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El Cuervo y otros poemas
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Edgar Allan Poe
El Cuervo y otros poemas EL VALLE DE LA INQUIETUD �Hubo aqu�, anta�o, un valle callado y sonriente donde nadie habitaba. Parti�ronse las gentes a la guerra, dejando a los luceros de ojos dulces, que velaran, de noche, desde azuladas torres las flores y en el centro del valle cada d�a la roja luz del sol yac�a indolente. Mas ya quien lo visite advertir�a la inquietud de ese valle melanc�lico. No hay en �l nada quieto sino el aire que ampara aquella soledad de maravilla. �Ah! Ning�n viento mece aquellos �rboles que palpitan al modo de los helados mares en torno de las H�bridas brumosas. �Ah! Ning�n viento arrastra aquellas nubes, que crujen levemente por el cielo intranquilo, turbadas desde el alba hasta la noche sobre las violetas que all� yacen, como ojos humanos de mil suertes, sobre ondulantes lirios, que lloran en las tumbas ignoradas. Ondulan, y de sus fragantes cimas cae eterno roc�o, gota a gota. Lloran, y por sus tallos delicados, como aljofar, van l�grimas perennes. EL D�A M�S FELIZ El d�a m�s feliz, la hora m�s dichosa Que mi triste y marchito coraz�n vivi� Y esa esperanza de poder y orgullo que vanidosa Presta vol�. �Dije poder? Pues s�, tal yo pensaba, Pero �ay!, ha tiempo que se desvanecieron Las visiones que en mi juventud guardaba Y al final murieron. �Y el orgullo? �Qu� tengo yo que ver contigo? A�n es posible que otra infausta alma Reciba el veneno que me diste enemigo El d�a m�s feliz, la hora m�s dichosa Que mis ojos ver�n o han visto enardecidos, Del orgullo y poder la visi�n majestuosa , �Son sue�os idos! Mas si aquella esperanza de poder y de orgullo Se me ofreciera hoy con su dolor y su melancol�a Pienso que aun as� el vano orgullo Una vez m�s no vivir�a. Porque en sus alas hubo un polvo oscuro Que al aletear cay� en lluvia dispersa Esencia poderosa y malhadada Que mata al alma con su roce impuro. EL PALACIO EMBRUJADO De nuestros valles el m�s lozano Un gran palacio muy elevado Radiante y bello guardaba anta�o De �ngeles santos fuera poblado. Era el dominio del buen Monarca Del Pensamiento. Ning�n querube con su ala abarca Tal monumento. Las oriflamas flotan gloriosas �ureas al viento desde el tejado, (Esto en el viejo tiempo pasado De antiguas cosas) Toda voluta de aire retoza En la dulzura de un d�a tal. Hay un perfume alado ideal Que las almenas apenas roza. Del feliz valle los visitantes Por dos ventanas sol�an ver Danza de esp�ritus, al ofrecer La�d templado notas vibrantes, Mientras que en trono alto y sereno, (�Porfirogeno!) Ver se pod�a al soberano del reino arcano. Perlas, rub�es, grato dechado la perla augusta resplandec�a All� flu�a... all� flu�a... El eco cuyo... Show full text: 47,590 characters
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