Capitulo sesenta y cuatro

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Nosotros seremos los siguientes.

Esas palabras llegaron a mi en un susurro y mis rodillas temblaron, de no ser por las manos que sostenían mi cintura probablemente hubiera perdido el equilibrio.

Me giré bruscamente para encontrarme con Taylor, que me guiñó un ojo apretando mi cintura para soltar una pequeña carcajada.

¡¿Será hijo de su madre?!

Imbécil.

— Púdrete, Caniff. —bufé fulminándole con la mirada, él dejó un beso en mi mejilla.— Vete a la mierda. —me quejé pasándome la mano por la cara como si ese gesto limpiara su beso, una mueca de asco presente en mí que le hizo reir más fuerte.

Cuando su risa cesó su expresión cambió, me miró con ternura y me abrazó.

— Plantéate quién te gustaría que hubiera sido. —susurró en mi oído, parecía saber más de lo que decía.

De hecho, todo el mundo me daba esa impresión desde que les había vuelto a ver.

Pero, ¿quién me gustaría que hubiera sido?

Debo confesar que el primero que cruzó mi mente fue Matt.

Eso me dejaba las cosas algo más claras.

Pero aún quería enterarme de qué era lo que Taylor sabía y probablemente ocultaba.

— ¿Qué...? —empecé, dispuesta a conseguir alguna respuesta.

— ¡TAYLOR! ¡DAME COMIDA! —me cortó Beth lanzándose sobre su espalda, provocando que ambos cayeran al suelo.

Sobre mí.

Más concretamente sobre mi brazo derecho, que quedó debajo de mí en un movimiento brusco.

Un fuerte dolor se extendió desde mi hombro y los ojos se me cristalizaron, pero fuí incapaz de articular palabra.

— ¡BETH! —le regaño Taylor, tratando de sostener algo de peso con sus brazos para no aplastarme y Beth se levantó rápido mientras yo intentaba seguir respirando ya que el dolor me oprimía el pecho.

El dolor y Taylor con Beth, bueno.

— ¡Lo siento! —bufó ella y Taylor finalmente se levantó, pero yo me quedé en el suelo.

Prácticamente veía flashes de luces por las punzadas de dolor que atravesaban mi brazo.

— ¿Ana? —se acercó Lauren acompañada de Cam, que hasta entonces se habían mantenido al margen al igual que los demás.

Me miró.

La miré.

Y cuando abrí la boca para decir algo, un quejido se me escapó y me llevé la mano izquierda al hombro mientras un par de lágrimas contenidas empezaban a caer.

— Ay Dios. —Lauren se arrodilló junto a mí y rozó mi hombro, lanzando nuevos y dolorosos impulsos eléctricos.

Yo, por supuesto, me quejé alarmando al resto.

— ¡LA HABÉIS ROTO! —gritó Brent a Taylor y Beth que me miraban con cara de horror.

— ¡Lo siento! —chilló la pelirroja tirándose encima mía, golpeandome de nuevo.

— ¡BETH! —grité para que se levantara y ella me miró asustada separándose de nuevo, repitiendo varios "lo siento" atropelladamente.

Los siguientes segundos fueron un caos; unos gritaban, otros mandaban callar y el resto me miraba como si fuera algún tipo de aparición fantasmal.

El Clan Imbécil |Magcon Boys| EDITANDO¡Lee esta historia GRATIS!