-Me alegro de que te gusten-me dijo y me sonrió.

Me fijé en sus ojos azules. ¡Son tan bonitos!:

-Bueno, ¿quedamos el sábado y hacemos el trabajo? Me lo quiero quitar de encima porque tenemos más exámenes este mes…Pero lo hacemos en mi casa ¿vale?.

-Sí claro. Ningún problema ¿y dónde vives?-pregunté.’’

-Cerca del instituto. Quedamos aquí y luego vamos a mi casa, que por cierto ya hablaremos de la hora por Whatsapp.

-Vale-le dije.

Me sonrió y me acarició la nuca. ¿Y si a lo mejor le gusto?.

-¡Qué cambio más radical!-exclamé:-Seguramente Álvaro habló con Alex…o él tomó la decisión de cambiar por sí solo.

-Álvaro me dijo que él hizo ese cambio sin que nadie le dijese nada, aunque Álvaro sólo le aconsejó, no le obligó ni nada-dijo Lucía.

-Bueno, sigue contando-le dije a Emily.

‘’Llegó el sábado, y estaba un poco nerviosa por lo que podía pasar. Era la primera vez que estaba a solas con Alex. ¡Incluso estuve media hora mirando lo que me iba a poner! Al final, acabé vistiéndome con un jersey violeta, que me lo hizo mi abuela, unos vaqueros negros y unos botines negros, también.

Le dije a Alex que yo iba a llevar los ingredientes, ya que él se ofreció a hacer el trabajo en su casa. Traje leche condensada, galletas maría y coco rallado.

Entramos en su casa y era una casa preciosa. Tenía un estilo rural, con el suelo de madera y las paredes de blanco. La cocina estaba en la misma habitación junto con el salón.

Preparamos la cocina colocando los ingredientes en el pollo de la mesa:

-Tú sabes cómo se hacen¿no?.

-Sí-afirmé:-Es muy fácil de hacer y se hace en poco tiempo.

Le expliqué como se hacían las bolitas de coco y luego, hicimos el trabajo (es decir, hicimos el guión y lo organizamos, lo practicamos, hicimos las bolitas,…).

Cuando acabamos el trabajo, nos comimos las bolitas, y la verdad es que estaban muy ricas:

-Alex, ¿por qué ahora te ha dado por tratarme bien?-le pregunté por curiosidad. 

Le pregunté eso porque su actitud de ahora me ha estado trabando mucho y creo que ya era hora de preguntarle por qué ahora se comporta bien conmigo. Aunque no voy a negar que desde que ha empezado a tratarme bien, me acabó gustando más de lo normal:

-Porque me he dado cuenta de una cosa-me dijo.

-¿El qué?.

-De que te he tratado como una mierda. Y ahora estoy rectificando mi error.

-Haberte dado cuenta antes. No fue bonito cuando me llamabas rubia teñida, no fue bonito cuando me lanzaste bolitas de papel en el escote en la hora libre de Francés y tampoco fue bonito cuando me tocaste el culo delante de mis amigas en hora libre de Educación Física-dije con los ojos llorosos. Me ha molestado muchísimo que me tratara de esa manera y más si esa persona me gusta:-En serio tío, contigo me siento como una mierda.

-Vale-dijo en tono seco:-Pues vete.

Me fui de su casa con la amargura y tristeza encima. Es patético que ahora se dé cuenta de que ha hecho mal en tratarme así y seguramente.

A dos vidas¡Lee esta historia GRATIS!