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Miro por la ventana y espero a que el coche de Will desaparezca al final de la calle, me he despertado pronto para despedirles y no puedo mantenerme en pie. Dylan no ha salido de su habitación y eso es algo que ha molestado a Will, que se ha marchado bastante cabreado.

Bajo a la cocina y me sirvo un poco de café, he quedado en una hora con mis amigas para ir a dar una vuelta por el Northgate Mall y comprar algo de ropa. Termino de desayunar y subo a mi habitación, abro el armario y cojo la ropa que me voy a poner.

Entro en el baño y me desnudo rápidamente, me meto en la ducha y tardo menos de cinco minutos en estar lista. Seco mi cabello y lo recojo en una coleta, me maquillo un poco y me miro en el espejo, esta soy yo, una chica sencilla.

Bajo las escaleras y salgo de casa, el centro comercial donde hemos quedado no está muy lejos de casa, por eso decido dejar el coche en el garaje e irme andando. Cuando llego a la puerta del Northgate Mall, visualizo a Erika en un banco de la entrada.

-Erika.

Levanta la mirada del teléfono y se levanta del banco, coge su bolso y camina con hacia mí.

- ¿Y Harper? -le pregunto.

Niega con la cabeza y me muestra su móvil.

-Es una tardona -suspira-. ¿La esperamos aquí?

Asiento, rodeo su brazo y caminamos juntas hacia el banco donde estaba antes sentada. Erika solo tiene ojos para su móvil mientras que yo miro mis pies, llevo unas sandalias que me compro mi tía en uno de sus viajes a Paris. Las dos levantamos la mirada cuando escuchamos una voz conocida.

-¡Mira por dónde vas! -Harper chilla como una lunática.

-Perdón... -tartamudea el chico.

Recoge la compra del suelo y se marcha rápidamente sin mirar a Harper, esta se echa el pelo hacia atrás con un solo movimiento y se acerca a nosotras. Nos abraza a las dos y mira a Erika que por su expresión diría que sigue alucinando con la escena.

- ¿Estás bien? -pregunta Erika.

Harper asiente y nos guiña el ojo, negamos con la cabeza y nos reímos.

Las dos somos arrastradas por Harper a una de las tiendas de ropa. Mis amigas pasan a los probadores con las manos llenas mientras que yo permanezco fuera mirando toda la ropa que hay a mi alrededor.

-Chicas, ¿vais a tardar mucho? -me siento en una de las sillas y espero su respuesta.

Salen del probador y hacen un pequeño pase de modelos, ambas me miran como si esperaran mi opinión.

-Os queda genial -asiento con la cabeza.

Erika me guiña el ojo y entra de nuevo en el probador, sacan toda la ropa y la dejan sobre la caja.

-Nos lo llevamos todo -le sonríe Harper.

Harper saca la tarjeta de crédito y niega con la cabeza cuando Erika saca el dinero de su cartera, le va a costar una fortuna a Harper pero ella tienen la suerte de que su padre puede pagárselo. Salimos de la tienda y entramos dentro de una cafetería, nos sentamos en una mesa y esperamos a que nos atiendan.

- ¿Qué vais a tomar? -nos pregunta la camarera.

Miramos la carta y las tres decidimos pedimos el mismo café.

-Enseguida los tendréis listos.

-Gracias -decimos las tres a la vez.

La camarera desaparece detrás de la barra y Erika llama nuestra atención.

- ¿Ya se ha marchado tu madre?

-Sí.

-Alégrate un poco por ella, ahora está feliz con él -Harper coge mi mano-, las dos lo pasasteis muy mal con la muerte de tu padre.

Suelto su mano y me dejo caer sobre la silla.

- ¿Podemos dejar el tema?

Las dos asienten y reciben con gusto su café, mantengo durante unos segundos el vaso sobre mis labios antes de beber un gran trago de café.

- ¿Cómo vas con Dylan?

-Fatal, creo que nunca me va a perdonar.

-Sigo sin entender porque se lo tomó tan mal, te declaraste y le robaste un beso, ¿tan importante es?

-Por lo visto sí, sigue evitándome y no quiere verme.

-Pronto tendréis que hablar del tema, no tenéis otra opción. -Harper empieza a reírse llamando la atención de toda la cafetería-. Aunque mejor espera un poco, que cada vez que habláis estáis a punto de mataros.

-A veces pienso que no debería haberlo hecho, Dylan nunca ha estado interesado en mí y creí que declarándome cambiaría eso.

Las dos me miran sorprendidas.

-Estabas enamorada y lo que hiciste no es nada malo -Harper intenta reconfortarme.

Terminamos nuestros cafés y salimos del centro comercial hacia el aparcamiento, nos acercamos al coche de Erika y nos subimos, Harper atrás y yo en el asiento del copiloto. Harper mira a Erika desde atrás esperando a que arranque el motor, baja la ventanilla y sube el volumen de la radio.

Las tres empezamos a cantar como locas al ritmo de Bruno Mars, Erika para el coche repentinamente provocando que ponga mi mano sobre el salpicadero para evitar golpearme contra él.

Erika se disculpa y me abre la puerta, nunca dije que fuera muy delicada a la hora de conducir. Me despido de las dos y busco las llaves dentro del bolso, entro en casa y subo directamente a mi habitación. Me pongo ropa más cómoda y bajo corriendo a la cocina, no he comido nada desde esta mañana y tengo hambre.

- ¿Dónde estabas? -pregunta Dylan desde la puerta de la cocina.

-En el centro comercial con mis amigas, ¿quieres más detalles? -cojo el plato y salgo por la puerta.

Entro en el salón y me siento en el sofá, cojo el mando de la tele y hago zapping por todos los canales. Suspiro cuando descubro que no echan nada que merezca la pena ver, me levanto y miro la estantería, me sorprende la cantidad de películas que tienen.

Abro los ojos sorprendida cuando encuentro mi película favorita en la estantería. Titanic. Preparo los pañuelos y agarro uno de los almohadones del sofá que dentro de poco acabara lleno de lágrimas. Soy demasiado sentimental, necesito a alguien como Jack en mi vida.

Saco el DVD de la caja y lo introduzco en la bandeja del reproductor, me tumbo en el sofá y le doy al play. Estoy en la parte más importante cuando llaman al timbre, cojo el mando y paro la película con la intención de levantarme pero Dylan se adelanta.

Baja corriendo las escaleras y abre la puerta, asomo la cabeza y miro con curiosidad. Dylan deja entrar a Thomas, en casa.

- ¿Subimos? -le pregunta Thomas.

Dylan me mira de reojo y asiente, Thomas fija su mirada en mí pero Dylan coge su brazo y lo arrastra escaleras arriba, escucho como la puerta de su habitación se cierra y la casa se queda completamente en silencio.

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