NUEVO: Tap - Historias en forma de chat para tu 📲 . Disponibles en español
Obtenlo ya

7

7.6K 496 9

Bajo las escaleras, estoy lista para afrontar un nuevo día, he pasado todo el fin de semana encerrada en mi habitación aburrida y sin planes. Entro en el comedor y me acerco a mi madre, le doy un abrazo y me siento a su lado.

—Buenos días —Will me sonríe.

—¿Qué tal dormiste? —me pregunta mi madre antes de dar un sorbo a su café.

—Genial, en cuanto se marcho Erika caí rendida en la cama.

Carmen me sirve un plato de tortitas y deja un vaso de zumo sobre la mesa, Dylan baja las escaleras y se acerca a la puerta.

—Dylan — le llama Will.

Dylan quita la mano del pomo y entra en el comedor.

—¿Qué?

—Vas a acompañar a Madison y sus amigas a la playa.

Cuando Will acaba de hablar le miro extrañada.

—¿Por qué? —dice el irritado.

—No quiero que Madison vaya sola pudiendo ir contigo, así habláis un poco —Dylan no parece muy convencido.

—Will no hace falta, me reuniré con ellas en le playa no estaré sola.

—La acompañaras y no hay más que hablar.

Suspira y coge las llaves de su coche.

—Te espero fuera.

Da medía vuelta y sale por la puerta principal, mi madre la señala con la cabeza, suspiro y dejo mi plato de desayuno intacto. Cojo mi bolso con las cosas para la playa y me despido de ellos antes de salir por la puerta, Dylan me espera fuera. Todo el camino hasta el coche va delante de mí, en silencio y siquiera me mira una sola vez.

Entra en el coche sin decirme nada, resoplo y entro a regañadientes al coche.

—Podría haberme ido sola.

Cruzo mis brazos alrededor de mi pecho, Dylan suelta una carcajada y conecta el aire acondicionado.

—No creas que a mí me apetece pasar un día con adolescentes histéricas.

—Te recuerdo que tenemos la misma edad y no somos histéricas.

Dylan se pone las gafas de sol y arranca el motor, es imposible no fijarse en lo irresistible que está, muevo la cabeza de un lado a otro intentando despejar mi mente.

Enciendo la radio y bajo la ventanilla, va a ser un viaje muy largo. Tenemos la playa cerca de casa el problema es encontrar aparcamiento para el coche. Dylan espera y aparca en un hueco que acaba de quedar libre, saca las llaves del contacto y sale del coche sin esperarme.

Las chicas y yo hemos quedado en un chiringuito que hay enfrente de la playa, sigo a Dylan y saco mis cosas del maletero. El no ha cogido nada, tampoco lleva un bañador.

—¿No vas a bañarte?

Me mira de reojo y niega con la cabeza, nos juntamos con Erika y Harper en la mesa, con el calor que hace no tardo en pedirme algo de beber. Dylan esta distraído no ha cruzado ni una palabra con nosotras desde que llegamos.

—Vámonos a las toallas.

Las dos empiezan a caminar, carraspeo e intento llamar la atención de Dylan. Sigo a las chicas y me tumbo en la toalla junto a ellas, me quito los shorts y la camiseta. Saco el bote de crema del bolso y miro a Harper.

—¿Me hechas crema en la espalda?

Baja sus gafas de sol hasta el puente de su nariz y mira a Dylan, sonríe maliciosamente y niega con la cabeza.

—¿Erika?

—Sí, dame...

Harper golpea con el codo el costado de Erika, esta cae en la tumbona mientras se retuerce de dolor.

—Exagerada —rie Harper.

—Te la hecho yo.

Las tres levantamos la mirada sorprendidas ante la repentina respuesta de Dylan, me arrebata el bote de crema y se sienta en la toalla detrás de mí. Erika y Harper no me quitan el ojo de encima. Se echa la crema en las manos y la restriega sobre mi espalda, delicada y suavemente.

Siento como mi respiración se acelera, cuando siento de nuevo su mano sobre mi espalda, la piel se me eriza.

—Gracias.

Dylan se sienta en el suelo sin llevar una toalla debajo, saco otra toalla de mi bolsa y se la ofrezco pero niega con la cabeza. Se tumba dejando toda su espalda cubierta por la arena, él se queda dormido mientras las chicas se han animado y han entrado en el agua, desde la escena de antes me siento rarísima.

No siento nada por él, pero los sentimientos que tuve en su tiempo vuelven a surgir en mí, es extraño.

                                                                                        ***

Cuando regresamos entramos directamente a nuestras habitaciones yo me doy un baño y salgo como nueva. Abro la puerta de mi habitación encontrándome de frente con Dylan. Va otra vez arreglado como el otro día, unos jeans negros y una camisa blanca de manga corta. Me fijo en él, anda despacio como si no quisiera que nadie supiera que está allí.

—No le digas a mi padre que me has visto.

—¿Por?

La puerta del cuarto de mi madre y Will se abre, Dylan coge mi brazo bruscamente y abre la puerta de mi habitacion. Me arrastra hacia dentro, pega mi cuerpo contra la puerta y me pide que guarde silencio, estoy completamente pegada a Dylan. Siento que me falta el oxigeno, estoy muy cerca de él, demasiado diría yo.

Dejamos de escuchar los pasos y nos miramos el uno al otro, mi respiración está acelerada y apenas pienso con claridad. El sonríe victorioso y me aparta de la puerta, la abre y baja corriendo las escaleras dejándome con la palabra en la boca.

Simplemente Dylan¡Lee esta historia GRATIS!