Cero

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No es una gran revelación decir que esa cosa llamada "Vida" se divierte poniéndonos en situaciones difíciles en las cuales debemos tomar decisiones importantes. A veces esas decisiones pueden cambiar nuestras vidas drásticamente, convirtiéndolas en algo mejor o en algo peor. Según yo, y luego de reflexionar durante un buen rato, lo mejor es seguir el instinto y arriesgarse. Actuar y luego pensar o arrepentirse, después de todo la vida es corta y no hay demasiado tiempo para pensar. Pero justo ahora no era capaz de arriesgarme frente a la decisión que me ofrecía la vida, necesitaba consejo con desesperación.

-Tyler.- llamé a mi hermano, la única persona capacitada para aconsejarme.

Nos encontrábamos en una tienda gigantesca donde se dedicaban exclusivamente al cortinaje de las casas, tenía al menos tres pisos de alto y una variedad ridícula de cortinas. Me había costado obligarlo a venir conmigo, pero ahora que estábamos aquí me aliviaba de haberlo convencido. Sobre todo porque nunca creí que el lugar en el que tomaría una de esas decisiones importantes sería una tienda de cortinas.

-¿Sí?.- preguntó distraído.

-Necesito tu consejo con urgencia, es de vida o muerte.- aseguré.

-Claro.- me "animó". El momento había llegado.

-¿Zafiro intenso o Rayo azul?.- le pregunté alargando ambas muestras de tela, prácticamente restregándoselas en la cara.-No puedo decidir. Sé que una tonalidad azul se verá hermosa en la sala, pero no sé cuál. ¿Qué vamos a hacer?.- agregué hablando quizás demasiado rápido.

Vi su cara en blanco mientras observaba ausente ambos colores. Yo le agitaba los cuadros de género con impaciencia, aunque entendía completamente su demorada, ya que ambos eran fabulosos y elegir era realmente complicado. Pasados dos minutos él levantó la mirada y dejó escapar un suspiro, se revolvió el cabello y luego se frotó la barbilla, intercambiando miradas entre las telas y mi cara.

-Tengo el presentimiento...- comenzó haciendo que me emocionara, lo iba a decidir.-De que vas a molestarte si te digo que son exactamente iguales.- terminó.

-¡¿Qué?!.- exclamé.-¿Estás hablando en serio?.-

Así fue como empecé a darle una extensa disertación explicándole el porqué de la diferencia entre ambos tonos de azul, porque claramente no eran los mismos y no podía entender cómo era posible que los viera iguales. Quizás era un daltónico nunca diagnosticado o, más posible, su cerebro de hombre no había evolucionado en el arte de distinguir tonalidades.

-Bien, bien.- me interrumpió en medio de mi discurso.-Escucha, iré afuera y tú puedes quedarte aquí descubriendo más colores ¿ok?.- y dicho esto se dio media vuelta, dejándome completamente abandonada.

Hacía un mes que decidimos dar el gigantesco paso de vivir por muestra cuenta, paso que no podríamos haber tomado de no ser por ciertos millones que acabábamos de recibir. Al principio tuve la maravillosa idea de irme sola a algún departamento en el centro de la ciudad, pero luego me di cuenta de que moriría en menos de un mes si alguien no estaba ahí preocupado de alimentarme, así que utilicé mis dotes de negociadora y convencí a Tyler de llevarme con él. Y ahora, finalmente, había llegado el momento de decorar y él muy maldito no se dignaba en compartir la experiencia de elegir colores conmigo.

Miré por última vez las muestras y finalmente me decidí por el Zafiro intenso, ya había pasado al menos una hora desde que entramos en la tienda y no pensaba seguir perdiendo el tiempo. Además si después no le gustaban las cortinas tendría que venir él mismo a devolverlas.

-Voy a llevar este.- le dije al vendedor, quien llevaba una pila de cortinas entre los brazos.

