LLEGADA

55.7K 2.6K 956


¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


1220 Hs., 14 de septiembre del 2005

En algún rincón del océano Pacífico


Habían pasado más de dos horas cuando Richard Hendricks finalmente logró conciliar el sueño pese al estruendo de las hélices del helicóptero. Abrió los ojos otras dos horas después y se encontró con el mismo panorama: el vasto océano debajo de él y el cielo azul por encima. Golpeteó la ventanilla de la cabina para preguntar cuánto tiempo faltaba.

—No se preocupe, señor —le contestó el piloto a través del micrófono de los auriculares que les permitía comunicarse—. Llegaremos en cualquier momento.

—Me dijeron que el crucero se hundió cerca de las islas Galápagos —recordó Richard—, pero yo no veo ninguna isla.

—¡Ah! Las islas están a casi mil kilómetros al sureste.

—¿Y qué hacía el crucero por aquí?

El piloto se limitó a sonreír. Todo le había parecido extraño a Richard desde el instante en que la Armada lo contactó. Lo habían obligado a empacar apresuradamente y tomar un vuelo en el aeropuerto más cercano. Cuando bajó del avión en la ciudad de Guatemala, el agente que lo esperaba le dio los detalles del incidente: un crucero turístico que tenía planeado girar en torno a las islas Galápagos había sufrido un contratiempo que resultó en la muerte de tres personas y el trauma de muchas más. Entre ellas, por supuesto, había estadounidenses. Su labor, además de atender a los afectados, consistiría en ayudar a determinar el grado de responsabilidad del capitán en el incidente.

Con solo treinta y un años ya había reunido suficiente experiencia en el tema. Se había especializado en la evolución de los pacientes con episodios postraumáticos desde su colaboración con los sobrevivientes de los trágicos eventos del once de septiembre, por lo que el gobierno había acudido a él un par de veces por consultoría y supervisión de situaciones similares. Gracias a esas intervenciones, Richard había publicado sus hallazgos y conclusiones en una prestigiosa revista de psicología y en un blog en línea de creciente popularidad.

AVERNO¡Lee esta historia GRATIS!