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lobo en bikini

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Wolf in Cheap Clothing (2009) 

A novel by Charlene Teglia 

Lobo disfrazado de oveja

 

 

Capítulo uno 

Una rubia entra en un bar... 

Louise Catrell imaginó que era su manera de enfrentarse a la ansiedad cuando lo único que podía pensar era que estaba ante una broma de mal gusto mientras se encontraba a las afueras de The Big Kahuna. Pero todo iba a estar bien. No había necesidad de ponerse nerviosa. Ella se mezclaría perfectamente con la multitud de surfistas y estudiantes universitarios que frecuentaban este bar Californiano cerca de la playa. 

La música surfista se derramó en la noche, se mezcló con los sonidos del viento, las olas rompiendo en la orilla y el zumbido del tráfico en la autopista cercana, todo tan normal que calmó sus nervios. 

Ella echó un vistazo a su ropa. El bikini era en un tono sandía brillante que apenas cubría sus pezones y aún menos su trasero, aunque era más de lo que algunas de las mujeres que iban delante de ella llevaban. Pero incluso en su intento de jugar a la mujerzuela Barbie de playa, Lou no podía decidirse a desfilar de esa manera cuando estaba en una situación de riesgo. Por lo que se había añadido una minifalda de mezclilla. Se asemejaba más a un cinturón muy ancho que abrazaba sus caderas que a una falda, pero entre ésta y el bikini, ella se sentía un poco más protegida. Aunque el efecto de copa c de sus curvas en su mayoría expuestas, bordeaban lo pornográfico. 

Las zapatillas de lona blanca en vez de sandalias eran un riesgo calculado. No quería tener que quitarse sus zapatos si necesitaba correr, y se adaptaban al look casual pero sexi que lucía. Una chaqueta de mezclilla colgaba sobre su brazo ya que el traje no le dejaba ningún lugar para guardar su billetera y las llaves del coche. Quería ponérsela y añadir otra capa de protección, pero ella estaba allí para atraer la atención, no para esconderse. 

Su pelo rubio decolorado estaba recogido en una coleta alta y contrastaba muy bien con sus ojos maquillados con rímel negro y los labios pintados de rojo brillante. Con un poco de suerte su apariencia haría todo el trabajo por ella. Recoger un hombre sería tan fácil como pescar con dinamita. En realidad, era casi un engaño. 

Te ves como una puta barata, Lou, ella se animó en silencio. Perfecta. Ahora abraza a tu chica bonita interior y ve por él. 

Correcto. Con una respiración profunda que amenazaba la poca modestia de su bikini, Lou enderezó sus hombros, levantó la barbilla y se dirigió adentro. 

Tan pronto como abrió la puerta, el volumen de la música impactó en ella. Iba prácticamente a tener que gritar para ser escuchada. Otra buena razón para dejar que su ropa y su cuerpo hablen por ella. 

Afortunadamente, su cuerpo tenía mucho que decir sobre el tema que quería transmitir. Había un balanceo en sus caderas, una facilidad en su paso, una sensualidad terrenal en sus movimientos que venían de ser una criatura muy física y cómoda en su piel. Incluso su ropa escasa no le molestaba aparte de la mínima protección que ofrecía. La suave piel desnuda era muy fácil de dañar. 

Un año antes no se sentía así, relajada, sensual y físicamente alerta al mismo tiempo. Ella había sido una mujer tensa, enfundada en un traje de negocios, incómoda con ella misma y su mundo. Siempre tratando de actuar para proyectar el tono adecuado. No había tenido el placer físico de estar viva, sentir el sol o el viento en su piel, saboreándolo todo con su lengua. Bueno, ella era muy consciente de los placeres de estar viva ahora. Cerca de perder la vida, ella había adquirido todo tipo de experiencias según su punto de vista. 

Lou se abrió camino hacia el bar lleno de gente, deslizándose a través de los bailarines y la gente hablando en grupos. Una vez que llegó a la ancha barra de roble, fue fácil captar la atención del camarero. Una rápida mirada le dijo que el resto de la gente estaba bebiendo cerveza y cubos de Jell-O . Ugh. Bueno, ella tenía un estómago de hierro. Con un encogimiento de hombros mental, Lou indicó con un gesto de la cabeza que quería lo que todo el mundo estaba tomando. 

Su Jell-O y cerveza de barril apareció frente a ella con una rapidez impresionante. Este camarero realmente ganaba sus propinas esta noche. Era eso, o ella se lo había ganado con su provocativo balanceo. 

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