas. Caminaron hacia ellas y cuando llegaron, acomodó a Lisa en una de las tumbonas y en la otra, Jennie se dejó caer, soltando un suspiro.
Permanecieron en silencio por algunos segundos, dónde solo se podía escuchar el sonido de la música desde lejos y el sonido que las palmeras producían al ser golpeadas por el aire, de aquella noche. El mar se mantenía en calma y esto permitía ver con claridad, cómo la luna llena se reflejaba en el agua.
— ¿Jennie?. —Lisa dijo de repente, llamando la atención de la chica de cabello castaño, que giró el rostro para verla—. ¿Tú haz entrado ahí?. —señaló el mar y Jennie asintió—. ¿Cómo es?.
