-No tenías que haber hecho esto -le dije con los ojos aún tapados.

Me sentía como alguien ciego, literalmente hablando, Dylan me había tapado los ojos y no sabía a donde me llevaba.

-No me arruines la sorpresa, los dieciocho años no se cumplen todos los días.

-Brillante conclusión, genio -ironicé.

Soltó una carcajada y siguió agarrándome de la mano. Sonreí, los días habían pasado rápidamente y hoy era 23 de abril. ¡Feliz cumpleaños, Selene! Nada de eso, no me estaba gustando ''mí'' dia.

-Hemos llegado -susurró en mí oído.

-Muy bien, chico listo. Te diré una cosa: un idiota muy simpático, nótese la ironía, me puso un pañuelo que ató con toda la fuerza posible del mundo, ¿podría ese idiota simpático desatarlo?

-El idiota simpático se ha ofendido, pero sí. 

Desató suavemente el nudo y contemplé la azotea del internado totalmente adornada. Vi a todos mis amigos que sonreían ampliamente y se acercaban a mí mientras yo los abrazaba inconscientemente. Buscaba con la mirada la presencia de Carlos que no estaba. Tras un rato mirando disimuladamente abandoné la busca. 

-Bueno, cumpleañera -dijo mi amiga del alma-. ¡Alegra esa cara, hoy es tu cumpelaños y mira lo que te hemos traído! 

Señaló una mesa llena de todos los licores que podría haber en Londres. Sonreí ampliamente, necesitaba algo que me hicese entrar en calor y que me hiciese olvidar. Y eso era justo lo que buscaba. Agarré una botella de Jack Daniel's y la abrí. Todos (excepto Allison) cogieron una e hiceron lo mismo.

-¡Por esa pedazo de cumpleañera! -gritó Dylan y me guiñó un ojo.

Brindamos con las botellas y Álvaro puso la música a tope. Se habían descargado todo mi repertorio musical en el ordenador de Blas que era el que tenía unos buenos altavoces. Makes you believe de Lucy Hale sonaba por toda la azotea. 

-¿Bailas? -me preguntó Dylan. 

Asentí y di un último trago a la botella. Cogió mi mano y me llevó hasta el centro de donde todos bailaban por parejitas. Empezamos a bailar pegados, muy pegados, prácticamente perreábamos como locos mientras reíamos. Me agarré a su cuello y me acerqué a él, nuestras bocas cada vez se acercaban más y más. Sus ojos azules se clavaron en los míos y sonrió. Se inclinó sobre mí y comezó a devorar mis labios mientras yo hacía lo mismo...

-¡Felicidades, Selene! -gritó una voz casi en mi oído, era Riley.

Me separé un poco y solo un poco, de Dylan y le sonreí falsamente. Me dio dos rápidos besos y se disculpó por no haber llegado antes y bla bla bla... 

-Carlos y yo habíamos decidido pasarnos por aquí. Ibamos a cenar por ahí, ¿sabes? ¡A un italiano! -chilló emocionada.

Saqué mi sonrisa más forzada y miré a Carlos que fijaba su mirada en el suelo. 

-Voy a saludar a los demás -dijo y se fue sonriendo hacia Dani y Allison.

Carlos se acercó a mí con las manos en los bolsillos. 

-Bueno, pues... felicidades, Selene -dijo algo seco. 

-Gracias, supongo -respondí del mismo modo, me encogí de hombros y miré a otro lado.

-No hagas esto más difícil de lo que es, Sel. Esto es así, tú tienes novio y yo también.

-Dylan no es mi novio, es solo... un amigo... -le interrumpí. Creo que no era el momento indicado para decirle que somos ''amigos con derechos'', sería algo raro.

Te quiero para siempre ➳ Carlos Auryn {#1} ✔¡Lee esta historia GRATIS!