-Ehh... lo siento, pero esa pareja acaba de llevarse el ultimo conjunto.- dijo apuntando hacia unos viejitos que ya iban saliendo por la puerta.-Pero lo más probables es que lleguen más el próximo mes.-

-¡Pero las necesito ahora!.- le dije.-¿Quiere que ande por mi nuevo hogar exhibiéndome al mundo por no tener unas tontas cortinas?.-

-Tenemos un surtido de...-

Ignoré completamente al vendedor y salí disparada de la tienda, dándole a Tyler una palmada en la espalda cuando pasé por su lado para que supiera que ya no debía esperarme. Mientras corría entre la gente buscando a los abuelitos, los cuales al parecer trotaron fuera del local, me sentí como una Terminator en buscar de su objetivo.

-¡Ustedes!.- los llamé al divisarlos.-¡Los de las cortinas Zafiro intenso!.-

Cuando los alcancé descubrí que mi estado físico no era el mejor del mundo, y lo digo porque tuve que detenerme a recuperar el aliento mientras al mismo tiempo trataba de convencer a la pareja de que no era una ladrona.

-Necesito eso.- dije al fin apuntando la bolsa magenta de la tienda.-Les juro que es una emergencia, acabo de mudarme a un lugar nuevo y no tengo nada para cubrir las ventanas de la sala. Y antes de que digan algo, ese es mi color de la suerte y soy muy supersticiosa, en fin, lo necesito.- terminé alargando mis manos a la bolsa.

-Pero acabamos de comprarlas...- protestó la abuelita abrazando sus compras.

-Y pueden revenderlas.- exclamé con mi mejor sonrisa.

Ambos se miraron entre sí como si estuviera haciéndoles una pregunta casi indecente, cuando lo único que quería eran las malditas cortinas Zafiro intenso para poder terminar de decorar la estúpida sala. No iba a permitir que un par de ancianos indecisos me quitaran mi derecho a tener un hogar hermoso. En ese momento me di cuenta de que Tyler me había alcanzado, estaba parado junto a mí con un cigarrillo entre los labios y mirándome con una cara de "¿Qué se supone que estás haciendo?"

-No lo creo, son un regalo para nuestra hija.- dijo la abuela.-Se va a casar en dos semanas.- comentó.

-Vaya, que lindo.- sonreí.-Pero estoy segura de que ya tiene cortinas, deberían darle algo más útil y original como un...- miré a Tyler de reojo para que me ayudara, pero ni se esforzó en pensar.-Un candelabro.- asentí con seguridad.-Dicen que están de moda.-

-Pero...- iba a protestar la señora.

-O pueden darle un pony, apuesto que de pequeña quería uno.-

-Eh...-

-Miren, sólo véndamelas ¿sí?.- pedí.-Hagan un sacrificio por el prójimo, es lo que Jesús querría que hicieran.-

-Pero de verdad nos gustan estas cortinas.- insistió la abuela.

-¿Qué tanto le gustan?.- pregunté en voz baja.-Podría darles más de lo que pagaron.-

-Laila.- intervino Tyler, pero le lancé una mirada cargada de veneno y logré hacerlo alejarse.

-No las vamos a vender.- dijo la abuela con firmeza.

-¿De cuánto estaríamos hablando?.- preguntó el abuelo, claramente interesado en la oferta.

-Diga un número.- sonreí.

Esa misma tarde llegué a colocar mis hermosas cortinas Zafiro intenso mientras Tyler me daba una charla acerca de lo malo que era chantajear a la gente y de lo terriblemente poco ético que era usar los medios monetarios para hacerlo. Pero no lo estaba escuchando realmente, ya que había puesto en práctica la teoría de que el dinero todo lo puede y no pensaba cansarme pronto de ella.

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Entonces... esto apenas está comenzando, con este prologo sólo pretendía mostrarles lo que Laila hace con su nuevo dinero, es decir, despedirciarlo xD Ahora, spoiler para el primer cap: el dinero de Laila peligra! D:

En fin, espero que este corto adelanto les agradara y ojala lean esta historia :D

PD: Iré dedicando caps al primer comentario en dicho capitulo, creo que todos se merecen un dedicado así que si se repite la persona, pasaré al segundo comentario y así sucesivamente, trataré de no ir repitiendolos c:

DesastreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora