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un matrimonio diferente

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- Tenemos que hablar.

- Es un poco tarde ya, pequeña.

Allí estaba el engreído de su marido. Nunca la había tomado en serio. Quizás no tomaba en serio a ninguna de sus mujeres. O tal vez fuera porque ella era rubia y pequeña, y una vez había estado loca por él.

Pero hacía cinco años él había alzado una pared de hielo entre ellos, y la había dejado en un mundo irreal que no era ni el de una mujer casada ni el de una soltera. Y ahora no se le ocurría que sus sentimientos pudieran haber cambiado, y ya no estuviera interesada por él. Ni lo mucho que había podido sufrir.

Leo había dado por hecho que ella no iba a sacrificar un mundo de privilegios para ganar su libertad. Pero ésas eran las barreas que Gisell tendría que romper.

- Leo, tenemos que hablar. Y si es posible, quisiera que no te pusieras furioso, ni que me amenazaras o fueras sarcástico.

Leo estaba apoyado en un escritorio, y la miraba con indulgencia, como quien mira a un niño que quiere demostrar su madurez a pesar de la obviedad de sus pocos años.

- Leo...

- Tu comida – Leo atravesó la habitación y fue a recibir la bandeja que le traía un sirviente.

- Come – le puso la bandeja en el regazo.

- Sé lo tuyo con Eleni Kiriakos.

- Isa.- murmuró Leo casi inaudiblemente con el ceño fruncido -. ¿Qué es lo que sabes?

- Estabas comprometido con ella.

- Durante años – admitió él.

Gisell miró la ensalada con apetito.

- Bueno, entiendo cómo te habrás sentido cuando Max te obligó a romper con ella, y perder a la mujer que amabas.

- El momento no era el mejor...

- ¿No era el mejor momento?

- Yo conocía a Eleni de toda la vida. Estábamos prometidos desde la adolescencia. No lo habíamos decidido nosotros. Había sido el deseo de nuestros padres, el acuerdo entre dos líneas de barcos. Eleni quería ser médica. Su padre no lo aprobaba, pero con mi apoyo le hizo ceder. Tanto Eleni como yo sabíamos que tarde o temprano íbamos a decepcionar a nuestros padres, pero mientras tanto jugábamos el papel que nos habían asignado.

- ¿Jugaban?

- Si hubiese dicho que no quería casarme con Eleni, su padre la hubiese obligado a casarse con otro y le hubiera impedido que siguiera sus estudios de medicina – explicó Leo -Eleni es una profesional entregada a su vocación, a la que se dedica al cien por cien. No tiene tiempo para otra cosa. No es el tipo de esposa que yo hubiese elegido, ni yo el tipo de hombre que ella hubiese deseado como marido.

Gisell tragó saliva. Había algo que no casaba con la imagen que ella había visto en el hospital. Pero tal vez era el producto de una afectividad entre dos personas que se conocían de toda la vida, y que no se veían desde hacía años.

- ¿No estabas enamorada de ella?

- Hace tiempo creí que lo estaba. Pero en cuanto ella se sumergió en sus estudios, me di cuenta de que éramos incompatibles.

- Querías que se dedicara a ti exclusivamente.

- Me conoces bien.

- Simplemente era un comentario. ¿Y por qué has dicho que no había sido el mejor momento el de nuestra boda?

- El padre de Eleni me maldijo por cortar la relación a causa de la dedicación de Eleni a su profesión, y ella empezó a tener serios conflictos con su familia antes de que pudiera independizarse.

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Cast

Mario Casasas Leo
Astrid Berges-Frisbeyas Gisell
Kourtney Kardashianas Ariadne
Kalia Prescottas Isa
Peter Facinellias Stavros
Rachel McAdamsas Eleni

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