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Colleen McCullough
El caballo de César Jap - Masho - 2008 Primera Parte Título original: The October Horse Traducción: Carlos Milla 1ª edición: septiembre 2004 1ª reimpresión: junio 2005 2ª reimpresión: octubre 2005 © 2002 by Colleen McCullough © Ediciones B, S.A., 2004 Bailén, 84 - 08009 Barcelona (España) www.edicionesb.com Publicado por acuerdo con el editor original, Simon & Schuster, Inc. Printed in Spain Diseño de cubierta: Estudio B / Leo Flores Diseño de colección: Ignacio Ballesteros Printed in Spain ISBN: 84-666-1794-9 Depósito legal: b. 43.370-2005 Impreso por NOVOPRINT EL CABALLO DEL CÉSAR Autor: McCULLOUGH, COLLEEN Pág.: 1248 Colección: Byblos Sello: Byblos Código: 50050116 ISBN: 84-666-1794-9 Cód. Barras: 9788466617949 Fecha de publicación: 20/05/2005 Contraportada En el apogeo de su carrera, Julio César ha sometido a sus enemigos y ensanchado el imperio hasta los confines del mundo conocido. Concentra, pues, sus energías en el bienestar de Roma y en afianzar su poder, consciente de las envidias que suscita. Muchos de los que le rodean consideran sus atribuciones de dictador como una amenaza para la República. Entre ellos, el lujurioso Marco Antonio, el resentido Cayo Casio o el virtuoso Marco Bruto. Todos en deuda con César, al que odian en secreto. Sin heredero legítimo, César, cuyo único hijo es fruto de su unión con Cleopatra, verá en el joven Octavio a su posible sucesor. McCullough finaliza su extraordinario ciclo narrativo sobre la Roma republicana con esta emocionante obra de intrigas, batallas, crímenes y amoríos. Índice I. César en Egipto II. La marcha de los diez mil de Catón III. Poner las cosas en orden en Asia menor IV El Maestro del Caballo V El malestar de la victoria VI. Tiempos difíciles, tareas ingratas VII. Aparecen los veteranos VIII. La caída de un titán IX. El heredero de César X. Ejércitos por todas partes XI. El sindicato XII. Al este del Adriático XIII. Financiar un ejército XIV Filipos: todo a medias Epílogo de la autora Glosario Con afecto y admiración para el embajador Edward J. Perkins, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Oklahoma, por su entrega en el cumplimiento de sus obligaciones y en tantos servicios no debidamente reconocidos. Los idus de octubre marcaban el final de la época de campañas, y ese día se celebraba una carrera sobre el césped del Campo de Marte, ante las Murallas Servias de la Roma republicana. Los mejores caballos de guerra del año se enganchaban a pares a los carros y se conducían al galope; el animal del lado derecho del par ganador se convertía en el Caballo de Octubre, y el flamen Martialis, el sacerdote de Marte, dios de la guerra, lo sacrificaba ritualmente con una lanza. A continuación se cortaban la cabeza y los genitales del caballo. Los genitales se trasladaban de inmediato al hogar sagrado de la Regia, el templo más antiguo de Roma, para verter allí su sangre, y se les entregaban a las Vírgenes Vestales, quienes los incineraban en la llama sagrada de Vesta; después, esas cenizas se mezclaban con la masa de los pasteles que se ofrecían en el aniversario de la fundación de Roma por su primer rey, Rómulo. La cabeza decorada se arrojaba entre dos equipos de ciudadanos humildes, uno del barrio de Subura y el otro del barrio de Sacra Via, que pugnaban denodadamente por su posesión. Si vencían los de Subura, la cabeza se clavaba en la Torre Mamilia; si ganaban los de Sacra Via, la cabeza se clavaba en el muro exterior de la Regia. En este ritual, tan antiguo que nadie recordaba su origen, lo mejor de Roma se sacrificaba a los poderes gemelos que la regían: la guerra y la tierra. A éstos la ciudad debía su fuerza, su prosperidad, su eterna gloria. La muerte del Caballo de Octubre era a la vez un duelo por el pasado y una visión del futuro.
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