4

8.5K 560 11

La alarma de mi móvil me obliga a despertarme después de haber sonado más de dos veces, abro los ojos y desperezo mi cuerpo antes de levantarme de la cama. A veces pienso que la vida debería ser como los sueños, poder decidir todo lo que pase a mi alrededor y no arrepentirme si algo sale mal, pero por desgracia los sueños solo son ilusiones, algo irreal.

Arrastro los pies hasta el baño, me miro al espejo y pongo una mueca al verme, tengo el cabello despeinado y un aspecto muy poco agradable. Ayer después de que se marchara Thomas, Dylan me sorprendió cuando se unió a cenar conmigo.

Me doy una ducha antes de prepararme para ir a casa de Erika, me paro enfrente del lavabo y cepillo mis dientes dejando en mi boca un suave olor a menta. Intento arreglar mi cabello, tras varios estirones consigo dejarlo liso.

Abro el armario, estiro unos jeans ajustados haciéndolos caer de la percha y decido combinarlos con una blusa verde turquesa, cojo mis zapatillas y corro escaleras abajo.

Entro en el comedor y me siento en la mesa, como rápidamente la tostada que me ha preparado Carmen y bebo todo el zumo que hay en mi vaso, doy un salto y me levanto de la silla.

Cojo el bolso y salgo por la puerta, tengo tanta prisa que no me da tiempo a despedirme de Carmen. Entro en el coche y arranco el motor, tengo que estar en su casa en cinco minutos y llego tardísimo.

Aparco enfrente de su casa y corro hacia la puerta, llamo al timbre y me pongo la mano sobre el pecho, tengo que hacer más deporte. Erika abre la puerta y sonríe al verme, paso adentro y la acompaño hasta el salón. Harper esta bocarriba en el sofá con los pies en el respaldo, me ve y mueve la mano, ¿debo tomarme eso como un saludo?

—Luego yo soy la tardona —gruñe Harper.

—Sabéis que me cuesta mucho levantarme, ¿estoy aquí no?

Las dos asienten y se sientan en el sofá, miro la televisión y pongo una mueca al ver uno de esos show de moda.

—¿No podemos ver una película?

—¿Queréis ver una película? Mirar al frente.

Las dos miramos a Harper y nos unimos a ella en el sillón, apartamos la cortina y miramos a Ashley Muller y su grupito de amigas. La cuatro se paran enfrente de su deportivo blanco y nos miran, las tres nos tiramos al suelo con miedo de que nos hayan pillado.

—¿Nos habrá visto?

—No creo —ríe Erika.

Ashley Muller es la chica que se muere por los huesos de Dylan, ¿desde cuándo?, desde que supo que me gustaba. A ella siempre le ha gustado molestarme y lo consigue con su constante acoso a Dylan.

Dylan es lo suficiente inteligente como para no caer en sus pies, eso es lo que me gusta de él que no se deja manipular por las chicas. Desde que lo conozco nunca le he visto con una chica y menos mantener una relación con ninguna de ellas. El vive en su burbuja, no deja siquiera que su padre entre en ella, es un chico solitario.

—¿Sigue acosando a Dylan?

—Supongo que sí, pero sigue pasando de ella.

—Me gustaría ver la cara de Ashley cada vez que le dice que no.

Las tres empezamos a reírnos de ella, cuando volvemos a mirar por la ventana su coche ya no está. ¿Irá a acosar de nuevo a Dylan?



Nos bajamos del coche de Erika y caminamos hacia dentro del centro de comercial, vamos a tomarnos un café y dar una vuelta por aquí. En su casa ya estaba empezando a hacer calor y el aburrimiento era tremendo. Nos ponemos en la larga cola que se ha formado en la cafetería, Harper se separa de nosotras y busca una mesa dentro.

—¿Madison?

Cierro los ojos deseando que no sea quien creo que es, pero no, desgraciadamente esto solo funciona en las películas. Me giro y le doy mi mejor sonrisa, ¿nos habrá visto en la ventana?

—Eres la hermanastra de Dylan —mueve su dedito señalándome— ¿verdad?

Asiento, esperando que al menos podamos llevar la fiesta en paz. Ella y sus amigas me miran con aires de superioridad y empiezan a reírse de mí, se marchan dejándonos a las dos confusas.

—Necesitan un psiquiátrico.

Cogemos los cafés y nos sentamos con Harper.

—He visto la escena, la chica da miedo.

No temas al amor¡Lee esta historia GRATIS!