|
||||||||
DOCE CUENTOS PEREGRINOS : GABRIEL GARCIA MARQUEZ
0
GABRIEL GARC�A M�RQUEZ DOCE CUENTOS PEREGRINOS
SUDAMERICANA BUENOS AIRES PR�LOGO PORQU� DOCE, PORQU� CUENTOS Y PORQU� PEREGRINOS Los doce cuentos de este libro fueron escritos en el curso de los �ltimos dieciocho a�os. Antes de su forma actual, cinco de ellos fueron notas period�sticas y guiones de cine, y uno fue un serial de televisi�n. Otro lo cont� hace quince a�os en una entrevista grabada, y el amigo a quien se lo cont� lo transcribi� y lo public�, y ahora lo he vuelto a escribir a partir de esa versi�n. Ha sido una rara experiencia creativa que merece ser explicada, aunque sea para que los ni�os que quieren ser escritores cuando sean grandes sepan desde ahora qu� insaciable y abrasivo es el vicio de escribir. La primera idea se me ocurri� a principios de la d�cada de los setenta, a prop�sito de un sue�o esclarecedor que tuve despu�s de cinco a�os de vivir en Barcelona. So�� que asist�a a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un �nimo de fiesta. Todos parec�amos dichosos de estar juntos. Y yo m�s que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de Am�rica Latina, los m�s antiguos, los m�s queridos, los que no ve�a desde hac�a m�s tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intent� acompa�arlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para m� se hab�a acabado la fiesta. �Eres el �nico que no puede irse�, me dijo. S�lo entonces comprend� que morir es no estar nunca m�s con los amigos. No s� por qu�, aquel sue�o ejemplar lo interpret� como una toma de conciencia de mi identidad, y pens� que era un buen punto de partida para escribir sobre las cosas extra�as que les suceden a los latinoamericanos en Europa. Fue un hallazgo alentador, pues hab�a terminado poco antes El Oto�o del Patriarca, que fue mi trabajo m�s arduo y azaroso, y no encontraba por d�nde seguir. Durante unos dos a�os tom� notas de los temas que se me iban ocurriendo sin decidir todav�a qu� hacer con ellos. Como no ten�a en casa una libreta de apuntes la noche en que resolv� empezar, mis hijos me prestaron un cuaderno de escuela. Ellos mismos lo llevaban en sus morrales de libros en nuestros viajes frecuentes por temor de que se perdiera. Llegu� a tener sesenta y cuatro temas anotados con tantos pormenores, que s�lo me faltaba escribirlos. Fue en M�xico, a mi regreso de Barcelona, en 1974, donde se me hizo claro que este libro no deb�a ser una novela, como me pareci� al principio, sino una colecci�n de cuentos cortos, basados en hechos period�sticos pero redimidos de su condici�n mortal por las astucias de la poes�a. Hasta entonces hab�a escrito tres libros de cuentos. Sin embargo, ninguno de los tres estaba concebido y resuelto como un todo, sino que cada cuento era una pieza aut�noma y ocasional. De modo que la escritura de los sesenta y cuatro pod�a ser una aventura fascinante si lograba escribirlos todos con un mismo trazo, y ... Show full text: 292,197 characters
|
||||||||
|
© WP Technology Inc. 2009. User-posted content are subject to its own terms. |
||||||||